viernes, 27 de mayo de 2016


                                                          UN INSTANTE

Hubo una vez un instante, un momento supremo, efímeramente fugaz, sutilmente infinito, que se quedó prendido en un espacio sin tiempo, en un lugar indefinido, allí donde sólo llega el corazón. El tiempo paró su pasar, paró sus pasos con zapatos de tic tac, su caminar redondo en una esfera que se hizo cómplice, y borró sus números para evitar ser momento, ayer o mañana. El viento durmió su voz de hielo y fuego y se hizo brisa, y cantó canciones de colores con voces de primavera, con paisaje de arroyo de cristal y cañas verdes, con lámpara infinita de luna llena.
Las calles apagaron su diario caminar por senderos de gris y asfalto, y extendieron al aire de la tarde  los folios en blanco de mil paredes encaladas, y guardaron tras cada esquina el color del día entre mil aromas de oro y fuego. El cielo vistió traje de púrpura y seda para decorar el paso de la tarde de la mano de la noche. Y así vistió de horizonte el murmullo azul lejano de una colina en añoranza.
La música cerró con velo oscuro de golondrinas en vuelo el verso sonoro de mil rimas en el aire, con letras irisadas de mil trinos escritos en el pentagrama de la tarde. Momento sutil, efímero y fugaz, supremo e infinito, que quedó anclado en la arena oscura de un deseo encadenado. El mar sin ribera de los sueños a contravía, la melodía transparente de unas manos en espera, la rosa encarnada de unas mejillas encendidas en la orilla de un beso, la súbita alborada de unas letras por decir, espejos sin forma, letras a la espera en el folio de un sueño.
La tarde se ha hecho anhelo y se ha sentado en una esquina del día, y se ha iluminado de repente como esperando. Mientras el instante se ha hecho infinito, efímeramente fugaz, sutilmente transparente, una mirada de miel y ocaso ha escrito un deseo encadenado con letras imposibles en un folio de blanco anhelo, en la sutil transparencia de un sueño de tres  segundos.
 
                                        Imagen bajada de la red
                                       https://youtu.be/yOpdDS_Cwgs

miércoles, 18 de mayo de 2016


                                                                      A TI

A ti sueño que habitas el espacio blanco e insondable de un deseo encadenado, a ti, que dibujas sensaciones en el cielo de mi mente. A ti, que llenas mis noches azules de paisajes sonoros con el eco de tu voz de arroyo y luna. A ti que pintas  mis días con la primavera eterna de tu sonrisa, que decoras mis tardes con el poniente sol de tu mirada de miel y ocaso.
 A ti que haces de cada segundo una aventura de sentimientos, que siembras de sensaciones cada encuentro por las calles de lo cotidiano. A ti, que haces de cada mirada un lienzo transparente donde pintar el paisaje que el alma dibuja con pinceles de corazón. A ti, que haces de cada día un reflejo en arco iris de momentos infinitos, que abrazas mis manos con el cálido sol de tu amanecer, que acunas mis besos en la playa sonriente y coral del mar de tus labios.
 A ti que perfumas mis pasos con las notas irisadas de tus caricias, que fundes el mar inquieto de mis ojos  en el universo infinito de tu mirada a contraluz. A ti que acaricias mis letras con la suave luz de tu anhelo compartido,  que escribes con suspiros de ilusión los renglones nacientes de nuestras miradas al encuentro con el alba. A ti que cubres de arco iris y primavera el pentagrama blanco de mis sueños, que llenas de luz y aromas de esperanza el páramo yermo de mis besos en sequía.
A ti que fundes mi tiempo sin ti en el reloj sin forma de la esperanza, que pintas las paredes de mi madrugada con notas de ilusión y anhelo. A ti que decoras la redondez de mi soledad con las cortinas irisadas de la música de tu abrazo, que fundes las fronteras de tu ausencia en el mapa transparente de tu beso al despertar.
Una vivencia más, como todas, como siempre…A ti, para ti, por tanto, por todo. 
  
                                                     Imagen bajada de la red
                                                       https://youtu.be/ZDUjt6iH52E

miércoles, 4 de mayo de 2016



                                                       DOS MIRADAS

Hoy se encontraron dos mundos al borde mismo del universo del día, en una esquina de la tarde. Hoy se encontraron dos pasos en un recodo del tiempo, junto a un puente con voz de arroyo en flor y paisaje eterno de cañas verdes.
 Al borde de la tarde se encontraron dos miradas al calor de un horizonte en espera, y huyeron las palabras, y callaron las manos en silencio inmóvil. Y se encendió el momento sublime de mirar y ser mirado, de encontrarse dos universos en el cielo de un deseo, de entrecerrar los ojos diciendo sin decir, de un latir deprisa y acelerado de dos corazones y un mismo latido, de un encuentro de dos corazones en el aire de unas pupilas.
Sutil momento aquel donde un nombre llena el espacio que nace entre la ilusión y la espera, donde ver encenderse estrellas nuevas en un terciopelo oscuro de universo y  bailar al son de olas  azules en una playa encendida de letras.
Y el tiempo pasó sin pasar, sin ser notado, con dos miradas ancladas en un mismo deseo. Y una fina lluvia de ilusiones a contratiempo fué formando charcos de dudas con gotas agudas de naciente incerteza.
Un hombre detrás de la lluvia escribía deseos azules con letras de ático en espera y una mujer vestida de amanecer dibuja paisajes de esperanza a la luz de la alborada.
Y la inmensa noche de un lugar del futuro se hizo realidad en ese fugaz momento de volar por el cielo de otra mirada.
Y la tarde se quedó prendida entre dos miradas, fundida en un mismo deseo, en una calle del día.  
 
                                       
                                      https://youtu.be/KdKgdHxYs10

sábado, 16 de abril de 2016


                                                AQUEL CORAZÓN

Huele la tarde a flores nuevas, a verde esperanza, a primavera. Todo el patio es un canto a la vida, una paleta multicolor iluminada con los dedos de oro del sol poniente, mientras la vida esparce su olor entre mil corazones que laten en verde y barro, poniendo notas de olores al pentagrama blanco de cal y tarde.
 Sin saber por qué un pensamiento escribió deseos en el aire, y con pasos impacientes subió las escaleras hasta el olvidado desván. Dormido entre penumbras, solo algún dedo de sol ponía luz a su sueño, vida a su soledad. En un rincón apartado, como no queriendo molestar un viejo baúl guarda en su alma de madera, los sueños que un día viviera un corazón que empezaba a amanecer, que descubriera la ilusión de una mirada con ojos de universo, la voz susurrante y nerviosa de unos silencios sonoros que gritaban ilusiones calladamente esquivos.
Aquel corazón supo de pasos perdidos tras las huellas de un nombre que por doquier decoraba las paredes de su ilusión. Supo también de pasos ora coincidentes, ora a contravía, por las calles del deseo, en las esquinas del día. También vio como la tarde, ponía reflejos de oro y seda en el terciopelo rosa de unas mejillas que se encendían de ilusiones cuando las pupilas eran reflejo del ocaso.
 Aquel corazón aspiró la primavera naciente en el aroma de rosas rojas y blanco jazmín que el aire hacía vibrar con notas de abril y brisa. Y sintió latir la vida cuando un verde de espigas en flor ponía telón de fondo en unos pasos que escribían caminos con letras azules de poniente y amapolas. Sintió también como el mar blanco de una sonrisa infinita ponía música de olas y espuma de arena al encuentro causal de dos ilusiones en el mar infinito de dos playas paralelas.
 Envueltas en sensaciones y sujetas con lazos de eternidad mil músicas guardaban el paisaje sonoro de mil noches de arroyo y luna, de caricias entrelazadas con dedos de helada y beso, ecuador y polo en un mapa de sentimientos. El ayer vuelve a su realidad pasada, a su fue inmediato, al tiempo que la tapa del viejo baúl apaga la luz en la hoguera del recuerdo.
 Ha caído la noche sobre el patio en flor, sobre el desván, sobre mis manos que acunan letras. Y en el aire de este sueño del patio de mi alma en madrugada las rosas de tu nombre y el jazmín de tu mirada perfuman mi amanecer con el aire de tu beso.  
 
                                                       Imagen bajada de la red
                                                       https://youtu.be/WvsAD6PeVsw   
 

sábado, 26 de marzo de 2016


                                                               ESTA NOCHE
En esta noche asustada, como tantas otras noches, como cada noche sin ti, me duelen en el alma las letras oscuras de tus ojos ausentes. Me duele en los labios la sequedad profunda, la desierta aridez de tus besos en sequía.
 En las manos siento el dolor de la bajamar infinita de las olas de tus caricias. Me duele en los oídos el silencio callado, el arrullo  silente del coral de tu risa. Mi corazón se duele del oscuro callar de tu latido en vacío.
 Me duele en la garganta la callada quietud de la brisa de tu voz a solas, y en el pecho resuena el vacío infinito de mi respirar sin aire. Me duele en los oídos la mudez sonora, el pentagrama blanco de tu risa ausente.
 Entre los brazos duele el frío helado de mi abrazo en soledad. Duele en la piel el aroma solitario de mi mar desierto,  y en el océano de mi mirada duele la silueta oscura, la caricia de velas y quilla de los delfines de tus ojos.
Me duele en las mejillas las caricias ausentes, las flores siempre nuevas de las rosas de tus besos. Y por doler,  duelen mis letras, duelen ausencias, duelen sueños.
En esta noche asustada, como tantas otras noches, como cada noche, hay un vacío de ti que no se llena con nada.
Y duele.
                               
                                              Imagen bajada de la red
                                   https://youtu.be/ZDUjt6iH52E

viernes, 4 de marzo de 2016


                                                               Y TE VI….

Y te vi. Y enciendes un día más la luz de tu sonrisa para iluminar mi verso, mientras la brisa incolora de la madrugada que nos envuelve, escribe poemas ausentes con las letras de tu pelo.
 Y te vi,  y el tiempo se torna pasos a contravía, y recorre los momentos guardados en un rincón del alma. Allí envueltos en magia y emociones aguardan el instante supremo de ser vividos.
 ¿Cómo se mide el tiempo que nos separa? ¿Cuántos sueños se han dormido en el rincón del deseo, cuántos deseos se han quedado por soñar en la realidad de los  sueños?
Y te vi.Cuando la luna llena iluminaba la realidad de la calle, cuando mil músicas ponían telón irisado en el teatro de la vida. Y te vi. Y el corazón latía olores de emociones nuevas  en la nube incolora donde dibujo sueños, y guardé tu mirada con letras de oro, y en la habitación sin formas de un anhelo escribí tu sonrisa con las luces oro y rosa del cercano amanecer.
 Y te vi. Traspasando el velo incoloro del tiempo, rompiendo el muro etéreo del deseo, abrazado al sutil lazo de un sueño. Intangible, luminosa, sonriente, real. Como flotando en un sueño, vestida de anhelo, caminas entre mil letras, mientras tu mirada escribe sonrisas y tus labios dibujan besos en el papel del aire.
 La llave dorada del amanecer abre las puertas de mi noche, y al cerrar por hoy la ventana de mi ático, un beso, tu beso en mis mejillas ha escrito un verso de coral y sol de medianoche en la habitación de mi alma.  
 
                                       Foto cortesía de Pepi Enciso Pizarro
                                       https://youtu.be/CiFiagAgQV8

sábado, 13 de febrero de 2016


                                          ANHELO  

Por los andenes del sueño vienen mis pasos buscando, vienen mis letras cuál corceles cabalgando los recuerdos de un ayer que no fue y de un hoy sin presente ni futuro. Buscando vienen un recuerdo y un nombre dormidos en un tiempo que fué sentido y vivido a flor de piel, a fuerza de ser soñado, guardado en un lugar sin espacio, allí donde la nada se funde con la espera.
 El viento trae aroma de letras por nacer,  vivencias dormidas en el folio transparente de lo imposible. En un baúl sin formas, infinito, un sinfín de sueños se agolpa en la antesala de la realidad. Un murmullo azul de anhelos contenidos sobrevuela la habitación ahora en penumbra de mi ático a la luz de los deseos.
Acaricio sensaciones entre notas pintadas con tonos de arcoíris, y el aire se llena de emociones nuevas a la luz de la distancia. Florecen por doquier mil caricias inventadas, y reverdecen azules mis letras pintando deseos en la nube blanca de un folio hermano, que una noche más, presta su alma transparente para reflejar interiores en las alas azules de unas letras en carne viva.
A la luz de la soledad a solas invento imposibles, y dibujo sus fronteras transparentes con deseos que se elevan buscando el aire de la realidad.
Las paredes se tornan espejos donde reflejadas entre luz y sombra quedan mis emociones contenidas. El reloj cansado de ser solo tiempo ha guardado las agujas en un rincón redondo, entre números que pasan sin sentido al son del eterno tic tac.
Al abrir la ventana un abrazo cálido de aire amigo me saluda entre estrellas, mientras el mar camina con pasos de olas y espumas en pos del cercano amanecer.
Por los andenes del sueño vienen mis pasos buscando…
 
 
                                         https://youtu.be/jPGTAR3ODSE

sábado, 23 de enero de 2016


                                                                LA MARCHA

La habitación luminosa un día de tu presente en flor, se tornó aquella tarde extrañamente oscura. Apenas iluminada por el brillo incoloro de tu mirada a solas, fuiste recorriendo los rincones de tu vida, y sobre la maleta azul de tu deseo, fuiste poniendo trozos de ti, tu vida misma, fundida en detalles, prendida en momentos, que guardabas en el armario de tu corazón.
Has guardado tu primer lápiz, con el que aprendiste a dibujar las formas que tu mente creaba, y aquella goma que borró  también tus primeros errores. Y guardaste también tus lápices de colores, con los que pusiste arco iris al mundo que latía en tu universo paralelo. Y tu primer balón, que te enseñó a darle patadas al primer dolor, cuando se marchó tu mejor amigo.
 Has guardado también  la rosa ya seca de tu primer amor, las letras ya borrosas de tu primer poema, y guardaste también tus cromos, aquellos ídolos de color y cartulina que encendían tus sueños al calor de una radio.
Has guardado las risas del recreo en la bolsa rosa de una sonrisa, en el lazo azul de una mirada que encendió tus mejillas por primera vez. Has guardado el terciopelo verde de la primera caricia, la ola blanca de aquella mano que llegó hasta tu playa, y dibujó delfines en el mar de tu piel. Has guardado la magia en oro y miel de aquel primer beso escrito en la pared de una tarde, cuando su tiza blanca dibujó tu nombre en el folio de sus ojos.
Has guardado el dolor negro y espina de aquel desencuentro, cuando la lluvia pintaba ausencias, y la lejanía soltaba palomas cada día con un mensaje doliente en sus alas abiertas.
 También has guardado el lazo negro de tu primer adiós en la carta de la vida, ese que te partió el alma, y luchas cada segundo con pegarla con versos de recuerdo. Y también la lluvia de aquellos primeros llantos, cuando no sabías que otros mundos giraban igual que tu pero no al compás tuyo.
Casi al final has visto tu vida entre cuatro paredes guardada. Sentado al borde de la madrugada, con tu vida en la mochila, has vuelto la mirada hacia tu ayer, cuando el autobús enfila la última curva. Mientras las calles duermen sueño azul y oro de alborada que llega, la luz blanca de la luna llena pone un beso de plata sobre la rosa encarnada de tus mejillas.
 
                                         https://youtu.be/FZpKIoa6FOM. Imagen de internet.
 

lunes, 11 de enero de 2016


                                                                       SUEÑO

Cuentan que hubo una vez un sueño que deseó vivir aquello que tanto sentía en su vida sin ser ni forma. Y le fue concedida la vida más allá del espacio blanco de una almohada. Traspasando formas y dimensiones amaneció sobre un corazón que latía deseos en un ático perdido. Y llenó su alma aire de emociones nuevas, de sentimientos en carne viva. Conoció los colores imposibles de las flores en el jarrón de un pentagrama, y vibró con los acordes de un millón de flores al nacer.
Viajó por el arcoíris infinito del trinar de un sin número de cantores alados. Sintió la caricia azul y dulce de un arroyo recién nacido y escuchó canciones eternas con voz de jazmín y rosa, clavel y orquídeas. Sobre su piel sin forma el aire escribió caricias con los dedos sutiles de la brisa del amanecer.
El sol, con traje de gala de rosa y oro, caminó delante de él abriendo las puertas del día. Los libros verdes de los árboles abrieron sus tapas de madera y leyeron para él hojas de perenne primavera, con historias de raíz y madre tierra. El mar, de verde turquesa, escribe olas de sensaciones sobre la playa sin riberas de folios de agua, extendidos en la mesa infinita de un salón llamado deseo.
Un coro de letras sin orden, caminan formando surcos, a la espera de la lluvia azul dadora de vida. Por la ventana transparente del aire, flotando, llega la cortina multicolor de mil músicas, que van decorando con sus notas las paredes de un tiempo que queda escrito en su alma blanca.
El atardecer escribe sonrisas cómplices sentado junto a un viejo puente de un ojo, dónde un arroyo hermano recita poema de cañas verdes con letras de agua y deseo a contraluz.
Toca volver a la realidad blanca de la almohada, al mundo sin forma del no ser, al lugar donde pasaron por primera vez las primeras cosas, allí donde nacen todos los sueños.
Y mientras apaga su vivencia, unas letras encienden las calles de un folio con las luces de unos ojos espejos de universo, que se van llenando de estrellas, poco a poco cuando van dejando de ser reflejos de la tarde. 
 
                                                    Imagen bajada  de la red
                                       https://youtu.be/PGl3041zhAU

martes, 29 de diciembre de 2015


                                        2ª PARTE  " EL DOBLAO  "  

El tiempo se ha parado junto a mí, jugando con agujas y tic tac, en un mundo redondo sin medidas, y ha traído hasta el hoy los aromas de aquellos días vividos. Como entonces he vuelto a sentir el olor de mis primeras miradas a contravía, a revivir aquellos silencios sonoros con los ojos perdidos en aquel universo negro que encendía ilusiones, a escuchar la tormenta de un corazón inquieto y el vuelo nervioso y azul de mis primeras letras.
He vuelto a sentir el calor de una sonrisa de mar abierto y el silencio oscuro de una mirada cómplice. He vuelto a leer el poema sin letras de los aromas a primavera recién nacida, a músicas en pentagrama en blanco, donde letras aún sin mensaje se encontraban por las calles de la vida con unas notas recién nacidas con olor a flores nuevas.
 Y fué pasando la mañana, el día y la tarde, como pasaron los años, y por pasar pasó el tiempo, y el reloj volvió a sus agujas y a su tic tac. Y se hizo la noche sobre el viejo doblao. Volví a cerrar el baúl con la emoción escribiendo emociones, todo volvió a quedar como estaba, como siempre.
Cerré los ojos y dibujé una sonrisa. Aquello que un día fui y  que un día sentí, seguía allí guardado, latente, vivo. Era mi yo más interno, más íntimo, más  yo mismo.
Al apagar la luz del presente, al otro lado de la realidad, sentado sobre el baúl, mi yo también sonreía. 
 
                                              Imagen bajada de la red
                                               https://youtu.be/TGIw60UKiKw           

sábado, 19 de diciembre de 2015


                                                               EL DOBLAO

Habían pasado los años, muchos años, desde la última vez, el último encuentro. Habían pasado cosas, muchas cosas, y pasó la vida, con sus luces y sus sombras, sus afanes e ilusiones. Hoy, me he  sentado al borde de la mañana, mientras el sol despereza los rayos de sus dedos, mientras la luz va dibujando la vida,  con sus colores entre las páginas azules de un cielo infinito de otoño, en el cielo amarillento de mil árboles desnudos, en las notas apagadas de millones de hojas muertas, en el eco susurrante de vidas que brotan al amparo de la lluvia y el tímido sol de Diciembre.
Hoy un sueño ha querido volver, ser la  realidad que un día fue. Y pidió prestada la llave del tiempo. Sin más equipaje que la emoción partió en este amanecer tras la estela blanca de una ola. Caminó madrugadas y regresó al lugar dónde pasaron por primera vez las primeras cosas. Y se llenó de colores  a golpe de diario amanecer, cuando el aire huele a esperanza.
Y llegó al fin a la otra realidad,  a aquel viejo doblao, aquel otro mundo donde un día quedase el yo que me habita, donde guardados quedaron aquellos días que fueron principios del hoy presente, hojas doradas en un libro que nace a golpe de versos y vivencias. Y al abrir de nuevo sus ventanas resuenan los acordes de mil músicas guardadas.
Las manos se emocionan e inquietan al volver a acariciar al amigo fiel, viejo compañero, rincón del corazón dónde quedó guardado el tesoro de unos años que despiertan a la vida. El corazón escribe inquietudes y una a una las vivencias se van desplegando con su carga de emociones.
Allá en lo más oculto, una vieja libreta guarda los primeros poemas escritos a la sombra de Bécquer y Espronceda y se asoman emocionados al aire de la vida. Aquellas letras sin nombre, gaviotas azules sin destino, surcaron el cielo de la tarde hasta perderse en el murmullo de un arroyo susurrante y el verde eterno de unas cañas enamoradas. Los ojos, bañados de emociones, recorren los días a golpe de poemas y música, tarde de sol poniente y noches de luna llena.  ( continuará… )
 
                                              Imagen obtenida en internet.

                                                 https://youtu.be/FZpKIoa6FOM

miércoles, 9 de diciembre de 2015


                                                     AQUELLA NAVIDAD
Contaba Diciembre sus primeros días en el calendario, el frío recorría las calles casi vacías mientras el ocaso pintaba de atardecer las puertas de la noche. Como cada tarde un grupo de niños se ha reunido en la Plaza de la Fuente de la Bellota. Centro de juegos infantiles y escenario del transcurrir de mil vidas, aquella tarde, una más, se fué llenando de voces y risas, de juegos infinitos llenos de alegría.
A la luz de una farola de acero con tres focos, la plaza se hizo, un día más, el teatro de los sueños donde escribir sonrisas al calor de la infancia. El tocadé, los santos, los cuatro árboles o esquinas, aceitero – vinagrero, y mil juegos más formaban repertorio en la mochila de la ilusión. Cómo una pieza más en el puzzle de los juegos, la vieja Fuente de la Bellota sonreía con voz de granito y agua eterna. A su lado los rosales recién plantados guardaban bajo sus hojas nacientes las promesas de sus capullos aún dormidos, aguardando la tibia caricia del sol de febrero.
En una esquina, como ajena, una cabina de teléfono esperaba con su puerta abierta ansiando esa llamada nunca hecha o que nunca llega. A los lados de la plaza unos bancos de metal ayudan a descansar,  y son punto de reunión para contar y oir historias a la luz de mil memorias.
Y en el centro de la plaza, como reina y señora, una imponente acacia mimosa, sonreía en verde turquesa con las voces de los niños. Amiga y cómplice, aliada y compañera, extendía sus brazos vegetales para abrazarnos con la tierra madre y cobijarnos a la sombra de sus hojas eternas.
Aquella tarde la acacia lucía especial. Aparecía radiante, con luces de colores por sus ramas, era aún más grande y hermosa. Todos los niños hicimos un corro entorno a ella mientras cantábamos villancicos, llenando el aire de fiesta y alegría.
Aquella Navidad fue testigo y protagonista de noches de ilusión y música a la luz de sus bombillas de colores y sus hojas de verde eterno. Y fue testigo del paso de una familia camino del cobijo de un portal, y fue faro en el caminar de Tres Magos que buscaban la Luz recién nacida.
Y una tarde infausta unas hojas amarillas y secas llenaron de tonos ocres su manto verde, y luego fueron más y más aún. Nuestra amiga la acacia se estaba secando, sin nosotros saberlo nuestra amiga agonizaba sin remedio. Una mañana de Enero, gris y lluviosa como el olvido, su cuerpo sin vida oscuro y muerto se retiró de la plaza, llenando de vacío y soledad  su hueco eterno.
Hoy, muchos años después, su imagen y su recuerdo reviven en mis letras, mientras sus flores amarillas  perfuman su memoria cada Navidad en la Plaza de la Fuente de la Bellota.  
 
 
                                              https://youtu.be/ukDSju1u1_I

lunes, 30 de noviembre de 2015


                                                                  EN…

Los recuerdos de tu nombre vienen dibujando en esta noche los paisajes que escribes en colores a la luz del encuentro al amanecer. Las letras oscuras de tu mirada de universo vienen en este folio escribiendo fantasías con luces de estrellas fugaces. Con el pincel de mil formas entonan una melodía infinita en el piano de un arco iris, cuando me miras y te miro, cuando sonríes y sonrío, cuando me abrazas y el mundo entero se para, cuando la realidad se hace un momento infinito.

 En ese instante supremo, cuando se funden tu día y mi noche, cuando dos realidades hacen un solo camino, y dos almohadas escriben un mismo sueño. En ese sublime momento, cuando mis ojos se llenan  con la luz de tu mirada, y miramos los dos hacia un mismo sentimiento. En ese latido infinito, cuando tu corazón hace guiños de diástoles y el mío le contesta con sístoles en carne viva. En ese cálido instante, cuando los pasos de mis manos encuentran la meta de seda de tu mejilla en una caricia alada.

 En la sutil transparencia de tu deseo encadenado al encuentro de alba y rosa de mi amanecer contigo. En el folio por hacer de tu sueño entre dos ausencias, al dibujar con anhelos las horas en vacío. En ese camino en blanco que cada noche se abre con las sombras de la ausencia, y que alumbramos en colores con la luz de un beso en esperanza. En esos pasos perdidos que caminan en la nada, y que se hacen paralelos en el amanecer luminoso del alba entre dos miradas. En esa música sin notas en el  piano  del camino a solas, que se tornan teclas en blanco y negro en la fantasía del abrazo en la alborada.

En ese folio negro de tu  ausencia y mi vacío, que pintaremos de luz y colores con la rima de tus besos. En ese vacío en redondo de mi ático en penumbra, que llenaremos de sensaciones con el poliedro emocional de tu presencia entre las manos.  En la vivencia sonora de tu callada ausencia, que pintaremos de letras azules, y llenaremos el  blanco de los folios con lluvia de sonrisas en los páramos resecos de los días sin noche y las noches sin ti. En la realidad que encarcela nuestros sueños en la celda de la madrugada a solas escribiremos libertad con luces de sol y alborada en las paredes blancas de las calles del día.

Y cuando al fin pueda estar contigo, cuando esté lleno de ti, inventaré palabras para decorar tus sueños, letras nuevas para iluminar tus noches. Haré de cada sueño un mundo por compartir. Cuando al fin sea alba en tu amanecer y luna en tu madrugada, entonces, encenderé un nuevo día con las luces verdes de esperanza de las letras de tu nombre.  
 
                                              Imagen bajada de la red
                                               https://youtu.be/Gab1-j5xBi0

miércoles, 18 de noviembre de 2015


                                               PLAYA DE LETRAS  

Como buscando una luz aquellas letras  fueron llegando hasta la playa del atardecer. Primero en pequeños grupos, luego en frases enteras, que sin orden ni sentido fueron descansando sus formas sobre la arena blanca. Sus ojos azules se fueron llenando de mar y ocaso, y tras cada ola miraban un poco más allá, allí donde el cielo se funde y se hace uno con el horizonte, donde nacen las olas y la espuma dibuja nubes con la puntilla blanca de los sueños. Tras el verso de cada ola, las letras buscaban la rima consonante de otra letra enamorada, para comenzar unidas un poema nuevo. Y la rima asonante buscaba la letra solitaria para intentar un  nuevo camino, un sueño entre dos almohadas. Dos pasos más  allá también las letras buscaban su yo íntimo, su complemento y su ser en la playa blanca de aquel folio. Y tras cada unión, tras cada ser y sentido se encendía un verso, una vela de ilusión, salpicada de arena y olas. Y así aquél folio se fue llenando de letras hechas frases, de frases llenas de ilusión y esperanzas. En un momento todo el folio era puro sentimiento dibujado entre letras y frases plenas de vida, aún sin forma definida.  Y llamaron a las puertas de la noche desde su sonrisa creciente les sonrió la luna. Con su lápiz de luz de plata fue escribiendo realidades sobre arena, y nacieron sueños y anhelos, versos y vivencias al compás de aquella sonrisa que nacía y crecía, menguaba y se escondía, jugando al escondite tras la cortina oscura del universo que  sonreía divertido    con guiño de estrellas. El aire tibio de poniente trae olores de letras nuevas mientras en la playa blanca de mis sueños, esta noche, sin saber cómo, un folio lleno de anhelos, de sueños y de esperanzas, ha amanecido entre mis manos. En el aire, sonriente los ecos lejanos de una música amiga se alejan camino de la vieja cassette. Ella sabe y calla. Amiga y cómplice me duerme entre sus brazos al calor de sus notas. Los pasos irisados del amanecer traen arena blanca y un sabor a mar y olor a olas en su pentagrama azul. 
                                        Imagen bajada de la red
                                       https://youtu.be/A7v1nawwgDA   

domingo, 1 de noviembre de 2015


                                              RECORDANDO

Era el día de Todos los Santos del año 1964. Por la calle Mesones, entonces Calvo Sotelo, una furgoneta verde repartía propaganda de un circo instalado en la era detrás de la gasolinera y anunciaban a la mujer más fuerte del mundo, la Sansona, decían los papeles que tiraban al aire. Empezaba a hacer frío y mientras la tarde se iba se encendieron las luces de la calle, tocaba recogerse en casa. Al calor de la candela me entretenía jugando con el soplillo o las tenazas atizando las brasas, para quedar una vez más hipnotizado por aquel baile encarnado que hacía piruetas imposibles y subía por la chimenea camino del negro del cielo. Cansado de jugar cogí de entre unos  papeles unos folios que estaban escritos a máquina, su título “ Las Reglas de Urbanidad “, y me embarqué en sus letras. A lo lejos un ruído se fue acercando poco a poco llamando mi atención. Curioso me asomé a la puerta de la casa. Un grupo de muchachos venía calle arriba con unos cestos con comida y otros con algo extraño en las manos que hacía aquel ruído tan desagradable. Eran matracas, tablas de madera con unos aros fijados en sus caras, que al girarlas sobre sí mismas hacían aquel ruído extraño. Las hacían girar los monaguillos, que iban por el pueblo pidiendo comida , para luego en la noche de difuntos comerla en el campanario de la torre junto a las migas que hacía Juan López, Tío Vinagre. Aquel ruído se me clavó en el alma y no hubo forma de dormir. Sonaba a raíces antiguas, a tétrico, a oscuridad. Con los años se perdieron las migas en la torre y las matracas, y llegaron las visitas a los cementerios. Por la mañana, desde la escuela tocaba ir al de los italianos. Tocaba ir en filas, los niños a un lado y las niñas a otro, hasta allí, un responso y vuelta a casa. El día de Todos los Santos se iba al Cementerio Viejo y  al Nuevo se iba en los Fieles Difuntos. Y allí que íbamos con nuestros faroles, y las flores de pensamiento y aquellas orlas de color lila con letras dolientes de color dorado. Los monaguillos íbamos junto a D. Diego Murillo Nogales para recoger el dinero de los responsos. La costumbre era de un responso por difunto, habiendo casos de cuatro o cinco responsos en un nicho. El precio… un duro por responso, que se guardaba en una bolsa de terciopelo rojo. En el Cementerio Nuevo se empezaba cada año por un lado diferente para que diese tiempo a todos a tener su responso. De aquellos años me que quedó el ruído de las matracas y ese olor tan especial que tienen estas noches. A la luz de las mariposas de papel o las palmatorias que ponían mi abuela o mis tías aprendí a rezar por aquellos que se fueron antes, por los que me enseñaron.  Años después no enciendo velas, pero si rezo antes de dormir ese Padrenuestro que me enseñaron a mis seis años. Y aprendí que nadie muere, pese a ausencias y vacíos, mientras se le recuerde en el corazón.
 
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                                                 https://youtu.be/Iyi_kw_0WHM

sábado, 31 de octubre de 2015


                                                          AGUA Y LUNA

Con letras azules de agua y luna escribimos una cita al amparo verde de cañas eternas y velo sonoro con voz de agua. Sería en ese momento mágico, cuando en una esfera sin formas muere un día y nace otro, en la cuna alargada de unas manecillas sin tic tac, en ese momento preciso en el que el cielo a veces lanza guiños de estrellas fugaces  a corazones que sueñan y laten sobre el renglón gris asfalto de la vieja carretera. Las encinas y olivos, en su mudez verde, serían testigos de unas letras que buscan un orden y un sentido al abrigo de una mirada y de unas miradas que buscan cobijo al amparo azul de unas letras a contravía. Los ojos inquietos de miles de estrellas serían cómplices de ese momento sutil e infinito donde se ahogan los deseos y se adelantan los suspiros. El agua, callada, sería espejo y folio para escribir realidades que laten al otro lado de la realidad. Sería cauce y vía  para unos sueños que buscan el alba blanca de una almohada para dejar de ser solo sueños en la transparente realidad de un deseo. La sonoridad blanca de la luna sería el pentagrama para escribir  con luz las notas de verso y plata que resuenan en un latir hecho en ausencia y madrugada. El velo blanco de la luna llena sería la vía sonora que iluminase los senderos, ahora a oscuras, de unas manos que  buscan por los pasos vacíos de una ausencia dolorida. Agua, base para saciar la sed de amor de unas letras en sequía. Luna, faro de sueño blanco para encender el camino hasta el momento infinito, el instante supremo del reencuentro de dos pasos en caminos paralelos que se cruzan al final de la noche, que se abrazan al principio del día. Agua y Luz, Cañuelo y Luna, dos realidades a la espera en la noche inmensa de un lugar del futuro.
 NOTA
La noche de la cita el cielo se cubrió de nubes y llovió imposibles. La Luna quedó atrapada entre oscuros y el Cañuelo, seco, lloró lágrimas negras de piedras secas sobre un lecho de luz ausente.
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                                     https://youtu.be/DjBxsy1FUD0

sábado, 17 de octubre de 2015


                                                                             UNO    

Amanece. Entre pasos de aurora y madrugada, voy recogiendo los jirones de unas letras que hoy se negaron a ser espejos de un corazón que late a contravía. Miro hacia atrás y veo la soledad pasada reflejarse entre las paredes sin forma de una búsqueda infinita. Puedo ver mis ojos buscando tu figura ausente entre las notas de un espejo sonoro que sólo sueña en vacío, que escribe con  notas en oscuro y noche  las ansias infinitas de tu presencia vital. Puedo ver mis manos abrazadas a tu nombre escalando nerviosas los peldaños oscuros de tu ausencia en mi noche. Puedo ver mis ojos buscando tu figura ausente entre los paisajes yermos de unos sueños que sueñan ser mirada y realidad cuando se encuentren con los tuyos en las fronteras del día. Puedo ver cómo resuena sonoramente seco el manantial azul de mis letras en vacío, que vagan ausentes por el desierto blanco de un folio por llover. Puedo ver mis pasos recorrer la llanura sin forma de mil deseos que conducen, en camino etéreo, hasta tu almohada, para llegar cansados pero felices al encuentro final con tu beso. Puedo sentir como el reloj sin esfera de mi momento en el ahora se transforma en horas de piedra que marcan un tiempo que no pasa. Mi noche sin  ti, buscándote, se transforma en un laberinto a ciegas, que esconde su final entre las notas ambarinas de tu mirada al encuentro con la mía en las riberas  del amanecer. Las notas incoloras de mi búsqueda de ti callan sus pasos en el pentagrama a la espera del piano del día, que suena en sinfónico arco iris cuando tus manos abrazan las mías al abrir la puerta de mi alborada contigo. Mi beso, ausente del mar sonrosado de tus mejillas, surca el océano de tu ausencia nadando entre olas de calma y silencio de luna nueva. Resuena mi espera entre deseos, mis anhelos se agolpan frente al dedo azul de una pluma en las espera transparente de ser dados de vida en un folio escrito. Como tantas noches antes, como tantas otras después, como siempre, te busqué sin medida,  sin tiempo. Y en mis ansias de ti, de estar contigo, te guardé en un sueño, uno más, en unas letras, otras más,  y te hice mía conmigo y me hice tuyo contigo, hasta que volvamos a ser UNO como siempre con las luces del amanecer. 
 
                                              https://youtu.be/lqc2J1Z9I0I
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lunes, 5 de octubre de 2015


                                      ESPERA
Aquellos versos, frutos de madrugadas y sentimientos, se unieron en el universo blanco de un folio, y traspasaron las fronteras del sueño, y formaron un poema que dibujó con letras el mapa en rimas de un corazón en carne viva. Y se cobijó entre las alas blancas de un sobre para emprender el vuelo en la siguiente parada de metro, camino de aquella luz que encendía una sonrisa  cada mañana en el asiento de enfrente del vagón, camino de aquellas montañas doradas de su pelo que reflejaban el sol naciente entre los rayos de sus cabellos, de aquellos ojos de sol poniente que escribían esperanzas en la arena del amanecer.
Y el metro vino, como cada día, puntual y lleno, como siempre,  con su eterna carga de sueño y sueños, con su prisa y sus historias sobre raíles al amparo del nuevo día.
Pero ella….hoy no vino. Recorrió una y mil veces el vagón con ojos de esperanza y desconsuelo, con mirada de angustia y desazón. Y mil mariposas con forma de excusas volaron por el cielo, y se posaron en las ramas de su corazón,  y otras mil  con forma de temores anidaron en el fondo de su alma. Y esperó al día siguiente, y al siguiente del siguiente, y luego otro más. Y así hasta que un día la paloma blanca del sobre quedó dormida entre las sábanas blancas de un libro amigo, mientras esperaba el amanecer de un  nuevo encuentro entre dos miradas, entre dos sueños, en los bancos de un vagón de metro, camino del amanecer.
 
 
                                        https://youtu.be/wJoBvtxqDdk
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