domingo, 22 de abril de 2018


                                                                    SOBRE …

Sobre una mesa hecha de azules, a la luz de una ausencia dolida, ha extendido esta madrugada sus letras hechas en carne viva.
Ha extendido sobre la madera hecha lienzo los recuerdos no vividos, aquellos que nacen de lo imposiblemente posible. Ha esparcido también los deseos imaginarios que se duermen en las nubes de los sueños.
Ha cubierto de letras azules los folios blancos de un millón de sueños al otro lado de una almohada. Ha hecho un camino entre renglones azules con los miles de pasos andados por las calles grises de la madrugada a solas.
El blanco y negro de un pentagrama en silencio lo ha llenado con el arcoíris de mil canciones hechas paisajes, para decorar el salón de estar de un sueño en espera. Ha guardado en un  tarro hecho de caricias las esencias que florecen en la naciente primavera.
Ha escrito sobre la arena de una caricia las olas de sensaciones que nacen en el mar de una piel en añoranza. Sobre el horizonte dorado de unos ojos al ocaso ha dibujado lo infinito de una mirada, lo efímero del tiempo en una esfera sin agujas ni números.
El trinar jubiloso de una sonrisa lo ha hecho lámpara  y tapiz para iluminar los rincones que se encienden a la luz de sus vivencias. En una caja transparente hecha de sueños ha guardado la magia irisada que nace en el instante supremo del beso al amanecer.
En la almohada blanca de su abrazo en espera ha soñado mil vivencias con las manos entrelazadas y las miradas fundidas en un momento vital e infinito.
Sobre una mesa hecha de azules ha extendido sus letras una noche más, una vivencia más. Una sonrisa al otro lado del folio ha escrito esperanzas con las letras encarnadas de un beso a contravía.
 
 
                                       Imagen bajada de la red
                                       https://youtu.be/izIHNzHiUPE

viernes, 30 de marzo de 2018

 

                                                A QUÉ DISTANCIA

En este momento sutil, cuando la luz vaga buscando un hueco entre rendijas de sombras, cuando la música de la soledad resuena en blanco y negro. Ahora, que la mesa de la madrugada se cubre de sueños en blanco, y el corazón se funde en una figura transparente que late en azul. Ahora, que todo se vuelve como a oscuras, que todo se hace silencio y se transforma en distancia.  Ahora….
A qué distancia de la realidad se duermen los sueños que nacen a contratiempo de lo vivido. A distancia del arcoíris laten en blanco y negro las letras que nacen azules, y viajan en las nubes de los folios hasta los paisajes infinitos de un libro en blanco.
A qué distancia del amor quedan los deseos que nacen en la cuna del corazón para hacerse sutiles ilusiones en el cielo de una mirada. A qué distancia del pentagrama suenan las notas que nacen a oscuras en un piano hecho de ausencias y silencio.
A qué distancia del corazón laten esos momentos que se hacen pasos de plomo por los caminos sin renglones de un poema en solitario. A qué distancia se escucha la canción gris de la lluvia al otro lado de una mirada, de unos ojos bañados de atardecer, reflejo de mil preguntas.A qué distancia del amanecer se duerme la redonda soledad de una madrugada a solas, de un tiempo a oscuras que busca la luz del nuevo día en la ventana de un abrazo.
 
A qué distancia de una caricia quedan los abrazos en sequía que escriben anhelos en el aire, abrazos en la nada que unen las riberas transparentes de un sueño en dos almohadas.
A qué distancia del  tiempo se guardan los latidos en forma de tic tac que escribe un corazón sobre las paredes transparentes de un sueño en duermevela.
A qué distancia quedan los pasos sin andar, esos que impide la ausencia, donde se escriben las palabras por decir, esas que calla el miedo, donde van las miradas por encontrar, esas que borra la noche.
A unos sueños de ti he fundido una distancia entre azules deseos, y abrazado a tu mirada he dormido mis sueños en la almohada de tu beso. 

 
                                   Foto Pepi Enciso Pizarro
                                   https://youtu.be/pYRR8K4Keck
   

sábado, 10 de marzo de 2018


                                               QUIZÀS ALGÚN DÍA

Quizás algún día. En la frontera transparente de una nube hecha de incertezas la duda escribió sus sueños con unas letras de esperanzas, y encendió unos deseos que iluminaran aquel sueño.

 Quizás algún día. En los bordes azules de unos renglones hechos caminos unos sueños escribieron sus pasos con pies de tinta y deseo, y guardaron sus mundos entre  los perfiles blancos de folios a la luz de la esperanza.

Quizás algún día. Las notas en blanco y negro de un piano en la ventana de la madrugada sueñan el arco iris de una partitura hecha sonrisa y la sinfonía  verde primavera y mayo en la mirada, cuando los ojos se hacen espejo del amanecer.

Quizás algún día. Aquellas letras nacidas de negra ausencia y cristal de espera aguardan en la sala en blanco de un folio a  que un dedo lleno de azul y calor encienda sus formas para ser golondrinas,  para volar en una vivencia por el libro de los sueños.

Quizás algún día. Aquel espejo, de transparente irrealidad, borró sus formas difusas y encendió su sonrisa con marco de plata, esperando las notas irisadas de un atardecer guardado en una esquina de la tarde.

Quizás algún día. Los deseos que nacen en el folio de la soledad se han quitado sus ropas transparentes  y caminan con letras de ilusión a la espera de ser realidad en el universo de un abrazo a la luz del día.

Quizás algún día. Aquellos besos, envueltos en sequía y ausencia, rompieron los folios de su soledad, y con los labios llenos de rimas y caricias en flor, llegaron al mar de los sueños, esperando ansiosos las olas rojas de otros labios a punto de beso.

Quizás algún día. Aquellas manos, cansadas de caricias en vacío, de senderos por las calles de la nada, han guardado entre sus dedos la luz del amanecer a la espera de otra caricia al otro lado de un folio.

Quizás algún día. Aquellos brazos, resecos de abrazos en sequía, áridos de beso y yermos de calor, han callado su voz de angustia, y envueltos en esperanza se han fundido con un beso de arco iris a la luz de una sonrisa.

Quizás algún día…



                                         Foto Pepi Enciso Pizarro
                                         https://youtu.be/9olcTJmDphA

sábado, 17 de febrero de 2018


                                                PASOS DESCALZOS 

Había recorrido la noche con pasos azules cobre un folio gris de asfalto y madrugada. Había recorrido las calles mientras las aceras apagaban sus rumores de miles de voces, el grito metálico y gris de mil bocinas en el aire, el paso acelerado de la prisa infinita.

Siguió después camino por una senda tachonada de notas de colores, pasos vestidos de cadencia y olores infinitos con sabor a mil mundos en las fronteras   de un sueño vestido de ilusiones.

Había llegado al amanecer con los pasos cansados y doloridos  hasta un folio en blanco hecho de arena. Tras descalzarse bañó sus sueños en la almohada líquida de un mar en calma. Y escribió pasos con letras de espuma entre renglones azules de olas.

Prosiguió su caminar y sus pasos llegaron al mediodía entre caminos  a la luz del sol y veredas con sabor a sombra y amapola. Al olor dorado de una conversación en el aire siguió caminando, y cruzó sus pasos con trajes brillantes de charol, con estilizados vestidos de colores de arco iris y con agujas de altura infinita vestidos de equilibrio mágico.

Ha recorrido otros caminos de las manos de otras letras. Sendas cubiertas de azules, de ocasos y universos en la mirada, de colores en horas oscuras y de músicas que iluminan el silencio.
  
Cuando ya el ocaso encendía sus luces de oro y rosa cambió su caminar e hizo de sus pasos un traje de colores cambiantes, mientras el tiempo también cambiaba la senda, ahora de verde primavera, hecha de árboles en flor, ahora de dorado albero a la luz del ocaso o el elástico corazón de un negro interminable.

Se han encendido las luces de la noche al otro lado del camino, en la acera de la vida. Una mullida alfombra con forma de babuchas acarician sus pasos mientras las luces se han tornado ambarinas. Sus pasos se han vuelto ahora  un callado caminar por el aire. Ausente de camino el andar se torna silencio a la espera de nuevos trajes por vestir, nuevos caminos por contar.

Y mientras recordaba la senda andada, mientras repasaba su caminar, ha llegado a un banco de madera y ha tumbado sobre él sus pasos    cansados. Ha descalzado sus pies y ha puesto los zapatos en el suelo.

Con la mente soñando en azul y los pies desnudos, ha iniciado un nuevo anhelo con el alma y el corazón en carne viva sobre la tierra desnuda. Ante su mirada, el folio en blanco del nuevo día, pintaba renglones azules para escribir nuevos pasos con letras nuevas.   


https://youtu.be/1Wzi2iixgIE

sábado, 27 de enero de 2018


                                                      YA SE FUERON

Ya se fueron madre las golondrinas. Ya se han quedado como a oscuras las calles del día. Se han quedado como a solas las aceras de la tarde, se han quedado como ausentes los renglones  oscuros de los cables de la luz, vacíos de rimas y de trinos.  Ya lloran su soledad y su vacío los maderos centenarios de mi ático a solas, donde dormidos quedan en dulce espera las cunas de barro de sus nidos.
Ya se fueron madre las golondrinas. Ya se quedaron mudas en el tiempo las rimas en blanco y negro de sus letras en el aire. Ya no juegan con el aire las notas de trino y rima de sus vuelos al calor del día. Ya no huele el aire a versos en flor, ni la tarde se pierde entre olores a letras nuevas, ni el sol juega al escondite con las nubes en el ocaso, ni se hace espejo la tarde de una mirada a contravía, ni huelen los versos a flores nuevas, ni saben los besos a deseo encadenado.
Ya se fueron madre las golondrinas. Ya no resuenan sus pasos de alas enamoradas por el aire helado del invierno  en un folio ausente. Ya no se encienden doradas y azules las letras de sus  ojos sobre   el folio a solas de un amanecer con lluvia en la ventana. En un rincón de la tarde, como muerto, yace en transparente espera el bolígrafo azul de un sentimiento, aguardando el momento luminoso y verde del retorno de la primavera.
Ya se fueron madre las golondrinas. Ya no llegan hasta la ventana de mi ático los ecos azules y ambarinos de sus cantos con letras de carne y beso y notas en pentagrama a la luz de los sueños. Ya se quedan mis letras a solas, y se quedan a oscuras mis sueños, y el corazón no rima deseos, y mi día se hace noche sin tiempo, y mis manos abrazan el aire y mis ojos lloran silencio.
Ya se fueron madre las golondrinas, las azules golondrinas ya se fueron. Mañana cuando sea primavera, cuando amanezca un día nuevo, volverán madre las golondrinas, volverán  para llenar el silencio, para escribir esperanzas con olores y trinos nuevos, para ser luz, color, aroma, camino y sueño.
Mañana cuando sea primavera, cuando amanezca un día nuevo, volverán madre las golondrinas, volverán a ser sueños, volverán cuando renace la vida, cuando se encienden los días, cuando la noche es un verso, cuando las letras son olas en la playa de un deseo, cuando la arena es un folio, sin riberas, ni forma, ni tiempo.
Volverán madre las azules golondrinas.
 

                                         Imagen bajada de la red.
                                         https://youtu.be/1UDbXcnL1I8
 

       

domingo, 7 de enero de 2018


                                                DESNUDO BAJO LA LLUVIA

Le habían invitado  a una fiesta y, aunque no era amigo de saraos, había decidido ir. Era una fiesta de letras, donde se darían cita muchos como él, muchas letras con mil formas y colores diferentes, y otros mil temas tratados o por reflejar. Como condición de entrada habían impuesto vestir traje y un escrito con las letras más sinceras de cada repertorio personal.
Rebuscó entre decenas de vivencias, y vio letras de verde esperanza, con olor a mayo en flor y canciones de jilgueros enamorados a la sombra de un limonero. Vio letras de secano y amapolas, cuando el fuego de agosto pasea por trigos recién segados y soñolientas encinas.
También vio letras vestidas de otoño y ocre, con suelo alfombrados de sueños eternamente dormidos tras el paso del tiempo. Y vio letras con formas de frío y escarcha, con viento helado en sus espaldas y llanto de nubes grises en sus ojos, y voces de trueno y relámpago.
Sacó de su mesa un cuaderno de tapas azules donde guardaba todas sus vivencias, y buscó entre sus páginas aquella que creía su mejor espejo ante la mirada inmaculada de un folio. La dobló son sumo cuidado y la  guardó en un sobre.
Ahora era el momento de elegir el traje para la fiesta. Miró en el armario y vio uno de color gris, usado en momentos apagados, allí donde se imponían la lluvia y el silencio, la ausencia y el recuerdo. Compañero ideal de viajes por  el interior de uno mismo a la luz de una candela y rumor de lluvia tras el cristal de la tarde.
Tenía también un traje en tono naranja, ideal para esos momentos en los que la felicidad desborda los límites de un folio, donde cada segundo es un arco iris de emociones, y las letras se unen en un corro infinito para guardar sensaciones entre sus manos.
Y luego también tenía el más elegante pero también el más usado, un traje hecho de cristal transparente. Válido en cualquier momento y situación, dejaba ver su alma transparente y cómo latía en azul su corazón líquido. Tras dudar unos segundos eligió el traje de cristal, y al momento de ponérselo sintió aquel roce cristalino y seductor de una transparente caricia.
 El tiempo se le echó encima, y guardando el sobre con sus letras en un bolsillo, salió hasta la calle. Al abrir la puerta vio cómo la lluvia escribía poemas de gris y agua en el folio de las calles. Llovía sin cesar sobre aceras que se hacían espejos de un llanto infinito, que vestía de gris y agua el cielo de la tarde. Sin tiempo de volver se cubrió con su capuchón azul y corrió para llegar a la cita.
Con los ojos semicerrados para evitar la lluvia, apenas pudo ver aquella hoja de un árbol que yacía empapada bajo sus pies. Al pisarla resbaló y cayó cuán largo era, y sintió como se rompía en mil pedazos su traje de cristal.
Se levantó del suelo con el cuerpo dolorido. Recogió el sobre con sus letras y se encaminó a la cita. Y así, desnudo bajo la lluvia, enfiló el camino hacia el encuentro con otras letras, al borde de un folio en blanco.
 
  
                                       Imagen bajada de la red
                                      https://youtu.be/vqVLpJNfQVg
    

viernes, 15 de diciembre de 2017


                                                             DOS IGUAL A UNO

Hoy se encontraron dos mares y una sola playa al borde de un folio donde acunar letras azules, dos océanos en duermevela y un solo malecón donde rimar letras en forma de espuma. Dos sueños con almas transparentes soñando soledades en el blanco espacio de la soledad a solas. Dos playas en mundos opuestos con un mar de silencios en sus arenas, dos lunas sin fases menguantes, siempre nuevas, siempre crecientes en anhelos, siempre llenas de deseos.
Dos silencios fundidos en una sonora distancia que se rompe con las luces del alba, dos notas de blanco y negro, solitarias, en   un piano sin teclas, que se tornan irisadas cuando la luz del reencuentro ilumina los siete cielos de sus acordes, siete peldaños en su escala al cielo.
Dos pasos convergentes en el camino hacia la nada, dos paralelos de luz con destino al amanecer, dos paisajes con horizontes de mar de encinas y  barbechos de olas en la playa de un día sin vivir. Dos anhelos que resuenan a cuatro manos en el piano del atardecer, dos arenas de un mismo mar, dos mareas a contravía, con rumbo a playas de horas a oscuras.
Dos silencios al borde de un arco iris hecho de letras, dos músicas con nota de pincel y latidos. Dos alboradas en el horizonte verde de una esperanza con luces de universo en la mirada. Dos manos que unen el vacío de un sueño con los dedos de un beso en ausencia.
Dos miradas que se abrazan en un mismo horizonte cuando se hacen espejos de la tarde. Dos gotas de lluvia que juegan a ser cortina líquida y llegando hasta la tierra sembrarla de esperanza.
 Dos nubes para jugar al escondite con el sol en las paredes del atardecer, dos curvas en el camino de la vida para jugar a abrazarnos con el aire. Dos espejos y un mismo corazón, dos imágenes y una misma retina, dos letras para un yo fundido en el otro mismo.
Abro los ojos a la suave luz que me despierta. Juegan los jilgueros a vivir a la sombra de un limonero mientras cantan alegres.
Tu mano sobre la mía, tus ojos sobre los míos. Sonríes, sonrío. DOS igual a  UNO.  
 
 
                                             Imagen bajada de la red. 
                                             https://youtu.be/1KbauuM9EhY             

viernes, 24 de noviembre de 2017


                                               SI PUEDIERA ESTAR

El muro  a oscuras de los sueños a solas se va iluminado tenuemente tras cada paso del tiempo, por unas calles de blanco encalado, por unas paredes que bailan con sombras azules, al son de los dedos del sol.
El aire pesado y sordo de tantas noches a solas es ahora suave brisa con aroma de cañuelo en flor y rimas verdes de cañas eternas, caricias recién nacidas con perfume de amapolas en campos de esperanzas. La luna, eterno espejo de plata colgado del techo del cielo, borra su cara menguante y luce llena en su paseo junto al sol por las aceras del día.
Con un suspiro se cierra la ventana del corazón y se guardan todos los sueños, anhelos y deseos, en un  pequeño baúl. Y se cierra la tapa   con la llave de un beso en sequía, con la cerradura de un abrazo en espera. Llave y cerradura, beso y abrazo, quedaron fundidos en unas letras que poco después ardían en la hoguera de la tarde.
Al llegar de nuevo  la noche aquellas cenizas volaron entre nacientes estrellas, más allá del horizonte, camino de un infinito que quedó prendido en la luz púrpura de un amanecer, en la mirada infinita de unas pupilas de oscuro universo 
 
  
                                              Imagen bajada de la red
                                              https://youtu.be/f3fHDt4xQFw

miércoles, 25 de octubre de 2017


                               ESCUCHANDO AL OLVIDO

Se ha sentado una ilusión esta tarde en un banco de un parque bajo la ventana de mi ático. Ha perdido la mirada una y mil veces tras el paisaje amarillo de mil hojas en danza infinita hasta el suelo. Ha mirado otras mil veces más tras el lienzo tachonado de oro y rosa que el sol dibuja en la cortina del atardecer.
A escuchado por enésima vez la canción de espuma y olas que el mar canta desde la cercana playa, espejo de arena con versos de agua y letras de espuma y rompeolas con olor a sal y poniente.
Sus ojos han leído una y otra vez las letras que han escrito mil golondrinas en flor sobre un cielo que huele a verso y silencio. Sus oídos son el eco infinito de un piano que suena en canciones azules con letras en blanco y negro.
Ha caminado por las calles del día a la luz de anhelos en carne viva y recuerdos no vividos de un corazón entre las manos. Ha parado sus pasos por esquinas en flor y aceras con destino a lo imposible. Ha llorado y ha reído a un mismo tiempo cuando un beso con vestido de jazmín le ha abierto las puertas del presente, y un olor a cañuelo y luna llena ha sido espejo de un sueño infinito.
Esta tarde quiere volar, pero le duele el alma, mira hacia la nada y el silencio se sienta junto a ella. Con voz queda escribe unas palabras en su oído. Una luz se ha encendido en su mirada y una sonrisa ha prendido entre sus labios.
Ha aprendido que el olvido puede ser el aire para desplegar las alas del alma.  



                                         Foto Juan José Hernández Maldonado
                                         https://youtu.be/e4gBmtnyG_A

             
 
 
 

viernes, 22 de septiembre de 2017


 

                                                               RENGLONES 

Sobre la blanca almohada de un folio en espera, con tonos azules de renglones sin final, con notas irisadas de emociones a contratiempo, con letras transparentes de deseo a flor de alma y latidos de piel con el corazón entre las manos, han llegado esta madrugada las sutiles golondrinas de unas letras a contravía.
Cruzando el tiempo que marca una distancia infinita, una cercanía de dos latidos, sobrevolando el horizonte redondo de un reloj en la estación de lo imposible, traspasando muros de espera y paredes de silencio, arrulladoras, inquietas, luminosas, acariciantes, cantarinas, transparentes, susurrantes, ilusionadas, cual sueños en duermevela.
Entre anhelos a contratiempo han llenado el espacio que hay entre la nada y la espera, entre el vacío y el sueño, y han puesto farolas con luz de ocaso allá donde el mar acaricia y mece los sueños, y unos ojos se hacen espejo de la tarde.
Y han hecho un camino en tierra de nadie, un sendero de luz ambarina entre oscuras lunas a solas.  
Sobre la blanca almohada de un folio en espera han llegado, como en un deseo las sutiles golondrinas de unas letras. Sentados al borde   de un sueño unos ojos miran inquietos sobrevolando las letras. Y una pregunta se queda flotando entre azules ...
¿Sabrán leer?  
 
  
                                       Imagen bajada de la red
                                       https://youtu.be/6gNRCoyA4hs

sábado, 2 de septiembre de 2017


                                                                 EL DUENDE

Con manos emocionadas procedió a abrir el paquete que acababa de recibir. Fruto de mucho buscar entre libros descatalogados y viejas librerías aquel ejemplar era un tesoro que al fin tenía en sus manos. Con suma delicadeza desenvolvió el viejo libro y lleno de emociones procedió a abrir su tapa. Al hacerlo una nube imperceptible de polvo daba fe y crédito de que aquellas tapas no se abrieron en mucho tiempo.
Su color amarillento de cera vieja, su tacto duro y rugoso, transportaban a otro tiempo, a otro lugar. Y aquel olor tan especial que exhalaba. Mezcla de tintas vegetales y resinas especiales, olía a secretos, a misterios, a otra época. Y él amaba los secretos y los misterios. Y él, escritor afamado de novelas de intrigas y secretos, rituales y magia, tenía en sus manos un tesoro incalculable, un filón inagotable para seguir escribiendo.
El Canon In D Major de Pachelbel puso el fondo musical para iluminar aquel mágico momento. Una tras otra fue leyendo las primeras páginas de aquel libro tan deseado. Y se fué llenando de luz y de gozo a medida que avanzaba en su lectura.
El tiempo fue pasando hasta que la noche llamó en la ventana de su estudio. Con extrema dulzura cerró las tapas, inmensamente feliz. Se acercó a la ventana y respiró la noche. Septiembre caminaba ya media hoja en el calendario,   y por el parque que había bajo la ventana corría una brisa  suave, mezcla de agosto y otoño, con olor a terciopelo. Las hojas comenzaban a caer tras su trágico baile hasta el suelo, y una cercana farola avisaba con guiños que su bombilla  también sentía el otoño.
Se fué a la cama pleno de emociones y alegría. Cerró los ojos y al momento un sueño profundo y reparador envolvió su mente y su cuerpo. En ese mismo instante un rayo de luna llena encendió un punto de luz minúsculo en el aire. Aquel polvillo casi invisible fruto de quietud centenaria se tornó una pequeña esfera. Giró sobre sí misma y en un  suave volar silencioso recorrió el estudio, y llegó hasta la ventana.
Tras una vuelta más volvió sobre sus pasos y sobrevoló el viejo libro. Entre las hojas amarillentas una sonrisa de luz azul ilumina las letras centenarias. Tras muchos años encerrado entre pergaminos  ahora era libre, eternamente libre. Él vivía de los sueños, y el dueño del libro era escritor, un hacedor de sueños. Y volvió a salir de entre las letras para perderse entre las hojas que caían, en el aire que olía a otoño y los guiños de la farola, en el olor a oro viejo de unas letras centenarias. 
 
   
                                       Foto bajada de la red 
                                       https://youtu.be/NlprozGcs80      

sábado, 22 de julio de 2017


                                                               A LA ESPERA DE SER

Todo lo que pasó se ha ido camino del silencio y del olvido, todo lo que fue se ha vuelto transparente casi fluido. Todo lo sentido se ha quedado como flotando sin forma sin acento. Todo lo vivido se va evaporando, diluyendo entre tinieblas.
Todo lo andado se ha ido borrando, como pasos a contravía, como un camino en la nada. Todo lo escrito se ha ido fundiendo en transparente, como un folio en el aire, ausente de forma y renglones.
Todas las miradas se han fundido en un oscuro casi negro de universo vacío, en un horizonte sin destino. Todos los destinos se han fundido en un punto final sin principio ni camino.
Todos los latidos han callado su canción latente a una mudez sonora de sístoles y diástoles en contrapunto. Todas las canciones se han fundido en una luz oscura, en los surcos resecos de unas manos sin espera.
Todas las notas que sonaban en arcoíris se han vuelto una lluvia transparente de gotas sin acento. Todas las palabras han vestido de silencio sus formas y apagado las luces de su voz, y ahora vagan, náufragas de norte y de sentido, por un folio sin renglones  ni fronteras.
Todas las flores se han vestido de un negro mudo y transparente, ausentes de emociones de colores, carentes de canciones irisadas. Todas las calles del día se han fundido en un gris de acera solitaria, en una rotonda sin principio ni final.
El aire ha callado su voz de arrullo y mira hacia el vacío con voz ausente, con pasos en sequía por caminos a oscuras. La luna ha apagado su luz de cara llena en la farola de la noche, y vaga como en sueños por la calle de la madrugada a solas.
El tiempo se ha parado, como ajeno en su mundo, ora redondo, ora cuadrado, encerrado entre paredes cambiantes, sin manecillas para caminar senderos de tic – tac, sin números para guardar sentimientos entre formas redondas.
Todo se ha vuelto como noche, la luz se ha hecho transparente sin formas ni fronteras, todo yace como ausente en el sutil espacio de la espera, como aguardando el momento de ser otra vez a la luz del día. 
 
 
 
                                              Imagen bajada de la red
                                              https://youtu.be/5yRgiXh2fP4
 

sábado, 1 de julio de 2017


                                                               QUISO SER

Sentado al borde de la tarde, con los pies huyendo pasos con destino a la nada, un instante se ha sentado en un banco bajo mi ventana, Tiene los ojos inundados de ocaso, con la mirada desgranando letras ausentes al son de notas en renglones ayer de arco iris y hoy folio transparente de música en blanco y negro.
La memoria le cuenta que hizo del amanecer un folio con letras irisadas, que hizo de las nubes espejos de algodón, donde reflejó sus sueños. Hizo también canciones con olor a primavera, y poemas de verano y amapolas, y compuso ocres de otoño de semillas entre los dedos y llanto amarillo de hojas secas al caer. Y compuso también folios de frío y nieve con letras de helada y viento.
En la almohada transparente de los deseos soñó canciones con letras de rosas en las nubes del pentagrama, y soñó jazmines en la ventana azul de su caminar entre azules. Soñó ser reflejo de las claras del día, soñó ser mediodía jugando al escondite con las sombras por las calles del día, soñó ser ocaso y ser espejo de oro y miel en las nubes de la tarde.
Y por soñar, soñó ser luna para jugar con la noche con un dado de cuatro caras. Quiso ser primavera y se hizo un vestido con  la luz del arco iris, y quiso ser verano y se fundió en oro y sangre de espigas y amapolas.
Quiso ser otoño y se hizo transparente de lluvia y esperanza de semilla, y también quiso ser invierno, y escribió folios de frío y nieve, viento y escarcha.
Y por ser quiso ser efímero y eterno, fugaz e infinito a la vez, quiso ser…
Al mirar hacia adentro, hacia sí mismo, se encontró vacío y transparente sin huella, sin acento. En su oscura lucidez preguntó al Supremo Azul  cuál fue su fallo. Se te olvidó AMAR, por encima de todo, respondió una voz de luz entre las primeras estrellas. 
 
 
 
                                                  Imagen bajada de la red
                                                  https://youtu.be/t8qOuwNMnqM
     

lunes, 12 de junio de 2017


                              SI NO ME VES                                    
                                  

Mañana, cuando abras las ventanas de tus ojos, si no ves las golondrinas de mis versos rimando sueños en tu cielo, si no ves
las mariposas de mis manos escribiendo imposibles entre las nubes blancas de los folios.
Si no ves las cortinas multicolores de mi música poniendo paisajes al mundo nuevo que nace en cada verso. Si no oyes el trino de mis rimas en los árboles de mil poemas.
Si no ves el viento transparente de mi risa resonar en los valles de tus oídos. Si no ves mis pasos de siete leguas acortando el camino tras cada paso en la búsqueda del encuentro con los tuyos.
Si no me ves buscando amaneceres entre los colores de la madrugada. Si no me ves acariciando nostalgias entre los pliegues naranjas del ocaso.
Si no me ves susurrando esperanzas al arco iris del alba. Si no me ves escribiendo realidades en la arena de lo imposible. Si no me ves grabando tu presencia en el mapa de mi alma.
Si no me ves perfumando de sensaciones el jardín de las vivencias.
Si no me ves vistiendo de esperanzas el cuerpo de cada nuevo despertar.
Si no ves mi almohada bordada con las estrellas incoloras de sueños transparentes, Si no me ves... y quieres hallarme…
 Búscame en lo profundo de tu corazón,  allí donde nacen los sueños.
Allí busco cada día para ti flores nuevas de ilusiones para hacerles un florero con mi alma.
 
 
                                        Imagen bajada de la red
                                        https://youtu.be/lRSe0FcQNHg

domingo, 11 de junio de 2017


                                  SI NO ME VES                        
                                  

Mañana, cuando abras las ventanas de tus ojos, si no ves las golondrinas de mis versos rimando sueños en tu cielo, si no ves las mariposas de mis manos escribiendo imposibles entre las nubes blancas de los folios.
 
Si no ves las cortinas multicolores de mi música poniendo paisajes al mundo nuevo que nace en cada verso. Si no oyes el trino de mis rimas en los árboles de mil poemas.
Si no ves el viento transparente de mi risa resonar en los valles de tus oídos. Si no ves mis pasos de siete leguas acortando el camino tras cada paso en la búsqueda del encuentro con los tuyos.
Si no me ves buscando amaneceres entre los colores de la madrugada. Si no me ves acariciando nostalgias entre los pliegues naranjas del ocaso.

Si no me ves susurrando esperanzas al arco iris del alba. Si no me ves escribiendo realidades en la arena de lo imposible. Si no me ves grabando tu presencia en el mapa de mi alma.

Si no me ves perfumando de sensaciones el jardín de las vivencias.
Si no me ves vistiendo de esperanzas el cuerpo de cada nuevo despertar.

Si no ves mi almohada bordada con las estrellas incoloras de sueños transparentes, Si no me ves... y quieres hallarme…

 Búscame en lo profundo de tu corazón,  allí donde nacen los sueños.
Allí busco cada día para ti flores nuevas de ilusiones para hacerles un florero con mi alma.
 
  
                         
                                              Imagen bajada de la red
                                             https://youtu.be/lRSe0FcQNHg