lunes, 26 de agosto de 2019


                                               ENTRE TU Y YO

Hay un horizonte de distancia entre tu amanecer y mi ocaso, entre tu mediodía y mi atardecer, entre tu noche y mi madrugada. Entre tu agua y mi arroyo hay dos orillas al otro lado de la esperanza, entre tu aroma y mis flores hay mil matices de primavera, hay mil perfumes que escriben la ilusión con los colores de los sueños.
Entre tu piel y mis manos hay mil caminos de caricias, mil senderos por descubrir, mil pasos por recorrer, mil sensaciones por vivir en el mapa de nosotros mismos.
Entre tu música y mi pentagrama, entre tus notas y mis acordes, hay mil paisajes por dibujar, mil colores para irisar  el blanco  y negro de una música que suena a espera.
Entre tu tiempo y mi tic tac, entre tu espera y mi anhelo hay un vacío con números que caen de una esfera, hay un mundo que aguarda, hay dos miradas que anhelan el momento mágico del encuentro al acabar las letras su camino de renglón azul.
Entre tu lluvia y mis nubes, entre tus gotas y mi suelo hay un cielo infinito, un espacio transparente que a veces se llena con el sol de tu sonrisa o la luna llena de mi amanecer en tu mirada.
Entre tu ocaso y mi mediodía, entre tu color de atardecer y mi luz en blanco y negro  hay mil matices de tiempo que pasean entre letras sin folio ni forma, hay mil sombras de luz azul cuando el sol se pone tras el horizonte irisado de mil músicas en el blanco de una almohada al borde de los sueños.
Entre tu sueño y mi esperanza, entre tus manos y mi abrazo se quedaron dormidas mil sensaciones en carne viva, mil deseos que ahora renacen a la luz y al calor de tus labios a punto de beso.  


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domingo, 7 de julio de 2019


                                                                 DOS
Dos…
Dos miradas en un mismo horizonte, dos pasos en un mismo sendero, dos corazones y un latido, dos esferas para un mismo tiempo. Dos olas en un mar, dos nubes en un cielo, una caricia entre dos manos, dos almohadas para un sueño.
Dos playas con letras de arena, dos delfines y un océano, dos soledades se sueñan, dos anhelos se hacen sueños. Cuatro aspas de un molino al azar de un mismo viento, cuatro puntos cardinales en un mapa de sentimientos.
Dos ilusiones unidas por cuatro rimas y un verso, por un folio y unas letras, y un libro de poemas hecho, y cien folios huelen a rosa y cien letras huelen a besos. Una distancia se acorta entre dos letras y un sueño, y una ausencia se hace gozo en las orillas de un beso.
Dos caminos se han cruzado en una esquina del tiempo, dos pasos recorren un folio, en blanco, con renglones nuevos, dos corazones de tinta, azul, dibujan con trazos nuevos paisajes de amor y de luz, de colores y silencio, entre notas de esperanza en el pentagrama de un sueño.
Y caminando esperanzas e iluminando silencios se han hecho nana de letras para dormir a los sueños, y que caminen   palabras y pongan voz al deseo.
Dos rosas han florecido en un rosal hecho verso, dos tonos para una nota, dos voces para un silencio, y un deseo que se duerme entrelazado entre dos dedos.
Dos manos se hacen palabras y escriben caricias de besos, mientras se abrazan las palmas en los renglones de los dedos y se dibuja entre esperanzas un mapa de sentimientos.
Dos letras buscan palabras para reflejar un deseo, dos palabras buscan formas para dibujar un anhelo, y dos corazones se buscan entre ausencias y silencios.
Dos corazones se miran con sonrisa de terciopelo, y acompasan sus latidos al dulce cantar  de un sueño. Dos miradas que se escriben con letras de tinta y beso, un poema entre las manos, y una ilusión en el pecho.  
 
 
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                                        https://youtu.be/9WECMgGG8dg

sábado, 8 de junio de 2019


                                         ERAN

Eran dos sueños en blanco que se encontraron en las paredes a oscuras de la madrugada a solas. Y decidieron escribir sus anhelos sobre la blanca cal de aquellas madrugadas. Y las llenaron de deseos en carne viva vestidos de letras.
Eran dos almohadas en la sala de espera de los sueños. Entre sus fronteras blancas guardaban la esencia etérea de un anhelo entre sus manos, de un beso en labios ausentes, de una mirada al borde de un deseo.
Acariciaron un sueño entre senderos azules, un anhelo entre arenas de letras, una ilusión entre nubes al atardecer. Eran dos pasos por los arcenes del día, en las aceras de la noche, por las calles de la soledad.
En un parque a la luz de un sueño decidieron soñar caminos paralelos con destino al infinito, y sus pasos se hicieron letras, y sus letras se hicieron senderos con versos de anhelos en  flor y rimas de carne y beso.
Eran dos notas a solas en el pentagrama de una canción en blanco y negro, mientras cantaban poemas de luz y canciones de colores  llenaron el pentagrama de un arco iris infinito, y las notas se hicieron espejo de dos sueños que latían en un piano hecho de primavera.
Eran dos golondrinas volando en el aire de un poema sin letra. En un renglón en blanco, en una esquina por soñar rimaron un poema de versos florecidos. Sobrevolaron mil sueños para guardarlos entre azules, y en sus alas de cristal y tinta, en sus cabriolas de papel, hicieron sonar los trinos dorados  de un corazón entre las manos.
Eran dos esferas que marcaban un mismo tiempo latiendo  en diferente realidad. Después de coincidir en un instante llamado deseo decidieron curvar el tiempo para llenar de sueños el espacio que dibuja una mirada, para pintar de colores la línea transparente de un sueño en dos almohadas.
Eran dos distancias sin medida en las cuatro esquinas de un folio. Y se encontraron sobre el horizonte de una mirada al borde de una sonrisa. A la luz de la luna llena navegaron deseos por un océano de madrugada a solas y playas doradas de encuentros al amanecer, eran dos caricias de olas azules en la playa de un mar con dos riberas.
 El sol de la noche escuchó sus sueños y los condujo entre reflejos de azul y plata por un océano sin puntos cardinales, hasta una playa de folio en blanco, donde escribir poemas de arena, espuma y sal.
Eran dos miradas con un mismo horizonte de gris  ausencia. Tras mirarse un día más en el espejo de la tarde hicieron del amanecer un espejo donde dibujar anhelos. Y sus ojos se llenaron de canciones de colores, y sus manos de caricias con aromas de primavera.
Y acariciaron un sueño entre senderos azules, un deseo entre arena de letras, una ilusión entre nubes al atardecer.   
 
 
 
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                                     https://youtu.be/Lxrubjq_HxU

sábado, 25 de mayo de 2019


                                                               DOS LETRAS

Recién nacidas desde el corazón azul de un bolígrafo con alma transparente, dos letras se encontraron en las fronteras invisibles de una nube hecha folio. Vestían traje de oro y atardecer una, y la otra vestido de luna llena. Sentadas al borde de una playa en el aire, con las olas de la ilusión bañando sus formas, hicieron de sus anhelos la espuma que llegaba hasta la orilla de la realidad, para volver a ser sueño y deseo en el mar infinito.
La luz del atardecer contaba sueños con letras de púrpura y oro, rosa y fuego, y soñaba juegos con las nubes donde escribía con letras de ensueño y poemas con rimas de versos encarnados. Vestida de luna llena contaba sus sueños a la luz de sus letras de plata. Soñaba paisajes de luz transparente, soñaba con ser sueño en una almohada blanca de poesía, ser folio para unos caminos que se iluminaban con la luz de sus pasos, y encender los paisajes que nacen en ese espacio difuso que vive entre el ocaso y el alba.
También deseaba ser la mano que encendía la luz en la mente de los poetas que viven sus sueños con la luz de la luna llena.
Luz del atardecer soñaba ser música en la ventana del amanecer, en el balcón del mediodía, en el espejo de una mirada al ocaso; quería ser notas de oro y pinceladas en blanco y negro en un pentagrama que nacía al salir el sol y se dormía en la almohada de la tarde.
Vestida de luna llena deseaba ser canción de arrullo en una tonada a la luz de un sueño para dos, y caricia de imposibles en el folio irisado de un techo de estrellas.
Luz del atardecer deseó ser aroma en flores nuevas,  y paisaje verde en primavera,  y horizonte de luz en el  verano, y caricia cálida en otoño, y abrazo de hoguera en el invierno.
Y prometieron encontrarse por las calles del día, cuando el sol juega con las sombras y la luna con las estrellas, con un dado de tres caras. Suenan pasos de tic tac en un deseo hecho folio. Un bolígrafo duerme bajo su capuchón azul. Un blog de tapas azules se ha cerrado con la última de sus hojas en blanco de nieve. Se ha apagado la noche en una habitación hecha almohada, mientras unos pasos descubren el día por las aceras de la realidad.
Sobre una playa hecha folio una ola de silencio con espuma de olvido ha borrado unos renglones transparentes. Un sueño entre dos almohadas ha estado a dos letras de ser realidad en un mar de letras azules.  
 
                                   
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                                        https://youtu.be/fq-Ht00wsm0
 

sábado, 27 de abril de 2019


HUBO UNA VEZ

Hubo una vez un tiempo en el que recorrimos el país de los sueños con pasos de fantasía. Por caminos transparentes transitamos emociones y dibujamos palabras en las almohadas blancas de unos folios en flor. Y descubrimos paisajes de deseo, de anhelos al otro lado de las letras.
 Hubo una vez un tiempo en el que soñar era escribir tu nombre en un beso en el aire, y contemplar como sobrevolando una oscura distancia llegaba latente y ansioso hasta tus labios a punto de beso. Era ver como una caricia en sequía se hacía una ola cálida que surcaba un mar hecho ausencia, y llegaba hasta la playa de tu mejilla encendida.
Hubo una vez un tiempo en el que jugábamos a contar estrellas en el cielo enamorado de nuestras miradas, y  mientras soñábamos deseos las estrellas fugaces llevaban nuestros anhelos al lugar donde nacen todos los sueños. Aprendimos a caminar ilusiones a la luz de la luna llena, a escribir esperanzas en el horizonte difuso de un sueño entre dos almohadas.
Hubo una vez un tiempo en el que la música era un mismo paisaje en  dos miradas con distinto horizonte, y las notas irisadas encendían las orillas de un océano oscuro de ausencias. Las paredes de nuestros sueños se llenaron de emociones con notas de colores, de paisajes con olor a esperanza, de emociones guardadas entre abrazos de letras.
Hubo una vez un tiempo en el que jugamos a vivir, y paramos el tiempo en una esfera sin fronteras ni números. El sol nos prestó el día y la luna su blanca almohada. Y soñamos, y le pusimos aromas a los sueños, olores de flores nuevas que nacían en dos miradas y se llenaban de primavera cada vez que se fundían en un mismo horizonte.
Y le pusimos colores a los sueños. El arco iris nos prestó su paleta redonda y aquellos mundos transparentes se llenaron de vida y de luz. Vino luego la música. Los aromas y los colores se fueron fundiendo en notas en un pentagrama infinito. El cielo se cubrió con una sonrisa multicolor y en el aire sonaba una sinfonía plena de vida. Hubo una vez un tiempo en el que escribimos poemas de olas y espuma, con letras de besos encarnados en la playa de tus mejillas. Nuestras manos unidas se alzaban contando estrellas y nuestras miradas se hacían espejos de plata mirando a la luna llena.
Hubo una vez un tiempo en el que al abrir una ventana había una sonrisa al otro lado del folio, y al mediodía jugábamos con las sombras del sol sobre nuestros besos. Y al llegar el ocaso nos hicimos horizonte sobre una mirada hecha de atardecer. Y luego llegó la noche.
Hubo una vez un tiempo en el que en las fronteras de un sueño jamás se ponía el sol.
 
                            
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                                  https://youtu.be/_KDAihXD7b4

sábado, 30 de marzo de 2019


                                       A SOLAS

Se encienden mis letras esta noche al cobijo de tu imagen que ilumina, un folio más, los renglones oscuros de mi madrugada a solas. Se extienden mis sueños, un deseo más allá, por la almohada blanca de mi caminar a oscuras, de mis pasos en sequía tras la estela que tu ausencia dibuja por las aceras grises de mi noche sin ti.
Busco a tientas los colores sonoros de tu sonrisa al amanecer cuando el día abre las ventanas de tus ojos, y tu mirada escribe esperanzas en la pizarra azul de la mía. Inquieto, busco, un folio más allá los pasos irisados de tus manos al unirse con las mías, cuando entre las luces del amanecer se unen y escriben caminos de alba y rosa, con aromas de caricias recién nacidas.
Extraño el arco iris de tu aroma de primavera y jazmín que une, en su infinito, las orillas de dos labios separados por besos a contravía, por las orillas  sin ángulos de dos mundos  unidos en las aceras de un día que  muere y otro que nace.
Resuena sonoro el vacío de tu nombre junto al mío, cuando la luna escribe poemas con luz de plata en el folio infinito del universo a oscuras. Mis pasos se pierden por un laberinto  a solas sin el hilo conductor de tu mano por las calles del día. Dibujo, una noche más mi madrugada con los pinceles sonoros de una música  que, a fuerza de echarte de menos, escribe en el pentagrama notas irisadas con las letras de tu nombre.
Ansío caminar, un segundo después, por la playa blanca del nuevo día, cuando el sol de tu beso amanezca, un día más, en el mundo ahora a oscuras de mis labios.
Y cuando la brisa miel de tu mirada encienda las calles de mi amanecer, cuando pueda al fin estar contigo, dejarán mis sueños de soñar a solas, y mientras me lleno de ti,  mis letras te escribirán mis sueños al otro lado del corazón. 
 
 
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                                    https://youtu.be/NEUZgn6WOFE

sábado, 16 de marzo de 2019


                                                     LLUVIA

La música gris de mil gotas de lluvia, cual notas ausentes, escriben en blanco y negro sobre un folio hecho de agua. Sinfonía de nubes llorosas que buscan consuelo llorando letras de silencio negro, que cantan con voz muda el aria infinita de su infinita soledad.
Lluvia. Palabras vacías que resuenan en el silencio insondable del silencio a solas. El vacío sonoro cruza el silencio con relámpagos negros, y se pierde formando horizonte con las difusas nubes.
Lluvia. Ojos de agua de mirada incierta, palabras sin letras sobre folios sin forma, letras sin alma sobre nubes de olvido, palabras sin vida que caen fundidas en el vacío del aire hasta llegar a evaporarse y volverse a la nada.
Lluvia. Abrazo entre nubes que imploran el beso cálido de un rayo de sol para volver a ser sueño, y ser a un tiempo olas en el desierto y dunas en el mar. Olas de arena en el océano del cielo que escriben con agua poemas hechos de viento, dunas de aire que el viento mueve dibujando oasis de arco iris sobre horizontes difusos.
Lluvia. Soledades líquidas entre mil gotas hechas gentes, llanto a solas entre mil ojos extraños,  caminos solitarios entre lluvias paralelas que lloran soledades al cobijo de techos hechos de silencios.
Lluvia. Poemas de silencios líquidos con letras de agua sobre renglones grises y folios de hojas amarillas. Canciones en difusa nostalgia que añoran letras de ocaso y candela en la fogata de la tarde de un poema.
Lluvia. Versos a solas con letra de agua que riman versos  en cortina para hacerse paisaje hecho lluvia en la tormenta de una espera a solas. Besos en la nada con los labios del deseo, caricias en vacío con los brazos de los sueños, abrazos en sequía a la espera del amanecer, baile a solas sin música ni letra, paisaje sin horizonte a la luz del olvido.
Lluvia. Música de notas grises en un pentagrama de oscuro transparente, sonidos monocordes para una danza que llora sus pasos en el escenario del suelo. Tras el cristal de la tarde, al otro lado de la lluvia un rosal sonríe con sonrisa de rosa roja.  El aire canta canciones de letra mojada y el horizonte se llena de esperanzas.
Tras la línea del horizonte un dedo de sol pinta de oro las faldas de las nubes. La línea negra de la tormenta enmudece y se aleja. Y una inmensa sonrisa de rosa y oro cubre el cielo de la tarde. 
 
  
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                                     https://youtu.be/so6ExplQlaY
 

sábado, 16 de febrero de 2019


                                        HACE MUCHO TIEMPO

Hace mucho tiempo a la luz de una ausencia dolorida un deseo escribió sus sueños en lienzos blancos hechos folios. Con pinceladas azules de letras sin forma fue recorriendo las cuatro esquinas de un océano llamado soledad.
 Sobre las paredes transparentes de sus deseos fue pintando los anhelos que nacían en carne viva cuando el silencio paseaba por entre sus manos dolientes, cuando el vacío llenaba la habitación a oscuras de un corazón a solas. Puso cortinas de músicas irisadas en el aire de su alma para soñar primaveras en un salón con paredes de invierno, y en su ventana dibujó amaneceres tras los cristales opacos de la madrugada.
Hizo de sus pasos un mapa de sentimientos para recorrer entre sueños los deseos que nacen al calor de los recuerdo. Guardó el tic tac de aquel tiempo en un libro hecho esfera,  sin  números ni agujas, y lo cerró bajo la llave azul de una mirada.
El cielo de su corazón lo llenó de sueños transparentes que esparcían un aroma de besos cada vez que soñaba, y de sus anhelos hizo letras azules que guardó entre sábanas blancas de folios en flor.
 Con sus pasos hizo un camino entre renglones, y lo llenó de emociones que nacen al borde de la espera, en ese espacio donde el tiempo parece no pasar, donde la madrugada es amiga y cómplice, donde se difuminan las fronteras de la realidad, donde los sueños cobran vida a la espera del nuevo día.
Hace mucho tiempo miraba la luna llena y buscaba entre sus sombras blancas las caricias que se quedaron dormidas en la cuna de su cuarto creciente, y buscaba  también las sensaciones que escribió sin letras una mirada a contravía a la luz de un deseo entre dos estrellas de luz ambarina.
 A la luz dorada del ocaso entre amaneceres mira más allá del horizonte tratando de encontrar las caricias de un poema hecho deseo, de una sonrisa bordada en unos labios a punto de beso, de un abrazo que ilumina el corazón y acaricia el alma.
Hace mucho tiempo hasta la ventana azul de los sueños llegaban alegres y cantarinas las luces irisadas de unas luciérnagas en el espejo de una mirada. En sus danzas de luz escribían sensaciones sobre un folio que se llenaba de colores.
Sobre una nube de madera hecha mesa,  un sueño hecho folio y  un rayo de luz hecho bolígrafo duerme en silencio a la espera de un nuevo día, duermen esperanzas al calor de una hoguera donde danzan los deseos.
La noche pasa, el tiempo se ha acurrucado entre las letras por nacer. En un ático en la madrugada mis sueños duermen, mis letras sueñan…a la espera.

Hace mucho tiempo.
 
 
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                                      https://youtu.be/izA34z1cFIo
 

sábado, 2 de febrero de 2019


                                                             VIEJA PARED
La lluvia y el frío, el calor y el viento habían ido dejando su huella sobre aquella pared de cal y tierra. Hacía años su vestido que ayer era de blanca cal ahora tenía el pálido amarillento de una enfermedad llamada olvido. Su piel de nieve, cual  folio ilusionado, fue testigo, papel  y sobre para unas letras entrelazadas, para un corazón enamorado, para unos sueños que despertaban a la vida, para unas ilusiones, que como palomas mensajeras, se quedaron  sobrevolando las cuatro esquinas de aquel universo blanco.
Aquel pentagrama sin notas ni renglones se fue llenando de un arco iris de letras, de una sinfonía infinita de nombres enamorados, de flechas que unían deseos y que ataban ilusiones con los lazos invisibles de mil esperanzas con forma de corazón.
Las notas de mil letras fueron llenando aquel pentagrama de mil anhelos que cantaban canciones con aromas de emociones nuevas. Y aquel folio de cal y tierra se fue cubriendo de esperanzas  vestidas de nombres… quiere a …, ..te quiero…, tu y yo para siempre.
Y llegaron también los besos dados al amparo de la solitud, cuando se llevan puestas las primeras huellas de carmín, ilusiones en rojo del lápiz de labios. Y también llegaron los afanes frenéticos por borrar lo que no se quería, aunque al día siguiente o al otro volviese a lucir el mensaje cual ave fénix enamorado.
Aquella pared era un espejo blanco donde reflejar emociones, unas veces compartidas otras encontradas, Allí se quedó dibujada la ilusión de ver nuestro nombre enlazado, unido a unas letras que envolvían una mirada de universo. Y también la desazón de verlo borrado, o no verlo tan siquiera entre aquel laberinto de letras e ilusiones.
Con infantil  emoción  llegué hasta la vieja pared. Y recorrí con las manos su piel  hoy rugosa y casi desconchada. Entre los restos de cal y tierra aún reconocí viejos mensajes y me emocióné al recordar. Ilusionado recorrí sus cuatro esquinas buscando un imposible, aquel corazón que nunca dibujé, aquella flecha que nunca pinté, aquel mensaje que nunca escribí, aunque lo lleve grabado en el fondo del corazón.
Y sonreí. Una música en el aire me recordaba que la tiza no escribe en el frío.
Entre aquellas ruinas de tiza y tinta  un mensaje sobrevivía entre desconches, unas letras de azul cobalto ponían realidad entre aquel mundo de sueños  “Es inútil querer subrayar lo que borra el olvido”.
 
 
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                                  https://youtu.be/NqPjGdluUvU

martes, 15 de enero de 2019


                                                      TU NOMBRE

Las luces de tu nombre vienen dibujando en esta noche los paisajes que escribes en colores a la luz del encuentro al amanecer. Las letras de miel y ocaso de tu mirada vienen en este folio escribiendo fantasías con luces de estrellas fugaces.
 Con un pincel de mil notas entonan una melodía infinita en el piano de un arco iris cuando me miras y te miro, cuando sonríes y sonrío, cuando me abrazas y el mundo entero se para, cuando la realidad se hace un momento infinito. A la espera del momento vital del reencuentro…búscame en la soledad callada del agua que pasa y el aire que fluye.
En ese instante supremo cuando se funden tu día y mi noche, cuando dos realidades se hacen un solo camino, y dos almohadas escriben un mismo sueño. En ese sublime momento, cuando mis ojos se llenan con la luz de tu mirada, y miramos los dos hacia un mismo sentimiento.
En ese latido infinito, cuando tu corazón hace guiños de diástoles y el mío le contesta con sístoles en carne viva. En ese cálido instante, cuando los pasos de mis manos encuentran la meta de seda de tu mejilla en una caricia alada. En la sutil transparencia de tu deseo encadenado al encuentro del alba y rosa de mi amanecer contigo.
En el folio por hacer de tu sueño entre ausencias, al dibujar con anhelos las horas en vacío. En ese camino en blanco y negro que cada noche se abre con las sombras de la ausencia, y que alumbramos en colores con la luz de un beso en esperanza.
En esos pasos perdidos que caminan en la nada, y que se hacen paralelos en el amanecer luminoso del alba entre dos miradas. En esa música sin notas en el piano del camino a solas, que se tornan rosas en blanco y negro en la fantasía azul y oro del abrazo a la luz de la alborada.
En ese folio negro de tu ausencia y mi vacío,  que pintaremos de colores con las rimas de tus besos. En ese oscuro en redondo de mi folio en penumbra, que llenaremos de sensaciones con el pentagrama emocional de tu presencia entre las manos. En la vivencia sonora de tu callado silencio que pintaremos de letras azules y lluvia de sonrisas.
En la realidad que encarcela nuestros sueños en la celda de la madrugada a solas.
 Y cuando al fin pueda estar contigo, cuando esté lleno de ti, inventaré palabras para decorar tus sueños  y  letras nuevas  para iluminar tus noches. Cuando al fin sea alba en tu amanecer y luna en tu madrugada, entonces encenderé un nuevo día para los dos con las luces verde esperanza de las letras de TU NOMBRE.
 
 
                                     Foto de Pepi Enciso Pizarro
                                     https://youtu.be/Gab1-j5xBi0

viernes, 28 de diciembre de 2018


                                                      CABALLERO  MÍSTICO

Con las primeras luces del alba dibujándose en el horizonte, con la mirada llena de azules, ha dejado atrás las fronteras oscuras de una batalla más a solas. Tras pasar por las puertas transparentes de la madrugada, llega el momento de cruzar un día más las nieblas de la alborada, para escribir esperanzas en el libro de la vida.
Cubre su cuerpo la armadura transparente de un corazón que late en ausencia, de su cintura cuelga la espada luminosa de un universo en la mirada, y asida en su mano derecha una lanza azul con luz de mediodía.
En su mano izquierda, como fundido a su cuerpo, cogido lleva un escudo de tapas azules, donde guarda entre sus hojas los paisajes de mil batallas emocionales. Sobre su alma en carne viva y su corazón de papel y acero se quedaron grabados con cicatrices de letras el dolor de mil batallas contra la soledad a solas, y el sabor a miel y rosas de unos labios al otro lado de un folio.
Guarda también el amargo color de una mirada ausente y el arcoíris encendido de un beso en la victoria del amanecer. Sobre su cabeza un yelmo hecho sueño guarda entre sus paredes transparentes las golondrinas azules de mil vivencias, las rimas que vuelan ausentes sobre un campo  de batalla hecho de silencio y espera, reencuentro y alborada.
Sobre su espalda carga el peso oscuro de mil batallas  en  soledad luchando  contra si mismo, el pesado caminar con destino a ninguna parte, el silencio atronador de un espejo frente a uno mismo. A su lado, con pasos en negro azabache,  un caballo multicolor hecho pentagrama camina músicas haciéndolas paisaje y cortina, caricias y senderos por donde transita el alma en las alas de sus notas.
Despertando alboradas y aspirando esencias con olor a primavera y colores de horizonte en flor, con pasos de aventura en la mirada, se recorta la figura del Caballero Místico,  que regresa con pasos de amanecer a su castillo de tinta y folio. Tras él unas letras azules vienen caminando esperanzas, escribiendo sueños.
Por un camino en blanco hecho de folio y tinta el Caballero Místico regresa a un sueño hecho castillo, a unas vivencias guardadas en azul, a un folio en blanco espejo de sus deseos. 
 
 
 
                                       Imagen bajada de la red
                                       https://youtu.be/ufK2wrS4WVU
 
 
 
 
  

sábado, 8 de diciembre de 2018


                                                        NUBE DE HIELO

Cuentan unos folios ya amarillentos  por el paso del tiempo que hubo una vez un sueño  al que  le llegó el turno de nacer, sin formas definidas, sin fronteras, transparente. Con las primeras luces del amanecer abría su mirada, espejo del universo, y se empapaba de colores dorados y rosas.

Y se hizo amigo de las nubes y del mar infinito, e inventaron juegos de colores en las cuatro esquinas del mar, y jugaron con el viento y se hicieron olas para jugar también con el agua. Sueño y mar, aire y agua compartían ese momento mágico cuando el alba abre la ventana del día y el horizonte se llena de luz    y matices con tonos irisados.

De la mano de sus amigos fue caminando ilusiones por las calles del día y aprendió a jugar con las sombras cuando el sol derrama sus abrazos por entre las calles encaladas. Conoció luego las cuatro estaciones de la vida, y paseó de la mano del verano y el otoño,  la primavera y el invierno, por senderos y horizontes  que cambiaban el paisaje de su piel mientras el tiempo caminaba de la mano de los días.

Los pájaros pusieron sinfonía de arco iris en su caminar en el pentagrama de la vida y así hizo de la música las cortinas vitales de su alma. Conoció después el atardecer, y  llenó de oro y rosa su mirada, y se hizo paisaje fundiéndose con un silencio infinito de tres segundos, cuando unos ojos se hicieron espejo de la tarde en una esquina del día.

Después  conoció la noche con su vestido negro de estrellas, o traje de luna llena cuando tocaba ir de gala. Y aquella luna le contó deseos escritos a la luz de su mirada blanca, y de anhelos prendidos en la almohada curva de sus dos cuartos.

Le contaron las estrellas cuentos de besos robados mientras las manos  intentaban contarlas, y también de promesas escritas en su paso fugaz en noches de luna callada. En un rincón de la noche, aquel que llaman madrugada, conoció unas formas azules que nacían al calor de un vacío infinito o de una alegría inmensa, o un deseo encadenado o un anhelo entre renglones.

Y pasó su tiempo entre aquellas paredes redondas, se hizo folio y letra, nota y música, lluvia y arroyo. Sentado al borde de la madrugada se hizo paso y tiempo, palabra y  camino. Y acudía feliz cada vez que su corazón quería ser azul en unas letras, fuese día o noche, mañana o tarde, un folio amigo y un bolígrafo humano se fundían por los caminos azules de los deseos a contravía.

Pero hubo un día que el sol no salió y no hubo amanecer. El horizonte era una línea difusa oculta entre nubes negras de tormenta. Se oyó la voz oscura del trueno y los dedos de los rayos rasgaban el cielo. Llovió ausencia y soledad en una cortina interminable y todo se volvió oscuro y callado.

 Aquel sueño   no acudió a su cita con el bolígrafo  y el papel. El frío congeló su corazón transparente, lo hizo una nube de hielo y escarchó su alma de silencios, y sobre aquel sueño se hizo el olvido.

Y cuentan que en las páginas amarillentas, en sus  últimas letras, casi borrosas,  aún puede leerse la palabra ESPERANZA. 


                                                
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                                                https://youtu.be/Yz0D-29alSU

sábado, 17 de noviembre de 2018


                                                TUS SUEÑOS DUERMEN  

Ahora que tus sueños duermen, que mis letras sueñan bajos las sábanas multicolores de una música hecha paisaje, ahora, he querido descansar mis pasos sobre la playa blanca de un folio al amanecer. He querido soñar nuevas letras y escribir sueños nuevos.
 Y para soñar he viajado a ese lugar donde nacen los sueños, y me he adentrado en ese mundo irreal y transparente donde lo imposible se hace realidad, donde los colores se hacen paisaje, donde dibujan sensaciones en el lienzo del horizonte.
Allí, donde la música se hace caricia y escribe partituras irisadas en la piel piano de una mirada al amanecer, de un reencuentro a la luz del mediodía, o unos ojos que se hacen espejos de la noche. Mientras mis sueños duermen en una almohada hecha folio, con pasos azules, mis letras caminan sueños sobre renglones transparentes.
En su caminar llegan a paisajes de ensueño entrelazados con sol de amanecer, con caricias al calor de mediodía y suspiros  de oro y rosa en el tapiz del cielo cuando llega el atardecer. Y llegan también a folios hechos de pentagramas en flor, con olores de primavera en sus notas, donde los libros huelen a música, y sus tapas son pétalos encendidos con aromas de amanecer en la mirada.
Ahora que tus sueños duermen contemplo tu respirar transparente. Allí, en tu mundo sin fronteras, en ese mar infinito que los baña, en esa playa sin riberas donde toman el sol de la medianoche, allí, tras las paredes sin forma de tu deseo en espera, un cuaderno azul escrito en el aire guarda los mundos que sueñan al otro lado de la realidad.
Y guarda también los paisajes que adornan el tiempo que dura la espera, los sonidos que escribe el silencio, los pasos perdidos en una esfera sin tiempo, sin marco y sin agujas.
Ahora que mis letras sueñan se encienden mil caminos con destino al infinito, mil senderos hasta una playa de arena blanca con olas de sentimientos, con palabras habitadas de sensaciones en un folio hecho de agua, de un mar  hecho libro, de un libro hecho corazón.
Ahora que duermen tus sueños hago del silencio un paisaje lleno de música, para vivir sensaciones al calor de sus colores. Ahora que sueñan mis letras enciendo vivencias irisadas entre los renglones en espera de mis labios a punto de beso.
Ahora que el tiempo camina pasos de tic tac, mientras espero la luz de tus ojos para volver a ser yo, me envuelvo en música y reclino mi sueño en la almohada de tus ojos.
 Ahora que tus sus sueños duermen mis letras sueñan.  
 
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                                         https://youtu.be/VZbsN3LuHdU

viernes, 26 de octubre de 2018


                                    A UN PÁLPITO

A un pálpito de ti,  sobre una mesa hecha de deseos, he extendido en este sueño, los folios vestidos de letras que nacen al otro lado del tiempo,  cubiertos con palabras que guardan entre sus senderos azules las vivencias que nacen en carne viva,  mientras tus sueños duermen y mis letras sueñan.
Por los renglones hechos caminos voy dejando, paso a paso, letra a letra, trozos de mí, retazos de una vida que nace y vive al amparo y cobijo de tu abrazo  en espera, de tus besos a la luz del alba, de tu mirada de aliento al vivir el día, de la luna llena de  tu sonrisa al cruzar mis ojos.
Voy dejando también, como olas en una playa blanca, las letras de silencio que la espera escribe, las sombras que tu risa apaga, la soledad que tu abrazo borra. A un pálpito de ti hago un paisaje de mi silencio, con los colores de una música que ensancha el alma y recoge el corazón.
Las paredes de la soledad se cubren de canciones de arcoíris, el aire se llena de abrazos, y mis besos se hacen un deseo infinito camino de tu mejilla dormida.
A un pálpito de ti mis manos dibujan caricias en el aire, buscando la seda de las tuyas, mis dedos se tornan olas en la  búsqueda de la playa de tu mano, para escribir poemas en el mar de tu abrazo.
Mis caricias,  vestidas de blanco y negro, aguardan al piano de tus manos para sonar en colores en el pentagrama irisado de tu beso en carne viva. Y mis flores se quedan como dormidas en letargo oscuro a la espera del sol de tu mirada, de la luz de tu presencia.
A un pálpito de ti escribo y sueño, y sobre mi folio y mi almohada extiendo tu nombre cual deseo encadenado, cual sueño a flor de piel, un trozo de mí a la espera de tu yo.
Y fundo mis sueños en tu mirada ahora dormida, espejo del universo, donde las estrellas de tus ojos iluminan mi cuarto creciente a la espera de tu sonrisa de luna llena. Y recuesto mis deseos entre tus manos abiertas para fundirlas en una caricia eterna.
Y mientras tus sueños duermen y mis letras sueñan, mis ojos llenos de ti  se van cerrando a tu lado, a un pálpito de ti.  


                                          
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                                           https://youtu.be/7maJOI3QMu0
 

sábado, 15 de septiembre de 2018


                                                               EL LIBRO

A la luz del sol sus tapas azules y sus letras doradas lo hacían destacar entre los demás libros de la estantería. Sus hojas repletas de sueños y deseos, anhelos e ilusiones dibujaban en azul de tinta las fronteras invisibles entre lo onírico y la realidad.

Aquel libro fue durante un tiempo compañero de cabecera, amigo y cómplice, abrazo y pañuelo. Fue también reflejo dorado del ocaso en una ventana azul, o la magia luminosa del sol de mediodía, el abrazo ambarino de la esperanza del amanecer. Ahora hacía tiempo que dormía  silencio y no se abrían sus tapas ni se leían sus letras.

 Sin una fecha marcada en el calendario de la memoria, sin un momento vital donde fijar su llegada, así llegó calladamente tímido, por las calles del día.  Sus tapas se fueron abriendo con olor a noches de estrellas y aroma de luna llena en sus renglones. Sus primeras páginas, casi transparentes, venían escritas con sentimientos de colores, de miradas cargadas de silencios, de palabras con aromas de almohada en duermevela.

A la luz del amanecer se encendían sus letras y escribían momentos de luz infinita. Cuando el sol dibujaba sombras por las paredes del día guardó aquellos dibujos en claroscuros y los hizo paisajes bañados de colores para alegrar unas calles dormidas y grises. En el folio dorado del atardecer guardó sensaciones de oro y fuego, y las hizo horizonte redondo en una mirada que se hacía espejo de la tarde. 
   
Cuando llegaba la noche guardaba entre sus letras azules  las rimas titilantes de anhelos hechos de estrellas, y sueños vestidos de plata de luna llena. Al llegar la madrugada dibujaba con letras de silencio el gris callado de calles en espera, la quietud sonora de la soledad anhelante de un poema hecho arroyo, el eco de unas letras hechas trino en una ventana al otro  lado del folio.

Y así se fueron llenando sus páginas de sentimientos y vivencias, de sueños vestidos de letras, de anhelos dibujados entre renglones. Y puso voz de tinta a deseos encadenados en la celda de la ausencia, y se hizo camino entre renglones para unos pasos que andaban en blanco y negro, por una playa sin mar ni arena. Y puso mirada de universo al páramo a solas de un folio en blanco, sin rosa de los vientos.  

Y se hizo música irisada poniendo paisaje sonoro a un silencio oscuro de paredes redondas. También se hizo seda  para ser caricia en unas manos cansadas de abrazar en sequía, cuando el tiempo borraba los días en el calendario redondo de un reloj sin números ni agujas.

Pero hubo un día que el sol no salió. Se entretuvo jugando al escondite con las nubes que nacían del horizonte, y su luz no llegó hasta la ventana azul, y sus dedos de oro no iluminaron las tapas ni las letras. Y a ese día le siguió otro, y luego otro y otro más. Faltas de luz aquellas letras se fueron apagando poco a poco.

El cielo se llenó de oscuros, unos  folios negros cubrieron el techo del cielo y unos lápices de luz escribían con letras de trueno sobre un folio hecho arena, que pronto se llenó de poemas de lluvia.

Tras una ventana azul, sobre una mesa de luna nueva un libro yace como dormido  con sus tapas abiertas. En sus páginas ahora vestidas de otoño y olvido se han borrado el paso de los días, el sueño entre dos almohadas.

A su lado una pluma duerme silencio. Un segundo después el libro no era sino una nube de polvo tras el paso de una brisa de tiempo al abrir una ventana azul.



                                        Imagen bajada de la red.
                                        
                                        https://youtu.be/LiBwr4U59EI