Se encamina mi alborada en este amanecer en pos de la almohada líquida del mar. Desnudos mis pies sobre la arena desnuda, siento la caricia cálida de unos dedos de sal y agua que dibujan paisajes en mi piel, emociones contenidas de un macromundo infinito, de un ente vital llamado mar. Olas. Resuena sonoramente blanco el poema líquido de la espuma cuando pone voz de encuentro en cita eterna con las rocas del rompeolas. Los renglones pétreos del malecón escriben versos de olas que suben hasta el folio del aire, salpicando poemas con letras redondas de gotas de sal y granos de agua. Olas. Nacen al momento canciones de olas y rimas de espuma y arena, poemas de agua y rocas, palabras líquidas en folios de olas, renglones blancos con letras efímeras de libertad infinita escritas en el papel dorado de una playa sin riberas. Olas, vaivén eterno de olas encadenadas, caricia azul y sonrisa dorada de horizonte curvo. Sentimientos de mares abrazados por caminos sin destino, miradas con ojos de poniente en unas pupilas azules, besos con labios de amanecer. Olas. Letras al fin y al cabo de agua, de espuma, de arena, de aire, de nubes. Olas, de caricias, de miradas, de recuerdos, de vivencias, de tinta, de presente y ayer, de esperanza y de olvido. Olas, de deseo y de imposible, de realidad y de sueños, de anhelos, de infinito. Olas, letras de agua que el mar escribe y que el viento canta con voz de brisa, canción de colores que la luna pinta con la luz irisada de su cara oscura. Olas, sentimientos que se hacen mar y que llegan hasta la playa de mi madrugada escribiendo olas de amor en la arena blanca de mis sueños.
martes, 20 de enero de 2015
jueves, 18 de diciembre de 2014
MI PRIMER
PORTAL
Al entrar en la iglesia, a ambos lados de la puerta
principal, dos vitrinas de madera oscura daban la bienvenida. Vestidas años y
olvido guardaban tras sus cristales varias imágenes de santos y libritos sobre temas religiosos,
hojas dominicales y catecismos, palabras de oración, colectas, el día a día de
una comunidad, de una iglesia en un rincón llamado Campillo. En una de las
estanterías un deseo hecho de papel
iluminaba unos infantiles ojos que, pegados al cristal, ansiaban poder hacer
realidad aquel sueño. Cada domingo, antes de entrar a la iglesia los ojos
recorrían incansables la estantería donde reposaba aquel sueño, aquel deseo
hecho de de papel. D. Juan Galán y
Galán, el cura, escuchó complacido una pregunta infantil al acabar la clase.
Esas imágenes relatan una historia de hace muchos años, respondió. ¿Quieres
conocerla? dijo. Y paciente Don Juan contó una historia que aunque conocida
aquella mañana sonó diferente, especial. Mientras su voz recreaba la historia
unos ojillos llenos de sueños se entrecerraban pensando en aquel sueño
encerrado tras los cristales de una vitrina de madera oscura. ¿Te gustaría
tener las láminas?, preguntó el cura, y el cielo se abrió de par en par y un
rayo de luz iluminó los ojillos infantiles que apenas pudieron escribir un sí
con un hilo de voz. Bien, dijo D. Juan, has de ser muy bueno en casa, portarte
bien con los demás, y sacar buenas notas, y al final te llegará el premio. Y
mientras se esforzaba en su deseo de conseguir su sueño, sus pupilas seguían
encendiéndose de ilusión cada vez que miraba la vitrina de madera oscura, que
guardaba tras el cristal el deseo en papel de un niño.
Se han apagado las luces de la tarde y la noche camina entre
olores de frío y candela por calles solitarias. En el aire resuenan los altavoces
de la torre de la iglesia con voces de villancicos que anuncian que es Navidad.
La fuente de la bellota y la calle Mesones se han quedado mudas esta tarde,
ausente de juegos infantiles, que a esta hora dibujan sueños e ilusiones con
figuritas, hierba recién traída y la
escoria de la fragua, que serán prado y
montañas de un mundo efímero y mágico llamado portal de Belén . En la
quietud y calor de la casa de la abuela
Josefa un pequeño soñador enciende las estrellas de sus ojos y su corazón late ilusión, mientras una
cartulina blanca con unas montañas pintadas de acuarela conforman un paisaje
que será realidad cuando las manos primorosas
de la tía Ventura recorten y den vida a un deseo, a las figuras de una historia
que en una lámina de papel han vivido un
largo sueño, tras los cristales de una vitrina de madera oscura.
http://youtu.be/IPsetJAppQ4
miércoles, 26 de noviembre de 2014
TRES SEGUNDOS
Tres segundos, infinitos, cómo un beso en un poema, como las
noches de luna llena, como un abrazo en espera, como un sueño entre dos
almohadas. Tres segundos, intensos, como la vida a contravía, como el amor en
sus primeros pasos, como las caricias en ausencia. Tres segundos, emotivos,
como las letras sin forma de un poema sin hacer, como los paisajes sonoros de
una carta recién nacida, como las caricias de una mirada con luz de atardecer.
Tres segundos, vitales, como el sabor de los besos robados, como los sueños
escritos con besos en las mejillas que
duermen, como el latido transparente de un corazón que ama. Tres segundos,
eternos, como el sabor del primer beso, como el eco de un te quiero, como la
brisa azul de una sonrisa al otro lado de un corazón. Tres segundos, irisados,
como la mirada multicolor de la primavera en mi ventana, como el abrazo de
bienvenida de cada amanecer, como las teclas de colores del piano del arco iris.Tres segundos, callados, como el amor que no puede amar, como el beso
esperanzado en la antesala de los labios, como las emociones sin la luz de unas
letras. Tres segundos, perfumados, como las primeras rimas con letras de carne
y beso, como los besos en sequía, como las caricias dormidas en las alas de una
carta. Tres segundos, luminosos como la sonrisa cómplice del roce de unas
manos, cómo la ola que muere en la playa de un beso, cómo el despertar azul de
un sueño entre las manos. Tres segundos.
Y mientras la realidad impone un tiempo con otra cadencia,
dos mundos, dos miradas se han detenido entre las calles del día, en una
esquina del atardecer, en el espacio sin medida de una mirada de tres segundos.
http://youtu.be/-7cthsORosw
lunes, 27 de octubre de 2014
ESENCIA
http://youtu.be/qyKdV9-L18o
Las tapas de aquel libro, hechas de sueño y vida, se abrieron una mañana más al calor de un amanecer, a la luz imposible y transparente de un deseo escondido de entre letras de esperanza y primavera. El papel agua de sus hojas guarda cada día en sus rincones redondos la música azul de mil sueños, las flores en pentagrama de rimas escritas con letras blancas de almohada.
Se pasea el día entre páginas calladas, entre las imágenes sin forma de lo que pudo ser y no fue, entre lo que fue y no debió, y lo que es y no debía.
Se abrazan los tiempos del tiempo y el ayer ya no fue, cómo el hoy ya no es, como mañana quizá no sea, y así, es, fue y será se funden en un SOY, en ese instante eterno que llega desde y hacia las profundidades del alma.
La cortina vital de una música esconde entre los pliegues de sus notas, las mariposas azules de un deseo, las flores sin tiempo de unas letras, que a fuerza de imposibles han crecido en el jardín de un poema.
Y mientras se acercan oscuros los pasos de la noche, las sensaciones dibujan pasajes sonoros entre pasos azules, entre frases con olor a mar y esencias de beso en flor.
Y las tapas de aquel libro hecho de sueño y vida se cerraron por hoy con la llave esperanza y oro del cercano amanecer. http://youtu.be/qyKdV9-L18o
martes, 23 de septiembre de 2014
HOMENAJE
La
lluvia golpea con fuerza las hojas de un viejo laurel que, doloridas,
se inclinan hacia el suelo, mientras el aire mueve los brazos de las
ramas en una danza gris y susurrante. Las tejas del tejado vierten
su lamento de agua sobre las piedras del patio formando una cortina
de agua que forma regueros entre las piedras corriendo en pos del
desagüe. En el interior de la casa una escena familiar se
repite, como cada día, mientras el fuego arde en la chimenea,
lamiendo las llamas el caldero que con agua caliente cuelga de la
cadena negra de hollín. Sentada en una silla baja con asiento de
eneas una madre acuna a un niño pequeño, que satisfecho tras haber
comido buscaba los brazos de la madre para abandonarse en pos del
sueño, acariciado por la voz de miel y rosas de la madre que lo
acuna al son de “ Clavelitos”. Las notas van saliendo de su
garganta envolviendo el aire del comedor, mientras rendido a sus
encantos el pequeño yace dormido en las nubes de algodón de sus
brazos. Al otro lado de la mesa camilla una cuna de madera guarda los
sueños de otro niño que hace rato vuela por el cielo de los
sueños. La madre envuelve al pequeño diablillo en una manta y lo
deja suavemente en su cuna, mientras sus ojos negros acarician una y
otra vez las dos cabecitas apenas visibles entre las sábanas, sus
manos cual golondrinas en vuelo trazan rimas de caricias sobre ellas
mientras su corazón escribe una tras otra canciones de cuna que
salen por su garganta moduladas por los ruiseñores de miel y rosas
de su voz. Se llena el aire de emociones contenidas, de sensaciones
profundas, de sentimientos, al calor del fuego que chisporrotea al
compás del ruido de los troncos de leña al caer sobre la candela
que el padre añade cuidadoso y solícito. De vez en cuando mira a la
madre y luego a los niños y sonríe entre orgulloso y preocupado al
tiempo que atiza la candela por enésima vez.
Los
niños se han dormido al son de la voz de la madre, que se ha ido
apagando poco a poco mientras se ha sentado junto al padre. Se han
cogido de las manos y los dos a la vez se han mirado, han cruzado
sus miradas, la de él azul cielo, negro azabache la de ella, y
ambas se han fundido en cuatro ojillos que ahora descansan cerrados
tras la cuna de madera. La madre cansada ha apoyado su cabeza en el
hombro del padre que, conmovido, la rodea con su brazo y vuelven a
mirarse por enésima vez.
Dos
gatos diminutos han aparecido en escena, y tras jugar un rato con una
hoja seca de encina se han acurrucado a los pies de los padres,
junto al fuego. La tarde se ha apagado tras el cristal de la ventana,
fuera sigue lloviendo sobre las piedras del patio, sobre el laurel,
sobre las rojas tejas. Cincuenta y dos años después llueve ausencia
sobre vuestra ausencia, y en vuestra memoria este pequeño homenaje.
lunes, 25 de agosto de 2014
NUEVO
PILAR
Viejo
amigo que hoy renaces en nuestras vidas, que vuelves con nosotros de
entre las cenizas aún ardientes del recuerdo. A ti, que un día
borraran de nuestro ayer y hoy a golpe de martillo e ignorancia, que
rompieran tu alma de ladrillo en mil pedazos, que hicieran de tu
techo azul y blanco un poema compungido sin letras y sin alma. A ti
amigo a quien callaron con tapones de olvido y hormigón las voces
cantarinas de tus caños cantores. Que rompieron tu largura y altivez
y encerraron tu nombre en una mueca sin alma y sin formas. Viejo
amigo, a quién un día de luto cambiaron tus amigos de siempre.
Aquellas mulas sedientas, aquellos burros cansados de un día de
fatigas, aquellos amigos, tus amigos, que mientras bebían tu vida a
sorbos te contaban avatares de siembra y siega, campo y lucha. Viejo
pilar, a ti que has visto crecer nuestras vidas al cobijo de tu agua
eterna y tu sombra en el azul y blanco de tus tejas, a ti que has
escuchado las historias de nuestros días con murmullo de silencio
amigo, que llevaste nuestras voces y sueños, nuestras penas y
esperanzas en la mochila líquida de tu agua eterna, para fundir
nuestros sueños con tu alma agua y evaporar sus letras entre las
nubes del diario amanecer. Hoy que la vida te trae de nuevo con
nosotros, que estrenas traje de ladrillo y fiesta, que cantas otra
vez en coro de caños
y alegría, que luces de nuevo cielo azul y blanco, que volvemos a
ser un poco ayer y hoy contigo y a la vez, a ti amigo pilar quiero
rendir mis letras en un abrazo eterno, y decirte con el corazón
entre las manos: Bienvenido de nuevo a casa.
http://youtu.be/0LkFueAWP88
sábado, 19 de julio de 2014
LA
SONRISA DE UN ANGEL
Con
sonrisa de luna llena, con dorados de sol naciente, aquel pequeño
angelito, aquel bebé que sonríe frente a mi con sonrisa de mar en
calma me ha mirado como buscando ser cómplice.
Los
espejos de sus ojos se han encendido al notar como le escribía una
sonrisa en el aire. Ha sonreído con mofletes de rosa encarnada, y su
boquita entreabierta ha dibujado una ola en miniatura. Al compás de
las olas de su sonrisa he dibujado figuras en el aire, y he pintado
imposibles con las manos, he cruzado los mares de los sueños y en la
playa de su mirada he dejado la espuma de la esperanza. Unos brazos
de seda rosa acunan al pequeño entre los rayos de luz miel de una
mirada que lo abraza con luz propia y lo ilumina con destellos de
caricias y besos, al tiempo que me dibuja una sonrisa cómplice.
Cansado del día o acaso de mí, aquel ángel ahora juega enrollando
sus dedos diminutos entre los rizos del cabello de su madre, al
tiempo que se han ido apagando las olas de su mirada, mientras el
espejo negro de sus ojos se ha ido entrecerrando poco a poco. Unos
segundos después se ha cerrado también la rosa blanca de su
sonrisa, mientras sus dedos dulcemente reposaban en la playa abierta
de las manos de su madre. Envuelto ahora en luz y caricias, entre
seda y rosas, feliz, viaja por el mundo azul de los sueños.
Avisa
el tiempo, es mi parada y toca bajarme, una última mirada a aquel
ángel, mientras mi noche se abre ante mi. Una mirada de luz miel
sonríe diciendo adiós, mientras escribe una caricia, otra más, en
la rosa encarnada de aquellas mejillas. Hoy supe del cielo en la
tierra, hoy viví un momento madre, escrito por un ángel con sonrisa
de luna llena, mientras la ciudad esconde su tesoro en el laberinto
de la noche.
http://youtu.be/447yaU_4DF8
sábado, 14 de junio de 2014
LOS
CISNES ENCANTADOS
Paseaba
una tarde junto a un lago en busca de la puesta de sol en el agua,
tras el beso rosáceo del sol a la tarde que muere en el lago.
Ante mi pasaron dos cisnes majestuosos, blanco de nieve sus plumas, y
con un extraño collar rosa en el cuello. Al ir a hacer la
fotografía una voz me detuvo en seco. Una señora que pasaba junto a
mi me dijo:
no hagas la foto, no saldrá nada, ellos son los encantados.
Intrigado le pregunté a la señora, ¿qué es eso de los
encantados?. Allá junto al bosque vive la señora del Porvenir,
ella te lo contará todo, pues ella lo sabe todo y se alejó
sonriendo. Me encaminé hacia el bosque y allí en una casa,
acariciada por las aguas del lago, vivía la señora del Porvenir.
Cuando llegué hasta ella me
sonrió, y sin preguntar nada me dijo: quieres conocer la historia de
los encantados ¿verdad?. Siéntate junto al fuego y escucha. Hace
muchos años, durante la edad primera del hombre dos jóvenes
decidieron unir sus vidas para siempre, robaban tiempo al tiempo y
siempre estaban juntos, y así el lago y el bosque fueron testigos
cómplices de aquel amor. Avisadas las familias de sus deseos,
fueron a consultar a la señora del Porvenir, tras el ritual que
mandan las leyes les comentó: vuestro futuro está aún por decidir,
no aparece en las estrellas, no
puedo ver nada, hay como un velo negro que me impide ver más allá.
Eso me indica que todo está en vuestras manos, aún por hacer, pero
no es buen augurio el velo negro, es señal de problemas severos
entre familias si decidís seguir adelante. Yo no puedo aconsejaros,
pues nada sé
y nada puedo hacer en vuestros corazones. Apenados cómo jamás
imaginaron, salieron de allí sin saber qué decir, ni qué hacer, ni
dónde ir. Al ver la huella de su pena la señora del Porvenir los
llamó. “Venid, he visto lo mucho que os queréis y lo sincero de
vuestro amor y quizás pueda ayudaros”. ¿Queréis amaros para
siempre?, les preguntó. Uniendo sus manos y sus miradas cómo jamás
lo hicieran antes, de sus bocas salió un sonoro y profundo SI.. Poco
después con la luna llena una pequeña barca se adentraba en el
lago, con el silencio como testigo y una bruma salida de lo alto del
cielo.
Las
familias preocupadas por la tardanza de los jóvenes, le preguntaron
a la señora del Porvenir y ésta les dijo: Mañana volveréis a
verlos y estarán juntos y felices para siempre y vivirán
eternamente en el lago. Los conoceréis porque llevarán un collar
rosa en el cuello. Y cuentan que desde entonces siempre hay en el
lago dos cisnes con el collar rosa, pese a los años transcurridos.
Sonreí
complacido, mientras me alejé de la señora del Porvenir camino del
lago. El sol se dormía tras las montañas nevadas y derramaba oro y
rosa en una maravillosa puesta tras el lejano horizonte. Al tiempo
surgieron de la nada dos cisnes blancos con un collar rosa en el
cuello y pasaron junto a mi con sus picos unidos. Guardé mi cámara
y los miré complacido: hay historias que ni siquiera una foto puede
reflejar. Y los cisnes se alejaron lentamente mientras la tarde se
dormía entre las aguas del lago.
lunes, 12 de mayo de 2014
A
CONTRAVIA
Aquellos
versos frutos de madrugadas y sentimientos se unieron en el universo
blanco de un folio y traspasaron las fronteras del sueño y formaron
un poema que dibujó con letras el mapa en rimas de un corazón en
carne viva. Y se cobijó entre las alas blancas de un sobre, en las
hojas de un libro, para emprender el vuelo en la siguiente parada de
metro, camino de aquella luz que encendía una sonrisa cada mañana
en el asiento de enfrente del vagón compartido,de aquellas montañas
doradas que reflejaban el sol naciente entre los rayos de sus
cabellos, de aquellos ojos de sol poniente que escribían esperanzas
en la arena del amanecer.
Y
el metro vino, puntual y lleno, como siempre, con su eterna carga de
sueño y sueños, con su prisa y sus historias entre raíles.
Pero
ella.... hoy no vino. Y mil mariposas con forma de excusas volaron
por el cielo y se posaron en las ramas de su corazón. Y esperó al
día siguiente, y al siguiente del siguiente, y luego otro más . Y
la paloma blanca del sobre quedó dormida entre las sábanas blancas
de un libro amigo, mientras esperaba el amanecer de un nuevo
encuentro entre dos sueños en los bancos de un vagón de metro.
Rimas
de silencios en el aire
golondrinas
de versos en el cielo
miradas
ausentes sobre letras
que
escriben acordes de deseo
rimando
en el fondo de unos ojos
un
latido de letras y de sueños.
Las
letras escriben sueños
Los
sueños sueñan con letras
y
traspasando deseos
y
pintando versos de estrellas
unos
sueños sueñan sueños
y
unas letras sueñan letras.
martes, 22 de abril de 2014
VIENTO DEL SUR
Hoy me trajo el viento del sur el aroma de tus manos, y
prendidas en la luz del crepúsculo venían escritas miles de
sensaciones. Olía la tarde a distancia, a nubes bajas de ausencia,
a río azul de nostalgias. Los pájaros azules del ayer inmediato
cantaban recuerdos ya dormidos, y en sus cantos evocaban historias
vividas y guardadas en el aire. Un dulce y tranquilo arroyo, inquieto
y cantarin en otros días, hoy viajaba plácido y susurrante entre
cañas verdes y bosque de álamos en flor. Los lejanos montes de
poniente acariciaban con traje oscuro y distante la bóveda
multicolor del cielo del atardecer. En torno a mi el campo viste
traje verde primavera con flores nuevas prendidas en la falda larga y
ancha de la llanura susurrante. Los valles cercanos cubren su cara de
roca con el velo transparente de la niebla de la tarde. Y al calor
del aroma de tus manos mi corazón te pensó y mi mente te llamó
hasta el lugar del sueño en que me habitas. Dije tu nombre en
silencio y recorrí tu cara letra a letra y tu pelo paso a paso y tu
cuerpo verso a verso y tus manos beso a beso. Te traje, ausente de mi
hasta mi iluso universo traspasando mil fronteras, rompiendo mil
silencios acariciando ilusiones, ilusionando mis locos sueños.
Desde la tarde que muere en tus ojos, desde el cristal
limpio y trasparente de tu beso. Te traje desde el mundo donde nacen
todos los sueños, desde el valle lejano y dormido de mi encadenado
verso. El viento del sur me trajo el reflejo de tus ojos en el agua
del arroyo, y vi cómo se fueron cerrando con la noche que llegaba
con traje negro de gala y lentejuela de estrellas. Un broche de luna
llena, dejé prendido en tu pelo y un beso de blanca plata en tus
mejillas rosadas, y apreté fuerte tus manos queriendo en vano
hacerlas mías y fundirme contigo en la noche ya cerrada. Y mientras
abrazaba tu ausencia dolorida, te fuístes, un día más, poco a poco
al lugar dónde nacen todos los sueños, y lentamente, cómo siempre,
cómo cada vez, volví a despertar del sueño en que me habitas,
cuando el viento del sur se dormía entre las ramas verdes de las
ancianas encinas.
Foto: Cortesía de Mª José Enciso Martínez.
http://youtu.be/vpiQe8HG7u4
jueves, 20 de marzo de 2014
BUSCARÉ
Un día, cuando se borren los pasos del
tiempo, cuando el hoy no sea un tiempo por vivir, cuando el ayer no
escriba vivencias en pasado, cuando el mañana no espere a la luz del
amanecer para sentir emociones. Cuando el momento escriba realidades
al calor del presente, entonces... buscaré. Buscaré letras nuevas
para vivir sueños escritos en la almohada de la realidad, buscaré
tus mejillas en los colores de la alborada para escribirle caricias
al compás del amanecer. Buscaré las gaviotas blancas de tus manos
para pintarles de azul el mar infinito de un abrazo, buscaré el sol
dorado de tu mirada de media tarde para ponerle de espejo el dulce
sabor de un beso a contravía. Buscaré el universo infinito de tu
pelo para pintarle olas de estrellas con espuma de estrellas fugaces.
Buscaré la playa roja de tu beso encarnado para escribir poemas con
las letras sin forma de mis besos. Buscaré la sombra luminosa de tu
nombre para ponerlo como guía en la sala a solas de mi corazón
amante, buscaré la huella de tus pasos perdidos para hacerles un
poema nuevo con los versos azules de mi madrugada ausente. Buscaré
en el aire las notas de tu aroma para llenar de primavera el
pentagrama negro de tu ausencia dolorida. Buscaré en mis noches sin
tí para ponerle a contraluz la música de tu risa. Entonces, cuando
ése día llegue, cuando amanezca, cuando sea tú contigo y seas yo
conmigo, cuando seamos, dejarán mis sueños de ser anhelos de tinta
pintados en el papel de un deseo.
miércoles, 26 de febrero de 2014
LLUEVE…
Buscan refugio mis letras en
el corazón blanco de un folio, al calor del fuego de los sueños. Llueve
ausencia sobre palabras que se niegan a la vida en el papel del deseo. Llueve
silencio sobre letras que borraron su esencia empapadas de gotas de lluvia hechas
deseos. Llueve calladamente oscuro sobre la luna llena de unas manos que
abrazan el eterno infinito de un momento. Resuenan sonoras las campanas de la
lluvia sobre tejados de plata y carmesí, surcando el aire se eleva el rosario
monocorde del agua que reza oraciones líquidas en las gotas informes de los
sueños.
Huele el aire a deseos con
luces de almohada, huelen nerviosas las sombras que fugaces y volubles escriben
anhelos en la pizarra negra de la chimenea. Huelen inquietas las llamas del
fuego en canto ardiente de madera y brasas, y sus notas de crepitar y humo
escriben en el aire versos de oro y fuego. Huelen dolidas las ardientes brasas
que entonan cenicientas canciones al calor helado de la ausente presencia.
Brillan sonoramente encarnadas sus letras blancas de calor y fuego cuál deseo
en mitad de un anhelo, para luego apagarse lentamente en la almohada del
amanecer.
Duele el aire a silencio de
lluvia, duele la lluvia a silencio de candela herida, duelen las sombras con
voces de llama y deseo, duele el deseo con gotas de ausencia y letras de agua.
Duele la candela de los sueños en madera ardiente de ausencia dolorida, dolor
hecho madera que arde en los versos espirales de unas manos que abrazan
silencios entre dedos hechos brasas. Y por doler duele hasta el dolor, duele
pensar, duele mi letra, en palabras dolorosamente recogida, duele mi yo, duele
mi sombra, duelo yo mismo ausente de mi
mismo. Duele saber que un día más mientras te escribo, en el fondo de mis
letras, en mi mismo, llueve, huele…duele.
miércoles, 29 de enero de 2014
SUEÑOS DE CIRCO
Se ha hecho un silencio profundo en las abarrotadas gradas.
Bajo la carpa circular mil miradas ansiosas y expectantes se enfocan hacia la pista iluminada por un
enorme foco de luz. Rompiendo el sonoro
silencio, hacen su entrada a la misma unos personajes peculiares sacados del
libro de la fantasía, con trajes y
adornos llamativos……. comienza el espectáculo. Son uno y son varios y
todos a la vez conjuntan un verso en
acrobacias y malabares, un arco iris de piruetas que hacen que las gradas
derramen sus gotas de aplausos sobre la multicolor escena. Las mazas trepan por
el aire, tras acariciar el techo descienden alegres dando vueltas en pos de las
manos que las volverán a lanzar aún más arriba. Luego vendrán los aros de
colores con sus vueltas infinitas, y las sillas, con su inestable equilibrio, y
las copas de cristal en su bandeja y las bicicletas de una rueda, y la guitarra
sin cuerdas, que suena cómo un ángel y las caídas sin daño. La pista se llena
de fantasía escrita con esfuerzos y risas. A ambos lados de la misma mil almas
embobadas encienden sus sonrisas al compás de la música y los ojos se abren en
un asombro infinito, en una Oooh! inmensa de sus labios trazada en el aire. Mil
manos nerviosas dibujan rimas imposibles de gestos en el lienzo blanco del
aire. Los pequeños pies bailan inquietos el baile sin acordes de las emociones a
flor de piel, sentimientos que desbordan y abrazan sus almas. Y sus manos se
agitan rompiendo el aire, acariciando gratitudes para encerrarlas en las
diminutas copas de unas manitas, para entregarlas en un aplauso como un trofeo.
Bajo la lona gigante, un abrazo infinito, una sonrisa inmensa, una alegría
desbordante dibuja sobre la arena mágica de la pista la mayor de las
esperanzas, la llave del mayor tesoro del mundo. Y mientras tanto, bajo capas
de maquillaje y abalorios unos niños de muchos años, sonríen felices de hacer reír.
Son los primeros de los niños, ellos más niños que nadie, niños que nunca dejaron
ni dejarán de ser niños.
Música recomendada : Circus Dreams. Autor Michel Hoppé. Album : Simple Pleasures.
miércoles, 8 de enero de 2014
LOS
REYES DE ISABEL
Los
ojos infantiles se abrieron en arco iris ante el mundo de ilusión
que se dibujaba tras el cristal del escaparate. Uno a uno los niños
fueron llenando sus corazones de emociones con forma de juguetes, que
señalaban emocionados con los lápices mágicos de sus dedos de
cinco años. Y el cristal se llenó de deseos con mil formas y
colores que cada uno de los niños hizo suyo en su lista interminable
de ilusiones. Unas veces fue el scalextric o el tren eléctrico, el
fuerte del oeste americano, con sus vaqueros y sus indios o el traje
de fútbol del equipo preferido o el balón de fútbol o …. y los
juguetes uno a uno fueron teniendo dueños, mientras el aire se
llenaba de villancicos y corríamos después a ver el portal de
belén de la iglesia. Con la emoción contenida y los nervios a flor
de piel arropábamos nuestras ilusiones con las sábanas de la
espera, ansiosos por mirar al amanecer bajo nuestras camas esperando
los regalos en esta noche sin igual, noche de Reyes, noche mágica.
El
alba me despertó con un tibio rayo de sol tras los visillos blancos
de la ventana. Ansioso miré bajo mi cama y como una ofrenda dos
regalos aguardaban a mis inquietas manos y nerviosos ojos. Inundado
de felicidad acaricié el balón de fútbol y el juego de raquetas de
ping- pong. La magia había funcionado, y allí bajo la cama sus
majestades dejaron sus regalos.
Isabel
era una más entre nosotros. No tenía familia en el pueblo y se
ganaba la vida haciendo recados para la gente, limpiando casas o
llevándoles el agua desde el pilar viejo o la fuente de la bellota.
Cada quién le daba lo que podía, unas veces fue comida, otras fue
ropa o cachivaches que ella guardaba en su casa como un tesoro, las
menos de las veces algún dinero para ir tirando. Era al caer la
noche cuando Isabel venía a casa. Fiel a su cita se sentaba junto a
la mesa camilla y al calor del brasero nos contaba su quehacer
cotidiano, su diario devenir, sus cosas, al compás del tic tac y un
vaso de leche caliente migado de pan. Poco a poco vencida de sueño y
cansancio la acompañábamos hasta su casa, y así hasta el día
siguiente, copia del día de ayer e igual al de mañana. Puntual como
siempre hoy día de Reyes, Isabel llegó a casa al caer la noche,
sonriendo nos dio un beso y se sentó en su lugar de siempre. Tras
desgranar el día al compás de un polvorón y su leche caliente, sus
manos curtidas abrieron un envoltorio. Un olor ce canela tostada
llenó el aire y un puñado de galletas aparecieron entre sus manos
cómo la mejor de las magias. Había gastado su ganancia del día en
comprar aquellas galletas para compartirlas con nosotros, eran sus
Reyes, nuestros Reyes.
Hoy,
cincuenta años después, mi mañana del día de Reyes sigue oliendo
a galletas de canela en recuerdo a Isabel.
https://youtu.be/Cic_2jMD7Qc?si=N4PqSiM3XxrfiXyy
sábado, 21 de diciembre de 2013
EL
CÁNTARO
En un rincón
solitario, como separado de la realidad, cubierto de olvido y polvo,
el viejo cántaro guardaba tiempos en su matriz de barro. Un día
cualquiera, cuando ni el tiempo recuerda, fue a nacer nadie sabe
dónde. Unas manos amorosas le dieron forma y al calor del horno de
la vida su piel barro se hizo fuerte y su alma de arcilla y agua se
agrandó para hacer de su matriz refugio y cueva, despensa y baúl de
vida líquida. Dejó su cuna ignorada y viajó quién sabe por
dónde, conoció inviernos de oscura alacena y calores de despensa en
los veranos. Cubrió su voz de arcilla con tupido velo de corcho para
guardar en lo profundo de su alma aquellas esencias que en su matriz
atesoraba. Guardó un tiempo el oro verde del aceite recién nacido,
con aromas de olivos y dehesa, con sabor de inviernos y tierra madre.
Luego conoció el color del día a lomos del hermano burro en pos del
tesoro del agua y aprendió a bailar al son del paso animal en el
salón de baile de unas aguaderas. Guardó en lo oscuro de su vientre
la frescura del agua ante el fuego del dedo del sol. Y fueron pasando
los días y con ellos el tiempo de ser necesario. Cada vez fueron más
largos aquellos días de oscura alacena sin sentir una caricia
líquida en su vida de barro. Y con el pasar de los días pasaron
también los años, fundidos en la negrura de la habitación a solas.
Un año más
llegó Diciembre y al calor de una candela hermana una idea fue
tomando forma. El viejo cántaro sintió una mano amiga sobre su piel
barro, mientras la idea se formaba ante su único ojo la vida
escribía para él nuevas sensaciones y sintió el cosquilleo de lo
desconocido. Una tarde, al anochecer una inmensa luz llegó hasta
él y se adentró en su cuerpo. También llegaron unas figuras
buscando refugio y abrigo. Al son de una música, su alma se encendió
y todo él se llenó de felicidad. Aquellas figuras comparten hoy
vida e ilusión, la misma que nació un día cualquiera en un lugar
cualquiera, la misma ilusión que hace que dos ángeles de cabello de
oro enciendan cada año la Navidad cantando villancicos ante la Vida
que nace en el interior del viejo cántaro.
jueves, 5 de diciembre de 2013
UNA
MAÑANA
Pintaba
la madrugada colores de alba y luna, el presente se asomaba entre
hojas encendidas de árboles de luz y abrazos de farolas en flor.
Mientras caminaba hasta la mañana un telón multicolor de música
adornaba mi caminar por las calles de la madrugada.
Ausente entre multitud y marinero de evocaciones cerré mis ojos para soñar un día más, para reencontrarme de nuevo con la noche que se va y el día que amanece. En un momento sin saber por qué abrí mis ojos, y tras los cristales del sueño, en el tiempo que dura un suspiro, una imagen se recortó en el aire, TU.
Una cortina de años ausentes cayó entre realidades, una emoción apagada se encendió de pronto cuando las luces negras de tus ojos negros iluminaron el valle dormido de los míos. Y con un pitido, fugaz, como un beso a contratiempo, te fuiste, dibujando un adiós con tus manos y un beso en el aire con tus labios.
Y viajé de nuevo al espacio en que me habitas y dejé que el tiempo volviese a pasar para volver a verte, pensarte, tenerte..... ser de nuevo contigo, y acaricié tu nombre con caricia de letras nuevas y dejé que la luz de tu presencia iluminara, una vez más, el día nuevo que acababa de nacer.
Imagen bajada de la red
http://youtu.be/kiWIdRB_Cw8
Ausente entre multitud y marinero de evocaciones cerré mis ojos para soñar un día más, para reencontrarme de nuevo con la noche que se va y el día que amanece. En un momento sin saber por qué abrí mis ojos, y tras los cristales del sueño, en el tiempo que dura un suspiro, una imagen se recortó en el aire, TU.
Una cortina de años ausentes cayó entre realidades, una emoción apagada se encendió de pronto cuando las luces negras de tus ojos negros iluminaron el valle dormido de los míos. Y con un pitido, fugaz, como un beso a contratiempo, te fuiste, dibujando un adiós con tus manos y un beso en el aire con tus labios.
Y viajé de nuevo al espacio en que me habitas y dejé que el tiempo volviese a pasar para volver a verte, pensarte, tenerte..... ser de nuevo contigo, y acaricié tu nombre con caricia de letras nuevas y dejé que la luz de tu presencia iluminara, una vez más, el día nuevo que acababa de nacer.
Imagen bajada de la red
http://youtu.be/kiWIdRB_Cw8
jueves, 31 de octubre de 2013
NOCHE
DE TODOS LOS SANTOS
Anochece
noviembre sobre la vieja torre de la Iglesia, y en su campanario una
luz se asoma entre los ventanales. Una candela toma cuerpo mientras
Juan López, tío Vinagre, se afana en preparar las gustosas migas
que acompañarán esta noche, cómo cada año. A su lado,
expectantes, unos mozalbetes aguardan la señal para comenzar el
rito, a las doce en punto de la noche del día uno de Noviembre
comienza la vigilia de los fieles difuntos. Obedeciendo al rito
ancestral las manos juveniles se aferran a la cuerda que unen los
badajos de las campanas, y comienzan a tocar su himno fúnebre. Una
tras otra las notas surgen lastimeras y tristes de las gargantas de
bronce de las campanas, y así estarán toda la noche, con su
sempiterno llanto metálico, mientas los zagales, en turnos sucesivos
apuran las migas y otros alimentos que han recolectado entre los
vecinos. Anochece un día más sobre Barcelona y sobre mi mesa cae
la hoja del calendario que señala el día de todos los Santos, y
casi sin querer o acaso queriendo, viajo años atrás rompiendo el
velo del tiempo y la cortina oscura de la distancia. Paseo por
calles aún recorridas por caras nunca olvidadas, por retratos ya
amarillentos, por figuras imborrables que impactaron su momento en
una vida que empezaba a despuntar entre la curiosidad y la inquietud.
Una a una desfilan las voces que grabaron enseñanzas, las risas que
llenaron de alegría unos minutos infinitos, las miradas que llenas
de ternura pintaban de colores los sueños del niño que ensimismado
escuchaba mil historias, mientras los mayores se apilaban en las
cuatro esquinas a la búsqueda y espera del jornal diario. Tardes
frías de otoño junto a la lumbre, mientras mi abuela atizaba la
candela, mientras en el corazón se quedaban las palabras de mi tía
al son de sus cuentos. Aquel joven se despertó un día y al mirar a
su lado comprendió el dolor de mil ausencias sin palabras, el
silencio espeso de vacíos eternos y el amargor extremo de lágrimas
ya secas de tanto llorarlas. En esta noche asustada llena de miedos y
ausencias, adentré mi barca en el proceloso mar de los recuerdos, y
fui recalando, uno a uno, en todos y cada uno de los puertos antaño
refugio y abrigo. Y así los he juntado a todos en la playa dormida
de una hoja de papel en blanco. Me he sentado con ellos mojando mis
pies con el agua de los sueños, y escribiendo sobre la arena con el
dedo del corazón. En el mar no suenan las campanas por los difuntos,
pero las olas escriben nostalgias sobre las pizarras negras de las
rocas.
Despacio,
en silencio, he rezado por ellos , mientras mis ojos de llenaban de
lluvia y se cerraban vencidos de emociones. A lo lejos, sobre el
horizonte infinito, por encima de la torre y las encinas, por encima
del mar venía clareando un nuevo día.
lunes, 14 de octubre de 2013
AMANECER EN LA
DEHESA
Aquella mañana al sol le
estaba costando despertar. Sobre su almohada de horizonte unos velos
espesos de nubes grises tapaban su ojo de luz, haciendo del amanecer
una música gris y sin tonos. A duras penas fue desperezando sus
dedos de luz, mientras los oscuros velos acariciaban con dedos de
niebla y gris las cimas pétreas y serias de los cerros más altos,
alcanzando en su canto gris y sin forma hasta las copas aún dormidas
de los ancianos olivos y las perezosas encinas. El aire, recién
nacido tras el horizonte de la madrugada, caminaba sin prisas por
entre tallos resecos de trigo y cebada, recién segados. Al compás
de su canción, las ramas bajas de encinas y olivos, olmos,
eucaliptos y alcornoques, entonan una danza de amor y caricias, un
vaivén verde de ramas entrelazadas que llena de susurros vegetales
la dehesa que se despierta. Las alondras y jilgueros, perdices y
avutardas, extienden sus alas sonoras en sinfonía alada, llenando el
aire de matices musicales al compás de una mañana que se estira
perezosa en la cama verde de la dehesa. Poco a poco la Vida va
llenando de versos el folio de la mañana al tiempo que se encienden
al compás las farolas irisadas y sin forma de mil sueños, poemas
sin letras que recorrerán el día, para acabar escritos con las
luces del atardecer.
Cansado de recorrer el
día, el sol se ha tumbado en su cama de horizonte. Tras un día
lleno de luz y calor, llega la hora del reposo. Con sus últimos
dedos de luz dibuja fantasías sobre el lienzo de la tarde. El cielo
se llena de rosa y oro mientras su ojo de luz se va apagando, es la
hora del crepúsculo. Mañana, si Dios quiere habrá un nuevo afán
al que dar luz, al que dar calor, un nuevo amanecer …
Y sobre la luz dorada y
rosa del crepúsculo naciente dos versos de azul y negro escriben el
día a la luz del atardecer.
Foto cortesía de Mª Mar Fernández.
jueves, 5 de septiembre de 2013
PADREPUEBLO
Padrepueblo,
a tí que amaneces cada día en mi corazón tras la ventana de mi
ático. A tí, que cuentas atardeceres mientras revivo el día a la
orilla de los sueños. Hoy he querido sentarme en las rodillas de tus
aceras para escribirte inquietudes en el papel del deseo. Dime, ahora
que vistes de otoño, que el reloj señala otro tiempo en la esfera
de la vida, que se llenarán tus calles de sueños amarillos que
mueren al anochecer. Dime Padrepueblo, dónde van las emociones que
escribimos en el aire de tu noche, dónde va la música de nuestra
alegría tras cada momento vivido, dónde guardas el tesoro de
nuestros sentimientos nacidos en lo profundo de nuestros corazones,
dónde quedan nuestros deseos, nuestros anhelos y sueños, dónde van
nuestras palabras al abrigo de tus paredes, en qué universo guardas
las estrellas de nuestras miradas. Dime Padrepueblo, en qué profundo
rincón de tu alma tierra guardas nuestros corazones hoy ausentes de
ti, para unirlos en abrazo fraterno con los que te viven a diario, y
así unidos sentirte aún más profundo. Qué fuerza hay en tí que
nos une y nos hermana sin tiempo y sin medida, sin espacio y sin
letras. Dime Padrepueblo, ahora que el amanecer llama en la ventana
de mi ático, ahora que escribo en el aire mientras la cortina del
sueño se va cerrando sobre mis ojos, dime........Y en mi corazón,
en lo más hondo, una respuesta enciende mis ojos: mira a tu
alrededor, mira en tu interior. Todos y cada uno sois parte de
mi...... y yo.........yo estoy hecho de vosotros. Y mientras mis
ojos se cerraban, Padrepueblo apagaba las luces con la llegada del
amanecer.
A un lugar llamado
CAMPILLO.
http://youtu.be/GnpxTS0E4Gs
sábado, 24 de agosto de 2013
MADRETIERRA
Hoy vengo a ti, madretierra, cuando el otoño va vistiendo de ocre y lluvia tus dehesas y olivares. Voy llegando a ti,
padrepueblo, y el paisaje se llena de tierras hambrientas de semillas y
sedientas de esperanzas. Los cauces secos de tus arroyos, cual venas hoy
dormidas, esperan ansiosos el llanto de las nubes para ver correr la sangre
incolora del agua cantarina. Los orgullosos olivos, troncos curtidos en mil
dolores, se retuercen un año más, extendiendo sus ramosos brazos en el aire de
octubre, preñados con las perlas
esmeraldas de las aceitunas, que inclinan sus cabezas en oración en verde y
negro en pos de la vida en forma de gotas de agua. Las centenarias encinas se
reúnen en corrillo, un año más, para cantarle piropos y versos a la madrencina, y muestran complacidas sus tocados bellota y
cascabullo. Versos que un día rimara Luis Álvarez Lencero, alma universal
y corazón campillejo, haciendo
himno y oración a la belleza vegetal.
Canta el aire canción de olor a tierra, olor
a surcos preñados y melodía infinita de vida latente, que aguarda ansiosa
la caricia cálida del sol de otoño para hacer crecer la vida en la matriz ocre
de la tierramadre. Las notas líquidas de
una canción vienen cayendo lentamente al compás de la batuta del aire, que pasea
orgulloso, perfumado de otoño, por
cerros y valles, dehesas y bancales, llenando de esperanzas las manos abiertas
de la tierra. A la vera del Guadámez,
del Matachel y el Budión, la Andihuela y el eterno Cañuelo, las arboledas
visten traje caduco de sueños amarillos, que colgarán mañana de la percha del
olvido y caerán al suelo para ser abono de nuevas ilusiones. El camino apunta hacia el presente
y un tímido rayo de sol escribe luz sobre el horizonte cercano. Entre las
piedras dormidas de un viejo majano derruído una flor asoma entre las rendijas pétreas. Entre
sus pétalos aún sellados, escrita en
arco iris, se despierta sonriendo la esperanza.
martes, 25 de junio de 2013
DONDE
NACE EL OLVIDO
Se ha
dormido tres veces la luna llena en los algodones blancos de las nubes,
mientras la luz oscura de tus ojos vaga por el cielo yermo de la ausencia
infinita. Los pájaros azules de tus manos han volado lejos del frío invierno de
las mías y la campana dulce y rosa de tu voz ha callado y no resuena en los
valles hoy dormidos de mis oídos, sordos ante tu silencio negro. Se han dormido
los arroyos cantarines de tu risa, helados en un vacío que te llama a cada
instante. El aire que me envolvía, perfumado de tí y de tu esencia se ha hecho
un muro de silencios incoloros, una pared con ladrillos de ausencia que me
ahoga a cada paso, y tu vacío llena con ráfagas de olvido el espacio que
abrazan mis recuerdos.
Hoy
quisiera volver atrás, al tiempo sin medidas de aquel sueño en que llegaste un
día. Hoy quisiera regar con esperanza la planta de ensueño que sembraste en mi
alma. Hoy quisiera volver a cuidar aquel jardín de rosas que florecía en la
tierra negra de tus ojos, quisiera que el aire puro de las montañas
doradas de tu pelo perfumara de nuevo el espacio vital de mi sueño soñado. Hoy, como nunca y como
siempre, quisiera correr a tu lado, respirarte, oírte, vivirte, serte. Hoy
hubiera querido muchas cosas, pero la imagen de tu figura ausente, lejana y
difusa, casi nada, se diluye a cada instante, tras cada paso, en los valles
oscuros de la ausencia, en el país de nunca jamás, allá nace y habita el
olvido.-
sábado, 1 de junio de 2013
SUEÑO Y LETRA
Rimas
de silencios en el aire,
golondrinas
de versos en el cielo,
miradas
ausentes sobre letras
que
escriben acordes de deseo,
rimando en el fondo
de unos ojos
un
latir hecho de
letras y de sueños.
----------------------------------
Las letras escriben
sueños,
los sueños sueñan
con letras,
y traspasando deseos
y pintando versos de
estrellas
unos sueños sueñan
sueños
y unas letras sueñan
letras.
---------------------------------
Aquellas miradas
escritas con tarde y
sueños
volaron hasta el cielo
azul,
y allí se quedaron,
entre las tinieblas de
un deseo,
y la realidad oscura
que llega
tras el rosa y oro de la
tarde.
jueves, 9 de mayo de 2013
EVOCACIÓN
Pintaba la madrugada
colores de alba y luna, el presente se asomaba
entre hojas de árboles encendidas y abrazos de farolas en flor. Camino
hacia la mañana y un telón multicolor de música adorna mi caminar a solas. Ausente
entre multitud cierro mis ojos, para soñar, un día más, con la noche que se vá
y el día que amanece. Bajo despacio al encuentro con la realidad cotidiana que
busca su amanecer entre raíles, bajo tierra. Un millón de historias se
confunden en mil destinos, y la mía, una más, se cruza con mil miradas, mil
ojos llenos de sueños y mil sueños llenos de amaneceres. En un momento, sin
saber por qué, abrí mis ojos, y tras los cristales de la realidad una imagen se
recortó en el aire, TÚ. Una cortina ausente de años cayó entre realidades, una emoción apagada se encendió
de pronto cuando las luces negras de tus ojos negros iluminaron el valle
dormido de los míos. Y pasó un lapso de tiempo oscuramente corto, luminosamente
cierto. Un pitido, cruel e intenso, fugaz como un suspiro, rompió el hechizo, y
te fuiste dibujando un adiós con tus manos y un beso en el aire con tus labios.
Viajé de nuevo al espacio en que me habitas, y dejé que el tiempo volviese a
pasar sin tiempo y acaricié tu nombre
con la emoción de letras nuevas. Y dejé que la luz de tu recuerdo iluminara el
nuevo día que asomaba al final de la escalera.-
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