sábado, 17 de septiembre de 2016


                                                          UN DÍA DE LLUVIA

Llama a la ventana de mi ático la luz del amanecer, tras una cortina de nubes grises, con una sinfonía monocorde de notas líquidas, en blanco y negro, el cielo llora sobre el folio en  blanco del nuevo día. Llueve. La música gris de mil gotas de lluvia, cual notas ausentes, escriben sobre un folio hecho agua. Sinfonía de nubes llorosas que buscan consuelo llorando letras desde sus ojos grises oscuros de tormenta.
Llueve. Gotas negras de silencio oscuro que cantan con voz muda el aria infinita de su infinita soledad, la mudez oscura de los pasos hacia ninguna parte. Llueve. Palabras vacías que resuenan en el hueco insondable del silencio a oscuras. Vacío sonoro que cruza el cielo en relámpagos oscuros, y se pierde formando horizonte entre las formas difusas de las dolientes nubes.
Llueve. Ojos de agua de mirada incierta, palabras sin letras sobre folios de nubes, letras sin forma sobre nubes de olvido, palabras sin ser, letras sin alma que caen fundidas en el vacío del aire hasta llegar a evaporarse y volverse a la nada.
Llueve. Abrazo entre nubes que imploran el beso cálido de un rayo de sol para volver a ser sueño, y ser ola en el desierto y duna en el mar. Olas de arena en el océano del cielo que escriben con agua poemas hechos de viento. Dunas de agua y aire que el viento mueve dibujando oasis entre nubes de tormenta.
Llueve. Soledades líquidas entre un millón de diferentes gotas hechas gentes. Lluvia diaria hecha camino entre mil gentes diferentes, camino diario hecho lluvia entre mil gotas distintas a cada paso. Llueve caricias del cielo con dedos de agua sobre la piel ocre de la madre tierra, abrazos de vida con olor a tierra mojada, canciones de amor y distancia, candela y recuerdos al cobijo de charcos entrecortados, de espejos de  llamas danzantes.
Llueve. Sobre el ayer intentando en vano encontrar los momentos perdidos, rellenar con deseos los silencios hechos de dudas. Sobre el hoy, buscando hacer realidades con ladrillos hechos de sueños. Sobre el mañana dibujando el mapa de sentimientos que nacen al calor de la música del agua.
Llueve. Se ha abierto una ventana sobre el cielo del atardecer un rayo de luz dorada escribe esperanzas sobre el folio de la tarde. Paseo por entre sueños hechos con gotas de lluvia que corren presurosos a fundirse con el arroyo de la vida. La tierra se perfuma de esperanzas y el aire canta canciones de olores nuevos.
Al  abrir los ojos del alma, sobre la mesa de mi ático, un folio hecho de nubes con letras de gotas de lluvia, una ausencia, la tuya, escribió sensaciones al calor de un deseo, a la luz de un anhelo con paisaje de lluvia.  
 
                                            
                                             Imagen bajada de la red
                                             https://youtu.be/w3wfYMArRVg               
 
 
 

sábado, 27 de agosto de 2016


                                                                        QUIZÁ

Quizá las letras del destino no supieron escribir su nombre, quizá el sueño de la Vida no supo soñar su momento.Quizá el deseo no supo dar forma a un anhelo, quizá porque quedó a medio nacer o quizá no debía ni nacer ni ser escrito ni anhelado,ni ser soñado.

Quizá... pero las notas blanco y negro de su música vital resonaron en el piano de la VIDA. Y con la vida le llegó el color , y tamizó de colores las cortinas del amanecer, y llenó de sueños azules las farolas de la madrugada.

Y aunque no debía ser...fué. Y llenó de nombres las paredes blancas de los sueños, y soñó en azul las letras sin forma y los deseos, y deseó en la almohada infinita de lo imposiblemente posible.
Por el camino anguloso y redondo de un mundo llamado tiempo, unas nubes con formas de números corrían por su cielo marcando instantes precisos de un algo llamado VIDA. Y supo de lo efímero de aquellas nubes y corrió hacia el horizonte tras ellas. En lo profundo de su curva, en el presente cercano, a los pies del sol, una fuente con dos caños escribía realidades líquidas en el papel del día.
 Un caño  manaba nubes de números que a golpe de tic - tac ascendían presurosos hacia el cielo. Del otro caño nacían unas letras con forma de deseo que invitaban a escribir un sueño entre renglones de agua.
Llenó sus manos de tiempo y buscó en su corazón ausente un sueño para vivir, una vida por soñar. Y escribió con letras de ilusión anhelos en renglones de agua.
Las nubes del tiempo y los números se fueron haciendo pasado, mientras las letras afanosas buscaban el azul de un folio inmaculado.

Y con su pasar sin ser notado se fueron secando los números, y pasaron las letras a evaporarse.Y sintió que un viento de realidad lo arrastraba y un océano de olvido lo envolvía. Sobre la base de la fuente de las letras y el tiempo, una apalabra quedó medio escrita entre las cenizas del tiempo.
Sobre la arena húmeda de la fuente del tiempo, un deseo a medio escribir estaba siendo borrado por el aire del presente.
La palabra MAÑANA, no vería amanecer.
 
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                                            https://youtu.be/411iOnRcjAU

miércoles, 27 de julio de 2016


                                              ESCRIBIENDO SILENCIOS

Cuando escribo silencio las letras nacen sin formas, andan vagando, como en sueños, por renglones blancos de rectas infinitas. Cuando escribo silencio las sensaciones se vuelven sombras, dibujadas en los folios transparentes de mi madrugada a solas.
Cuando escribo silencio se tornan caminos hacia la nada los pasos que vivo a contravía en el sendero de los anhelos. Cuando escribo silencio se visten de negro luto las notas irisadas de tu sonrisa al encuentro con mi mirada.

Cuando escribo silencio se paran los deseos en la estación de la madrugada, ansiosos, en la espera del tren del amanecer. Cuando escribo silencio se dibuja una distancia infinita en el espacio que late entre tu almohada y mi sueño.
Cuando escribo silencio se quedan mudos de latidos los deseos que escriben tu corazón y el mío con letras de sístoles y diástoles.
Cuando escribo silencio  se vuelve gris opaco el lienzo donde dibujo en primavera y anhelo mi deseo de estar contigo.
 
Cuando escribo silencio se vuelve negro y quebrado el horizonte vertical de mi presente sin ti.
Cuando escribo silencio se quedan mudas las luces ambarinas de tu beso en mis mejillas, gritando silencios, callando ausencias.
Cuando escribo silencio se vuelven espejos transparentes las paredes de mi ático donde reflejado queda tu nombre acariciando mis sueños.

Cuando escribo silencios pareciera acortarse la distancia que separa un sueño entre dos almohadas, el espacio vital entre dos latidos, los pasos  en sequía entre un camino con dos pasos.  
Pareciese que cuando escribo silencio el tiempo se quedase parado entre agujas en forma de letras, en la esfera recta de un folio en blanco, en la rosa encarnada de una caricia en ausencia.

Cuando escribo silencio la vida misma se detiene, expectante, ansiosa, anhelante, a la espera de la llegada del otro lado de la vida con las luces del amanecer, con el sol infinito y vital de tu abrazo y tu beso al alba.
  
                                            
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                                             https://youtu.be/eZXzYy1a_7A
 

sábado, 9 de julio de 2016

                        TODOS LO SABÍAN


Todas sus amigas lo sabían y me lo decían cada día, cada instante. Todos  lo sabían, menos nosotros. Empeñados en no saber o no reconocer, hicimos de cada día, de cada instante, una lucha, un esfuerzo por no aparentar lo que nuestros ojos gritaban a fuerza de mirada, lo que nuestras manos escribían a fuerza de signos.
 
Estábamos enzarzados en ocultar lo que gritábamos a fuerza de silencios, incansables en el no saber lo que de sobras sabíamos. Y así hicimos que nuestras voces callaran, que nuestros ojos no vieran, que nuestras manos no conocieran. Y creamos en torno nuestro, un mundo de irrealidades, un muro invisible que ocultaba la otra mitad de un todo, que luchaba incansable por entre gritos callados y sonoros silencios.

Hicimos ocasos de amaneceres plenos de luz y primavera, hicimos noches de enero de lunas llenas de agosto al abrigo de cañuelo y luna. Escondimos tras barrotes la luz que nacía tras el encuentro casual de dos miradas al borde del día, en una esquina de la tarde.
Borramos con cortinas de  olvido la sonrisa que nacía a la luz de cada amanecer.
 
Marchitábamos a golpe de silencio las flores nuevas que nacían en nuestras manos, cuando la primavera de un encuentro florecía entre los dedos. Apagábamos con viento de ausencia las velas de estrellas que se encendían en nuestros ojos cada vez que nos mirábamos.

Borrábamos con aires de lluvia las huellas de nuestros pasos, que llegaban paralelas a encontrarse para ignorarse unos pasos después  en un recodo del camino. Ignorábamos que nuestro yo era un espejo del otro yo enfrente.
 
Todas sus amigas lo sabían y me lo decían cada instante, cada día.
Todos mis amigos lo sabían y se lo decían cada instante, cada día.
Todos lo sabían, menos nosotros, que nunca supimos .

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                                              https://youtu.be/4aFc3aO4FKA

jueves, 23 de junio de 2016

                           PRIMER AMOR

Con la inquietud de mis pocos años, con mis primeras ilusiones a flor de piel, llegué hasta el Cañuelo aquella tarde. Entre sus cañas eternas escogí una larga y robusta, tras deshojarla hice de ella mi caballo. Con otra caña más fina hice una espada, y con espada y montura me encaminé hacia el cercano castillo, donde una sutil chiquilla de ojos verdes y cabellos de oro aguardaba tras los visillos de su ventana.  
Llegó sonriente al encuentro, llena de luz y aroma a primavera. Junto a otros amigos que esperaban libraríamos, una tarde más, otra batalla incruenta, llenaríamos la tarde de juegos y de risas, de casitas y castillos, de dragones y 
caballeros, de damas y princesas.
De fondo un telón vegetal lleno  de encinas y olivos, retamas y juncos, eras resecas por el sol y luz de poniente en el horizonte.
Todo parecía eterno, hasta que una voz desde el cercano castillo anunciaba el final de los juegos. !Niños a casa!.
Era la hora de regresar a la realidad diaria. Mañana, tal vez, seguiríamos jugando.
Con una sonrisa infinita y los ojos encendidos de ocaso, has dicho adiós con tu mano, acariciando el aire cual bandera. Hasta mañana, he logrado decir, con apenas un hilo de voz.
Entre nervioso y feliz he recogido espada y montura para volver a mi realidad. Sutiles, unos pasos se han acercado hasta mí. Las esmeraldas de oro de sus ojos se habían encendido al hacerse espejos de la tarde, sus labios de coral
rojo dejaban en mis mejillas  la ola infinita de un beso inolvidable. 
Al instante se alejaba perdiéndose en el castillo con las primeras estrellas. Cerré los ojos guardando aquel instante en lo profundo del corazón .
Al abrir esta noche la ventana de mi ático la luz de plata de la luna llena enciende las sombras doradas de un caballo y una espada   de madera, que escriben recuerdos en reflejos azules en la nube blanca de un folio. 

                                              Imagen bajada de la red
                                          https://youtu.be/EsqpLTh3jns

miércoles, 15 de junio de 2016


       
                                                      PRIMERA ILUSIÓN

Como cada mañana a las 11, puntual como siempre, sonó la sirena, y el patio del colegio se llenó de mil proyectos de vida, mil voces en un solo coro para cantar a la vida con mil tonos de risas y de juegos infinitos.
 Unos ojillos vivaces, encendidos de ilusión y envueltos en una nube de esperanza, llegaron hasta el patio. Ansiosos recorrieron el horizonte cercano, buscando entre mil miradas.
Una y mil veces sus pupilas de universo recorrieron los puntos cardinales de aquel recreo, buscando. Cada segundo que pasaba era un poco más camino del desasosiego, y su corazón latía más deprisa envuelto en desazón, mientras sus manos, nerviosas, encerraban un  pequeño secreto entre los delgados barrotes de sus dedos.
La esperanza daba ya sus últimos pasos, el recreo casi tocaba a su fin a golpe de sirena, cuando al borde mismo de un rayo de sol, entre las faldas verdes de un viejo sauce, una mirada de azabache y noche de enero  iluminaba las hojas de aquel poema vegetal de llanto eterno,    y fue a posarse sobre una sonrisa de arco iris, que   se ha encendido en sus labios mientras el corazón late más deprisa aún ante el espejo oscuro de aquella mirada susurrante. Quería llegar hasta ella, contarle, decirle, para respirar aquel aroma que le envolvía, para sentir como se encendía su amanecer cuando la veía llegar cada mañana.
Para dejarse iluminar por aquellas pupilas de universo cuando pasaban a ser espejos de la tarde, cuando era la hora de guardar el día en una cartera repleta de proyectos de vida.
Un rayo de luz se ha encendido cuando sin querer o acaso queriendo se han cruzado las dos miradas. La de ella, primavera en flor con olor a jazmín y rosas en las mejillas encendidas, estrellas del cielo en enero en sus pupilas oscuras, luz infinita de amanecer envuelto en esperanza, en su sonrisa abierta. El, vestido de eterna timidez, con mil golondrinas volando en un cielo por descubrir, con mil rimas de letras azules en su pico y un libro blanco de folio eterno en su mochila.
Durante  un tiempo infinito, en un instante eterno, se han encontrado dos miradas escribiendo un sueño en el aire.
Puntual, como siempre, ha sonado la sirena que indica que se ha acabado el recreo y es hora de volver a clase.
Bajo la  sombra de verde eterno de un viejo sauce, una sonrisa de amanecer y unos ojos de universo se han encontrado en el espacio de un deseo, en un rincón del día, en una página de un libro de diez años.
 
 
                                Imagen bajada de la red.
                                          https://youtu.be/-4ZV8TDgxQY

lunes, 6 de junio de 2016


                                          


En estas horas oscuras de mi madrugada a solas, ahora que mis pasos recorren las calles solitarias de mi noche sin ti, ahora que llega hasta mí el aroma ausente de tu soñar a solas, ahora que escucho la música de coral de tus besos a contravía.
Ahora, como siempre y a ti, que llenas mis madrugadas con el titilar oscuro de tus ojos dormidos, a ti, que acunas mi ausencia entre los brazos esperanza de tus besos  en ausencia.
 A ti, que en el mar sin riberas de mis sueños escribes olas azules de ilusión. A ti, que en la arena blanca de mis anhelos rimas versos de esperanza con la espuma dorada del diario amanecer.
A ti, que acunas mi universo entre las cuatro esquinas de tu nombre, cuatro letras para dibujar horizontes curvos allá donde nacen los sueños.
A ti, que perfumas el aire de mi diario ser con el aroma cristalino y vital de tu presencia junto a mí, que enciendes la luna llena de tu mirada en las  noches azules de la mía, que acaricias los caminos ocres de mis manos con la seda y terciopelo de las tuyas.
A ti que riegas con el agua eterna de tus besos la tierra anhelante de los míos, que enciendes cada amanecer una ilusión en los rincones del alma y sonríes con colores de arco iris en mis momentos oscuros.
A ti, que pintas de ilusión y sueños las calles blancas de nuestro día a diario, que llenas de calma y sosiego la noche del diario devenir.
Hoy, como siempre, como cada noche, como cada instante, quise encerrar mi alma entre letras y ponerla en tu almohada como ofrenda.
Sobre un folio blanco, con deseos azules  puse tan solo tu nombre. Cuatro esquinas de mi vida, cuatro puntos cardinales para abrazar el infinito, cuatro letras donde concentrar mi vida y sueños, anhelos y deseos.
Y dos letras tan solo para vivirlas infinitamente…TÚ.    
 
                                          Imagen bajada de la red
                                          https://youtu.be/kN0s75eaN5g

viernes, 27 de mayo de 2016


                                                          UN INSTANTE

Hubo una vez un instante, un momento supremo, efímeramente fugaz, sutilmente infinito, que se quedó prendido en un espacio sin tiempo, en un lugar indefinido, allí donde sólo llega el corazón. El tiempo paró su pasar, paró sus pasos con zapatos de tic tac, su caminar redondo en una esfera que se hizo cómplice, y borró sus números para evitar ser momento, ayer o mañana. El viento durmió su voz de hielo y fuego y se hizo brisa, y cantó canciones de colores con voces de primavera, con paisaje de arroyo de cristal y cañas verdes, con lámpara infinita de luna llena.
Las calles apagaron su diario caminar por senderos de gris y asfalto, y extendieron al aire de la tarde  los folios en blanco de mil paredes encaladas, y guardaron tras cada esquina el color del día entre mil aromas de oro y fuego. El cielo vistió traje de púrpura y seda para decorar el paso de la tarde de la mano de la noche. Y así vistió de horizonte el murmullo azul lejano de una colina en añoranza.
La música cerró con velo oscuro de golondrinas en vuelo el verso sonoro de mil rimas en el aire, con letras irisadas de mil trinos escritos en el pentagrama de la tarde. Momento sutil, efímero y fugaz, supremo e infinito, que quedó anclado en la arena oscura de un deseo encadenado. El mar sin ribera de los sueños a contravía, la melodía transparente de unas manos en espera, la rosa encarnada de unas mejillas encendidas en la orilla de un beso, la súbita alborada de unas letras por decir, espejos sin forma, letras a la espera en el folio de un sueño.
La tarde se ha hecho anhelo y se ha sentado en una esquina del día, y se ha iluminado de repente como esperando. Mientras el instante se ha hecho infinito, efímeramente fugaz, sutilmente transparente, una mirada de miel y ocaso ha escrito un deseo encadenado con letras imposibles en un folio de blanco anhelo, en la sutil transparencia de un sueño de tres  segundos.
 
                                        Imagen bajada de la red
                                       https://youtu.be/yOpdDS_Cwgs

miércoles, 18 de mayo de 2016


                                                                      A TI

A ti sueño que habitas el espacio blanco e insondable de un deseo encadenado, a ti, que dibujas sensaciones en el cielo de mi mente. A ti, que llenas mis noches azules de paisajes sonoros con el eco de tu voz de arroyo y luna. A ti que pintas  mis días con la primavera eterna de tu sonrisa, que decoras mis tardes con el poniente sol de tu mirada de miel y ocaso.
 A ti que haces de cada segundo una aventura de sentimientos, que siembras de sensaciones cada encuentro por las calles de lo cotidiano. A ti, que haces de cada mirada un lienzo transparente donde pintar el paisaje que el alma dibuja con pinceles de corazón. A ti, que haces de cada día un reflejo en arco iris de momentos infinitos, que abrazas mis manos con el cálido sol de tu amanecer, que acunas mis besos en la playa sonriente y coral del mar de tus labios.
 A ti que perfumas mis pasos con las notas irisadas de tus caricias, que fundes el mar inquieto de mis ojos  en el universo infinito de tu mirada a contraluz. A ti que acaricias mis letras con la suave luz de tu anhelo compartido,  que escribes con suspiros de ilusión los renglones nacientes de nuestras miradas al encuentro con el alba. A ti que cubres de arco iris y primavera el pentagrama blanco de mis sueños, que llenas de luz y aromas de esperanza el páramo yermo de mis besos en sequía.
A ti que fundes mi tiempo sin ti en el reloj sin forma de la esperanza, que pintas las paredes de mi madrugada con notas de ilusión y anhelo. A ti que decoras la redondez de mi soledad con las cortinas irisadas de la música de tu abrazo, que fundes las fronteras de tu ausencia en el mapa transparente de tu beso al despertar.
Una vivencia más, como todas, como siempre…A ti, para ti, por tanto, por todo. 
  
                                                     Imagen bajada de la red
                                                       https://youtu.be/ZDUjt6iH52E