jueves, 5 de septiembre de 2013



                                                        PADREPUEBLO

Padrepueblo, a tí que amaneces cada día en mi corazón tras la ventana de mi ático. A tí, que cuentas atardeceres mientras revivo el día a la orilla de los sueños. Hoy he querido sentarme en las rodillas de tus aceras para escribirte inquietudes en el papel del deseo. Dime, ahora que vistes de otoño, que el reloj señala otro tiempo en la esfera de la vida, que se llenarán tus calles de sueños amarillos que mueren al anochecer. Dime Padrepueblo, dónde van las emociones que escribimos en el aire de tu noche, dónde va la música de nuestra alegría tras cada momento vivido, dónde guardas el tesoro de nuestros sentimientos nacidos en lo profundo de nuestros corazones, dónde quedan nuestros deseos, nuestros anhelos y sueños, dónde van nuestras palabras al abrigo de tus paredes, en qué universo guardas las estrellas de nuestras miradas. Dime Padrepueblo, en qué profundo rincón de tu alma tierra guardas nuestros corazones hoy ausentes de ti, para unirlos en abrazo fraterno con los que te viven a diario, y así unidos sentirte aún más profundo. Qué fuerza hay en tí que nos une y nos hermana sin tiempo y sin medida, sin espacio y sin letras. Dime Padrepueblo, ahora que el amanecer llama en la ventana de mi ático, ahora que escribo en el aire mientras la cortina del sueño se va cerrando sobre mis ojos, dime........Y en mi corazón, en lo más hondo, una respuesta enciende mis ojos: mira a tu alrededor, mira en tu interior. Todos y cada uno sois parte de mi...... y yo.........yo estoy hecho de vosotros. Y mientras mis ojos se cerraban, Padrepueblo apagaba las luces con la llegada del amanecer.

A un lugar llamado CAMPILLO.
 
 

                                                        http://youtu.be/GnpxTS0E4Gs
 
 
 
 
 
 
 
 

sábado, 24 de agosto de 2013


                                        MADRETIERRA

Hoy vengo a ti, madretierra, cuando el otoño  va vistiendo de ocre y lluvia  tus dehesas y olivares. Voy llegando a ti, padrepueblo, y el paisaje se llena de tierras hambrientas de semillas y sedientas de esperanzas. Los cauces secos de tus arroyos, cual venas hoy dormidas, esperan ansiosos el llanto de las nubes para ver correr la sangre incolora del agua cantarina. Los orgullosos olivos, troncos curtidos en mil dolores, se retuercen un año más, extendiendo sus ramosos brazos en el aire de octubre,  preñados con las perlas esmeraldas de las aceitunas, que inclinan sus cabezas en oración en verde y negro en pos de la vida en forma de gotas de agua. Las centenarias encinas se reúnen en corrillo, un año más, para cantarle piropos y versos a la madrencina,  y muestran complacidas sus tocados bellota y cascabullo. Versos que un día rimara Luis Álvarez Lencero,  alma universal  y  corazón campillejo, haciendo himno y oración a la belleza  vegetal. Canta el aire canción de olor a tierra, olor  a surcos preñados y melodía infinita de vida latente, que aguarda ansiosa la caricia cálida del sol de otoño para hacer crecer la vida en la matriz ocre de la tierramadre.  Las notas líquidas de una canción vienen  cayendo lentamente al  compás de la batuta del aire, que pasea orgulloso, perfumado de otoño,  por cerros y valles, dehesas y bancales, llenando de esperanzas las manos abiertas de la tierra. A la vera  del Guadámez, del Matachel y el Budión, la Andihuela y el eterno Cañuelo, las arboledas visten traje caduco de sueños amarillos, que colgarán mañana de la percha del olvido y caerán al suelo para ser abono de nuevas  ilusiones. El camino apunta hacia el presente y un tímido rayo de sol escribe luz sobre el horizonte cercano. Entre las piedras dormidas de un viejo majano derruído una  flor asoma entre las rendijas pétreas. Entre sus pétalos aún sellados,  escrita en arco iris, se despierta sonriendo la esperanza.
 
                                         http://youtu.be/PFx3a7KfN0c

martes, 25 de junio de 2013


 
 
     DONDE NACE EL OLVIDO
Se ha dormido tres veces la luna llena en los algodones blancos de las nubes, mientras la luz oscura de tus ojos vaga por el cielo yermo de la ausencia infinita. Los pájaros azules de tus manos han volado lejos del frío invierno de las mías y la campana dulce y rosa de tu voz ha callado y no resuena en los valles hoy dormidos de mis oídos, sordos ante tu silencio negro. Se han dormido los arroyos cantarines de tu risa, helados en un vacío que te llama a cada instante. El aire que me envolvía, perfumado de tí y de tu esencia se ha hecho un muro de silencios incoloros, una pared con ladrillos de ausencia que me ahoga a cada paso, y tu vacío llena con ráfagas de olvido el espacio que abrazan mis recuerdos.
Hoy quisiera volver atrás, al tiempo sin medidas de aquel sueño en que llegaste un día. Hoy quisiera regar con esperanza la planta de ensueño que sembraste en mi alma. Hoy quisiera volver a cuidar aquel jardín de rosas que florecía en la tierra negra de tus ojos, quisiera que el aire puro de las montañas doradas de tu pelo perfumara de nuevo el espacio vital  de mi sueño soñado. Hoy, como nunca y como siempre, quisiera correr a tu lado, respirarte, oírte, vivirte, serte. Hoy hubiera querido muchas cosas, pero la imagen de tu figura ausente, lejana y difusa, casi nada, se diluye a cada instante, tras cada paso, en los valles oscuros de la ausencia, en el país de nunca jamás, allá nace y habita el olvido.-
             

 
                 http://youtu.be/7cFu9RfR6js
 

sábado, 1 de junio de 2013

SUEÑO Y LETRA

Rimas de silencios en el aire,
       golondrinas de versos en el cielo,
miradas ausentes sobre letras
  que escriben acordes de deseo,
       rimando en el fondo de unos ojos
          un latir hecho de letras y de sueños.
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Las letras escriben sueños,
   los sueños sueñan con letras,
y traspasando deseos
      y pintando versos de estrellas
unos sueños sueñan sueños
y unas letras sueñan letras.
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Aquellas miradas
escritas con tarde y sueños
volaron hasta el cielo azul,
y allí se quedaron,
         entre las tinieblas de un deseo,
      y la realidad oscura que llega
     tras el rosa y oro de la tarde. 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
       

jueves, 9 de mayo de 2013




                                       EVOCACIÓN

Pintaba la madrugada colores de alba y luna, el presente se asomaba  entre hojas de árboles encendidas y abrazos de farolas en flor. Camino hacia la mañana y un telón multicolor de música adorna mi caminar a solas. Ausente entre multitud cierro mis ojos, para soñar, un día más, con la noche que se vá y el día que amanece. Bajo despacio al encuentro con la realidad cotidiana que busca su amanecer entre raíles, bajo tierra. Un millón de historias se confunden en mil destinos, y la mía, una más, se cruza con mil miradas, mil ojos llenos de sueños y mil sueños llenos de amaneceres. En un momento, sin saber por qué, abrí mis ojos, y tras los cristales de la realidad una imagen se recortó en el aire, TÚ. Una cortina ausente de años cayó entre  realidades, una emoción apagada se encendió de pronto cuando las luces negras de tus ojos negros iluminaron el valle dormido de los míos. Y pasó un lapso de tiempo oscuramente corto, luminosamente cierto. Un pitido, cruel e intenso, fugaz como un suspiro, rompió el hechizo, y te fuiste dibujando un adiós con tus manos y un beso en el aire con tus labios. Viajé de nuevo al espacio en que me habitas, y dejé que el tiempo volviese a pasar sin tiempo y acaricié  tu nombre con la emoción de letras nuevas. Y dejé que la luz de tu recuerdo iluminara el nuevo día que asomaba al final de la escalera.-
 
 
 
 
                                                    http://youtu.be/W7YTYWxQc4U
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

sábado, 30 de marzo de 2013


                                       CORAZON DE PRIMAVERA

Pasea Marzo entre alfombra verde de siembras con cuerpos inhiestos de versos verdes y cabezas de espigas en esperanzas. La suave brisa de la tarde trae aromas de rojo carmín y ojos negros en las frágiles amapolas que bailan al son de la música del aire. El cielo viste camisa azul con besos blancos de nubes soñadoras, y el sol, de oro enamorado, dibuja sombras de luz y encina por los caminos del día, venas de tierra que conducen la sangre incolora de los sueños. Los ojos se llenan con la música verde del paisaje, y llega hasta los oídos la caricia en colores de mil canciones en mil tonos de vidas. Se desborda el alma y el corazón escribe sensaciones, las manos atrapan el horizonte de punta a punta y los poros de la piel recogen sentimientos que nacen a cada paso.
Cierro los ojos y detengo el tiempo entre los dedos, dibujo ensoñaciones al compás del arroyo cantarín del Cañuelo, que rima canciones de agua en su viaje al encuentro con el Guadámez.
Acompañan sus sones las esbeltas cañas que abrazan el aire con los dedos verdes de sus hojas y una coral de trinos infinitos resuena en los rincones sin forma de la dehesa, jilgueros y pardillos, verderones y perdices, mil cantores alados que dibujan las notas sin partitura de sus voces en la catedral vegetal de las encinas y los olivos.
Y cada átomo que me rodea, que me envuelve por doquier es parte de la VIDA, que escribe vida con distintas letras y formas, paleta en arco iris de un tiempo y un momento llamado Campillo que llevo conmigo en lo más hondo para vivirlo cada segundo intensamente...


 
 
 
 
 
 
 
 

sábado, 2 de febrero de 2013

                            REENCUENTRO
La vieja carretera, compañera y amiga de años y aventura, me saluda una tarde más con abrazo negro de asfalto y gris cemento de acera nueva. El Castillejo, al fondo, se viste de oro cuando los dedos púrpura de la tarde  acarician sus centenarias piedras. Lleno mi alma a golpe de mirada y guardo en la piel y el corazón el  olor y el sabor de éste momento infinito. El aire se torna amigo y sentándose a mi lado me cuenta ecos de jazmín y rosas, mientras el Pilar susurra su eterna canción de agua. Cierro los ojos y guardo ecos y olores, tarde y paisaje en ése rincón profundo,  oculto e infinito que llaman YO. Abro los ojos, y como flotando en un sueño, etérea y real… Tú. Y se para el tiempo en un instante y tu nombre se dibuja con estrellas. Tu sonrisa infinita de arco iris extiendes, como entonces, por mi cielo, mientras envuelves mi  presente en el universo negro de tu mirada,  tan imposiblemente real, tan realmente  tú. Y al saludarnos la campana de tu voz rompe 45 años  de sueño, tu beso vuelve a nacer y enciende mejillas de nueve años, y tus manos dibujan el mapa de las mías al  toque sublime del reencuentro.  El mar dorado de tu pelo escribe olas de rizos al compás del aire que susurra sensaciones con aromas ya dormidos en tiempo de un recreo, mientras fundimos  nuestras vidas en unos minutos eternos. Se escriben los recuerdos en presente  con la pluma cantarina de tu voz, y tu risa dibuja momentos con ecos de aula y juegos al amparo de la tarde campilleja. Se desliza el tiempo en sensaciones y la piel grita emociones a golpe de latidos, mientras mis ojos se pierden, una vez más, en el infinito negro de tu mirada a contraluz. Campillo ha encendido sus calles  poniendo neón y metal a la noche que llega. Es el momento cruel de volver. Y me abrazas rompiendo despedidas, y mis ojos, llenos de ti, escriben tu nombre con letras de lluvia. Hasta luego has escrito en mi mejilla con un beso, mientras etérea y sutil, como un sueño, has vuelto al momento del mundo en que me habitas. Y como en un imposible más tu sonrisa ha pintado un arco iris en la noche y el cielo se ha vestido con el infinito negro de tus ojos.-                                           

                                                      

                                             
                      
                                                   Imagen bajada de la red

                                                   http://youtu.be/8vzwwThpD_Q

miércoles, 14 de noviembre de 2012

                                        CRISTINA
Ahora, que el verano se ha dormido entre hojas secas, que lo vivido se escribe con tinta de recuerdos, que las sensaciones se guardan en el armario del alma para revivirlas al atardecer de un sentimiento. Ahora, que el presente dibuja lejanía, y escribe ausencias en el folio de cada amanecer. Ahora, que el tiempo no pasa y se pierde su pasar entre el afán diario y el deseo por realizar. Ahora, que cada noche es una página oscura a la espera de la luz del amanecer, que la madrugada es amiga inseparable, que la música es abrazo amigo, cómplice de mil paseos por las calles del recuerdo, cuando los pasos se miden a fuerza de añoranzas. Ahora, que lo cotidiano se hace paisaje, que buscas en cada rincón la chispa que encienda tu amanecer. Ahora… se ha tornado verde la luna llena, verde la playa dormida, y verde el mar. Las calles y las gentes, la noche y las estrellas se han vestido de verde esmeralda. Suena verde la música amiga, y el amanecer dibuja en tonos verdes su renacer diario. Verde  el horizonte y verde el camino de una nueva esperanza. Y mientras escribo a la luz de tu  sonrisa el atardecer dibuja en verde el eco de tu mirada.
A Cristina Valenzuela Caballero.
http://youtu.be/U1RY--Jnu6E

miércoles, 26 de septiembre de 2012

                                       GRACIAS
Ahora, que se han cumplido cinco  meses del nacimiento del presente blog, que el número de visitas es a día de hoy de 856, hoy, que es un día más, un día cualquiera, con sus problemas de crisis y demás, hoy quiero por encima de todo decir GRACIAS. Gracias a todos los que habéis entrado en el blog. Unas veces movidos por la amistad, otros por la curiosidad, otros…, por mil razones, cada una de ellas válida. Gracias, a los que entrasteis una vez y no habéis vuelto, porque al menos me habéis conocido, aunque a mí me gustaría conoceros a vosotros. Gracias a los que la amistad os ha abierto la puerta, y cada vez que podéis la traspasáis y os venís un ratito hasta mi ático para compartir conmigo el momento mágico de la lectura a la luz de la distancia. Gracias  a vosotros mis paisanos y paisanas de Campillo de Llerena,  que sé que estáis ahí, unos desde el pueblo y otros desde la ausencia,  vuestro calor es la luz  que ilumina  el cuartito del corazón desde el cual escribo. Gracias a los que visitáis éste ático  rompiendo fronteras, Estados Unidos, Rusia, Alemania, Suiza, Argentina, India, Reino Unido. Gracias por hacer que estas letras vuelen allá donde estáis y sobre vuestro cielo dibujen mi corazón envuelto entre sentimientos. Gracias por llenar mi ático de aromas de otros cielos y de  luces de otras calles, por invitarme a vuestro rincón y vuestro momento. Nada me gustaría más que poder conoceros a todos, uno a uno, y entregaros en mano mi mejor sonrisa y mi abrazo sincero. Gracias también a los que me criticáis, aunque no lo hagáis público.  Gracias también a los que la amistad les dio la llave  de mi corazón y dejan cada día una ilusión, una alegría, una sonrisa, en la ventana de éste ático. Gracias asimismo a los que han repartido la semilla del blog por sus caminos virtuales, por abrir las alas del blog a otros aires y otros cielos. Gracias a todos y todas.  Sólo una cosa más. GRACIAS muy especiales a dos personas que comparten algo más que el nombre. Gracias a ellas, a su empuje, a sus ánimos, a su tesón, a sus ideas, a su cariño inmenso, a su apoyo, a su estar siempre ahí, aunque no se vea, pero SI se nota. Gracias Kris Callado, por ayudarme en todo momento. Principio y matriz, AMIGA. Gracias Cristina Valenzuela, por ser y estar,  por sembrar de sonrisas la aventura de escribir.  A las dos, Cristina y Kris, gracias por llenar de luz y alegría la hoja blanca de cada vivencia, y por dibujar  en mi ventana el sol nuevo de cada amanecer.
http://youtu.be/sNHs25qtAqI

jueves, 13 de septiembre de 2012

                    VIEJO Y QUERIDO CAMPILLO 
Viejo y querido Campillo, que duermes bajo el sol de agosto sobre almohada verde de encinas, y cubres tu cuerpo con sábanas de trigo y sol. Vuelvo a ti, a mi raíz y principio, a mi ser más íntimo, para encontrarme a mí mismo, para sentirte y sentirme vivo. He vuelto una vez más, para dibujar pasos en el lienzo de tus aceras, para  revivir emociones en las paredes del recuerdo, para llenar de momentos mi presente lejos de ti. Una vez  más vuelvo para sentir  como el tiempo dibuja arrugas en tu piel tierra, y como el presente rompe tu cielo azul con firma gris de metal y cemento. He descalzado mis pies en tu tierra madre para sentir tu latir terruño llegando hasta mi alma.Me he sentado en una esquina del tiempo para escuchar al aire contarme viejos cuentos de infancia, he paseado con la torre, orgullosa de blanco y ladrillo,  para revivir historias al cobijo de sus portales y el latir de sus campanas. He vuelto a llenar mis ojos de sensaciones dormidas y mi corazón se ha llenado de sueños escritos en tu cielo de azul infinito y noches eternas de Cañuelo y estrellas. He guardado en un rincón del alma el calor del abrazo amigo, la luz infinita de mil miradas, el latir de la sangre en cada reencuentro, las emociones escritas con lágrimas de alegría. Me ha despertado tu amanecer con música de silencios y cortina de arco iris, he vuelto a pasear de la mano de tus tardes, con el oro de tu sol poniente y el olor de tus campos recién segados. Una vez más Campillo, he vuelto a ti para vivirte, para sentirte dentro. Mañana es día de volver al futuro, y mientras beso tu tierra madre, más allá de Campillo, el presente dibuja esperanzas con la luz del atardecer.


                                         http://youtu.be/wGhvqaoSpmM

martes, 17 de julio de 2012

DOS AMIGOS

                                                               DOS AMIGOS
Viste ésta tarde Campillo traje gris de invierno y lluvia. Camino calle abajo por la Arrecada aún sin asfaltar. Busco las losas de piedra que forman las aceras esquivando el centro de la calle cubierto de barro y piedras. La luz mortecina de las pocas farolas que hay cabecean al compás del aire y dibujan sombras entre los portales, mientras el silencio  y la tarde se funden un poco más allá de la ermita del Divino Señor, dando paso a la noche. Llego a casa y una candela chispeante me saluda con abrazo cálido, y esparce su calor a golpe de llama y chispas. Arde la leña con traje rojo de fuego, y unas tenazas buscan una brasa para encender un cigarrillo. Una mesa baja sostiene orgullosa una botella de vino, varios vasos y unos platitos con aceitunas, queso o chorizo. Una vieja gorra apoyada en la rodilla derecha  y unas manos con mil historias me saludan, mientras una mirada limpia y sincera, y una sonrisa franca  me dan la bienvenida como siempre. Al otro lado una mujer, luminosa como una mañana de verano, y cálida como una hoguera, me abraza con voz de terciopelo. Ella se afana con sus tareas, mientras el hombre comienza, una noche más, a hilvanar su historia.  Sus pies, Mecánico, un gato amarillo, ronronea complacido al compás de las  gotas de lluvia, que comienza su concierto de música de agua con tambores de teja y canalones de latón. Manuel desgrana vivencias a golpe de callos en las manos y surcos en la frente, al tiempo que Griselda asiente con la cabeza y sus manos dibujan sus quehaceres en la cocina. Colgando del techo, los frutos de la última matanza consuman su madurez a golpe de humo. De vez en cuando Manuel, entre historias, llena los vasos de vino y atiza la candela, que alegra su baile y su música con llamas más altas y un chisporroteo más sonoro, mientras el humo sube lento en volutas grises, camino de la chimenea, para perderse en el cielo gris y fundirse con la tarde. Una tras otra las historias se suceden mientras el tiempo pasa, callado, como de puntillas,  entre las manecillas del reloj. Miro a los dos, ahora sentados juntos, y un río de sensaciones me invade, al tiempo que me cuentan una vivencia más, su lucha, su esfuerzo, sus hijos, el libro de una vida abierto de par en par, unas páginas leídas al calor de una hoguera y que el tempo ha hecho imborrables. Se miran, se sonríen, y prosiguen con una vivencia más. Es tiempo de irse, y tras apurar el vaso de vino  y el cigarrillo miro la escena por enésima vez. Grabo cada detalle en el corazón mientras su sonrisa ilumina el pasillo camino de la calle. Juntos vuelven a la cocina para proseguir sus vidas, Manolo, el hijo mayor y yo nos vamos a intentar vivir las nuestras junto a otros amigos.  Sigue lloviendo en la antigua calle Arracada, en Campillo, pero no nos importa, ambos compartimos un inmenso paraguas.
A Griselda Pascual Coronado y Manuel Valenzuela Vitar, IN MEMORIAN, por compartir tanto al calor de su candela.
http://youtu.be/gc3UBE9_0kU

sábado, 7 de julio de 2012

                                               SARA
Se marchaba julio en las hojas del calendario cuando llegaste a mi vida. Tanto tiempo de espera se unió en tus carnes, tanto sueño se hizo realidad en tus ojos, que cuando te ví por primera vez supe que eras alguien muy especial. Cada vez que podía iba hasta tu casa para verte, y así hice de mis brazos una cuna para ti, para mecer tus primeros sueños, y alguna vez te canté una nana en el silencio del comedor a oscuras, hasta que se apagaban los diamantes de tus ojos. Alguna vez sostuvo mi mano la cucharita donde comías, y alguna vez jugamos juntos mientras tu madre te lavaba, y luego ya  limpita y oliendo a colonia, como nosotros en días de domingo, tu madre te ponía en mis brazos, mientras embobado acariciaba las rosas encarnadas de tus mejillas en flor. Y  fuíste llenando los días de horas de juego interminable, de minutos infinitos de felicidad, de segundos eternos de alegría. Y mi vieja cámara de fotos te buscaba en cualquier rincón, en cualquier momento, y con su lápiz de luz y su ojo mágico dibujaba tu retrato en el espejo de una foto. Y así te dibujó entre muñecas, jugando con Manolo, tu padre, en un sillón, de pié, cuando tus piernecitas apenas te sostenían, o en tu cama recién despertada. Y te buscaba por los rincones de la casa, mientras tú, como una ardilla pequeñita recorrías  el pasillo de principio a fín y buscabas tras las cortinas o las puertas o bajo las sillas la cueva maravillosa donde  esconder tu risa, la misma  que abrías feliz cuando te encontraba. Y fuíste creciendo, y descubriste otro mundo donde había seres como tú, pequeñitos, maravillosos, donde empezaste a vivir la aventura de la vida. Y seguí buscándote y hallándote, de pastorcilla en un belén o de… no sé qué en un carnaval. Y así fuíste llenando mis días, con una sonrisa en los labios y una luz de esperanza en los ojos. Un día, mi destino hizo que el barco de mi vida pusiese rumbo a un futuro distinto, a un puerto diferente. Y llené mis maletas de ilusiones y esperanzas, y también de recuerdos, y así llegué hasta ésta otra orilla, donde lucho y me afano, vivo y amo, donde hallé la otra mitad de mi vida, la que buscamos afanosos, y que hoy pinta mis amaneceres con el arco iris de la felicidad. Y aquí entre ruidos y cables, gentes con sabor  y olor a mar, aquí donde la  distancia se mide a golpe de añoranza, donde los atardeceres se tiñen de oro en el espejo del mar, aquí donde la noche no duerme y se escriben mil historias en cada rincón y cada segundo, aquí guardada en el corazón te recuerdo hoy. Y pienso en aquella muñeca de cabellos de oro, y añoro impotente sus besos al salir de la escuela y el abrazo verde de sus ojos infinitos. Y un día, casi sin querer, sin darnos cuenta apenas, te brillarán los ojos de forma especial, e ilusionada me hablarás de tu primer amor. Y te escucharé feliz mientras unas lágrimas rebeldes recorrerán mis mejillas. Así veré como aquella muñeca de cabellos de oro se vá para no volver, al país donde yace dormida nuestra lejana infancia. Y con el  adiós a la niña daré la  bienvenida a SARA,  la mujer, que nada más nacer llenó mi corazón de alegría, y hoy que se casa llena mi alma de orgullo.-
A Sara Valenzuela Caballero, en el día de su boda.
A Manolo y Mª Jesús, sus padres, por tanta alegría compartida.
http://youtu.be/peWWBdyFD30

miércoles, 4 de julio de 2012

                                              ANTONIO  Y  PEDRO
Hoy quería encontrar la más hermosas palabras para haceros un homenaje,  hoy quería hacer la mejor de mis fotos para teneros para siempre, hoy quería rebuscar entre mis recuerdos para encontrar la mejor de vuestras sonrisas. Hoy quería bucear entre tanto recuerdo para encontrar los mejores momentos, hoy quería  ser el que nunca fui y así dar lo mejor de mí  como abrazo eterno. Pero hoy las letras se han perdido en el mundo de las emociones, hoy  sólo hablan los ojos  con letras negras de lágrimas, mientras el corazón  se  encoge en un nudo que nos ahoga cada instante. Hoy no hay día ni luz, ni aire ni pájaros, ni paisajes… nada, como si repente todo se hubiera ido con vosotros. Mañana será otro día, y nada  volverá a ser igual, y en vuestro lugar, en nuestros corazones, hay ya un hueco eterno imposible de llenar. Hoy ha amanecido un día más en Campillo, un día como otro más, y el en aire de sus calles y  el alma de sus gentes  ya para siempre  vuestro nombre y vuestro recuerdo eterno. Antonio y Pedro,  un abrazo hermano, una oración y hasta luego.
                         Paz profunda
                         De la ola que corre hacia ti.
                         Paz profunda
                         Del aire que fluye para ti.
                         Paz profunda
                         De la callada tierra para ti.
                         Paz  profunda
                         De las estrellas que brillan para ti.
                         Paz profunda
                         De la noche apacible para ti.
                         La luna y las estrellas
                              Vierten su luz benéfica sobre ti.
                          Paz profunda para ti.
                                                                 Bendición gaélica
       En recuerdo de ANTONIO CERRATO TAMAYO Y PEDRO FERNANDEZ SANTOS
                        http://youtu.be/jEmk1zMrkhM

miércoles, 27 de junio de 2012

VACACIONES

                                                                 VACACIONES
                            
Amanece Julio tras la ventana de mi ático y con él llega un nuevo anhelo de vacaciones, que un año más, me llevarán a mi querido Campillo, mi pueblo. Es el momento, con la llegada del verano, de volver a pensar en le viaje hasta allí, de pensar en cada uno de vosotros, a los que me uniré en un apretón de manos para unos y en un fuerte abrazo para otros. Es el momento de los encuentros, anhelados unos e inesperados otros, es un volver a las raíces, a la madre tierra, a paisajes y caras tan queridas y añoradas a la vez. Llegan asimismo las preguntas, y el mirarte de arriba abajo, intentando descubrir un mínimo detalle de cambio, de forma de ser, de físico, como si de un examen se tratase, para mantener la pureza de la raza campilleja. Vendrán después las copas de vino, una tras otra, y los gazpachos, y el cochinillo, y el calor agobiante, y...la siesta, bendita sea. Cuando ya el sol vaya declinando volverán los cantos de los pájaros sobrevolando la torre, y las golondrinas. Volverán las golondrinas con su traje oscuro a cruzar nuestros cielos, nuestras calles, mientras el aire se llena de voces y caras nuevas.
Vendrán días en que uno siente las raíces vibrar con lo propio, lo genuino, lo auténtico, días que se grabarán a fuego y que se guardarán en el fondo de la mente para cuando llegue el otoño y caigan las hojas del calendario y señalen  la vuelta al lugar de exilio voluntario. Para entonces se habrán llenado las maletas de vivencias y el corazón de sensaciones, y los ojos irán saturados de un paisaje y unas calles que serán tan sólo recuerdos cuando las hojas de los árboles se pinten de amarillo y entonen su danza de muerte hasta llegar al suelo.
Hasta entonces tan sólo un deseo, que amanezca Agosto tras la ventana de  mi ático
     vivenciasdesdemiático.blogspothttp://youtu.be/51a84eDbDrU

domingo, 20 de mayo de 2012

                              PEREGRINO DEL RECUERDO


Hoy volví por enésima vez la página de mi ayer más inmediato tratando de romper a golpe de vuelta de hoja una distancia que se me ahoga a cada metro, un tiempo que se alarga a cada minuto transcurrido. Evoco unos recuerdos que aún hoy con sabor a pueblo dan vida y alimentan mi esperanza. Recorro uno a uno los rincones donde yace mi infancia y juventud, tan pasada y tan presente. Vuelvo otra hoja y vuestros rostros se me agolpan en la mente saludándome al pasar. Vuestros nombres, uno a uno, pasean por los ríos de mis recuerdos y son el agua fresca para mis pasos resecos de ausencia. Busco en cada esquina y surgen mil historias prendidas al hilo de una infancia y juventud  dormidas entre calles empedradas y luces bailando al son del aire helado del invierno. Aspiro el aire de la tarde perfumado de rosas y jazmines, periquitos y dama de noche, mientras las oscuras golondrinas recitan versos con rimas de trinos en los cordones de la luz, y firman en blanco y negro en el papel del cielo. Ha pasado el tiempo y en su pasar sin ser notado se llegó para llevarse a amigos entrañables, como se llevó tantas cosas. Se llevó nuestro único parque y también el Caracol, con sus historias escritas en sus ladrillos cocidos, tanta vivencia se hizo escombro y se perdió para siempre. Me duele la ausencia del terruño materno, de sus atardeceres desde el Castillejo, de su amanecer entre las hojas del laurel y del ciruelo. Me duele la ausencia de sus noches preñadas de estrellas, del paseo por la carretera de Peraleda a la luz de cien farolas que el amor enciende al amparo de la oscuridad, con música  de grillos y orquesta de arroyo en flor. Añoro sus días vestidos de luz y perfumados de geranios y rosas, la fuente de la bellota, con sus cuatro grifos incansables, dando vida, mientras las gentes hablan y los burros espantan las pesadas moscas. Revivo el Pilar de la fábrica, con su tanda para llenar los cacharros y el colador para evitar las sanguijuelas, y el limo y los zapateros, mientras algunos animales apagan su sed y me miran con aire despistado. Paso otra página y paseo por calles cubiertas de sol y cuestas, blancas cual palomas las paredes de sus casas, rojos de teja vieja los tejados, cual beso de labios encarnados hacia el cielo azul. Y en ésta, por ahora, última página  vosotros mis amigos, galería de sentimientos encontrados, pasáis, uno por uno, por mi mente, mi corazón, mis manos, en un abrazo ausente escrito desde una distancia que se acorta a cada vuelta de hoja  de un libro  que me ayudáis a escribir a cada paso, tras cada encuentro.-
http://youtu.be/GQnKFfvHYgE
                                             AL CAÑUELO

       En el dorado purpura de la tarde campilleja un hilo de plata cose con puntadas de sueño los juegos de un grupo de niños que en torno a las orillas del modesto arroyo y su puente de un solo ojo han hecho de él un escenario ideal para su batalla estelar o la conquista del Oeste. A su lado un cañaveral, que dando nombre al arroyo surte con sus cañas a la chiquillería de toda suerte de armas fantásticas, bastones ocasionales o pipas improvisadas, mientras en la otra orilla la huerta de Dominguito se vé abrazada por el cinturón de plata del arroyo, y sus siembras y animales se dejan ver por entre el seto de cañas que bordea la huerta. Se ha dormido el sol tras la lejana sierra de Hornachos, y las primeras estrellas apuntan sobre el techo del cielo encendiéndose las luces en el salón de estar de Dios. En el silencio del atardecer tan sólo las ranas rompen con su eterno croar la calma reinante, mientras la luna se asoma por entre viejas encinas y añosos olivos, poniendo velo de plata a un mundo que duerme entre sábanas de agua y almohada de cañas verdes. Van llegando poco a poco los vecinos del pueblo que trabajan en el campo, a lomos de animales, los menos, en tractores, motos y coches los más, de recogida de un día de afán por los campos de Dios, y ponen luz fugaz los faros a la cinta negra del asfalto de la carretera. Unos pasos lentos, unas voces susurrantes, se han acercado hasta el viejo puente, que ahora permanece  mudo en la penumbra de la noche. Se entrecortan las voces y los pasos se adentran entre las cañas y las encinas. Flota en el aire un olor a emociones contenidas, mientras el aire helado corre entre las ramas de los árboles. El campo en silencio y en calma, el cielo oscuro y  tachonado de estrellas son testigos de un amor que se cobija en los brazos amorosos de la luna llena, que pone velo blanco a su intimidad más profunda. Otros pasos, otras voces, se acercan  hasta el viejo puente para, sentados en su pretil, hablar de mil cosas, mil conversaciones que se pierden en el  universo oscuro  del puente con  un solo ojo y el murmullo del arroyo. A lo lejos se han encendido las luces del pueblo, que tiemblan bajo la niebla de la helada, y alumbran pálidamente el camino de regreso. A ambos lados de la carretera, al cobijo de viejas paredes, otras parejas se declaran su amor ignorando el frío, envueltos en la sábana de seda  del ecuador de sus corazones. Invierno en el Cañuelo, con noches frías de heladas ardientes, primaveras entre cañas verdes, con alfombra de hierba en los pies, verano de fuego, con cañas secas y arroyo árido y desértico, otoño de oro entre nueces y hojas secas. Cuatro estaciones plenas de vivencias hoy dormidas, de un arroyo y un viejo puente que fueron a la vez compañeros y cómplices, lugar y origen de un sentimiento que, hoy lejos, nos desborda. Tú Cañuelo, como el río de la vida pasaste junto a nosotros dejando nuestras almas impregnadas de ti. A tu lado yacen dormidas nuestra infancia y juventud, esparcidas en tus orillas amigas. Desde un océano de ausencia te recuerdo, y en eterno agradecimiento he  prendido  un beso de plata y una lágrima de amor entre tus cañas eternas.-



 
                                               http://youtu.be/HBWgzp2Jj98

sábado, 19 de mayo de 2012

                                               GOLONDRINAS


Hoy miré en el libro en colores de los recuerdos, a través de la ventana de mi ático, y en sus primeras páginas resalta con brillo dorado en sus letras eternas la historia de dos golondrinas  que vivían  en la cuadra de mi casa. Sobre el techo de madera y anclado a los maderos un nido de golondrinas llenaba la vieja cuadra  de alegres trinos, cortando el aire con mil piruetas y poniendo un toque de vida, de música y colores a la deshabitada cuadra. De  aquel primer nido fueron surgiendo más y más, al final un día conté nueve casitas de barro, nueve ilusiones en el blanco y negro de sus plumas, nueve esperanzas colgadas del techo, nueve rimas que cada día  se escribían en el cielo de un hogar común y que mi infancia guarda y atesora en un rincón del alma. Con el pasar de los días aquellos nidos llenos de ilusión se fueron llenando de otras vidas en miniatura que empezaban la aventura de la vida bajo el techo de madera. Siguieron pasando los días y aquellos polluelos levantaron el vuelo un buen día y poco a poco los nidos fueron quedando vacíos. Un buen día al mirar, como tantas veces, aquella colonia tan sólo descubrí una pareja de golondrinas con dos polluelos en su nido de barro, los demás habían levantado el vuelo en busca de otros cielos donde volar, otros campos donde hallar comida, en una búsqueda de otros horizontes para los nuevos miembros que llegaban a la numerosa familia, sin perder por ello los lazos con la pareja  que quedaba en la vieja cuadra donde, de vez en cuando, se reunían compartiendo momentos inolvidables. Fueron pasando los años y las viejas golondrinas dejaron el paso a nuevos vástagos, que a su vez llenaban  otros cielos y otros campos de vida, otros mundos  con las filigranas en blanco y negro de sus vuelos. Hoy, que han pasado muchos años, que el olvido es dueño de la vieja cuadra, que la soledad y el polvo, el vacío y la ausencia llenan las viejas paredes, hoy, miré por última vez  hacia aquello que fue un mundo de vida. Hoy, entre los brazos cálidos del atardecer campillejo, cerraba sus ojos la ultima de las golondrinas mayores. El azul de mar de sus ojos cubrió el cielo y abarcando a todos con la mirada hizo en el aire de la vieja cuadra su postrera rima, su filigrana más querida y más difícil, abrió sus gastadas y ya rotas alas y abrazando a todos con su azul mar emprendió el vuelo eterno camino del cielo. Cuando pude secar mis lágrimas miré al cielo y en lo más alto vi como ocho hermosas golondrinas lo recibían mientras en el techo de la vieja cuadra sonaban los trinos más bonitos que jamás se oyeran. En su memoria  estas sencillas letras como homenaje.
http://youtu.be/syMfdVOgpRM

jueves, 10 de mayo de 2012

                                      CINE CERVANTES

Amarilla y vieja, la entrada para el Cine Cervantes abrió un día más la ventana de mi ático a los recuerdos que en carne viva acaricio desde mi ausencia extrema y dura. Cerré los ojos y me vi rodeado de butacas tapizadas en rojo,  con los números sacados de hojas de calendario. Un viejo mostrador olvidado en un rincón, una pequeña habitación donde Zambrano me enseñó a rebobinar las películas, al fondo una pequeña escalera, y al final...la cabina.
 Allí, imponente, majestuosa, llenándolo todo, la vieja máquina proyectora, abonadora de sueños, lámpara maravillosa, esperaba el momento de trazar ilusiones con el dedo mágico de su rayo de luz.  Las paredes de la cabina  estaban todas cubiertas de ruedas para rebobinar,  pareciese que el tiempo se hubiese dormido entre carteles de propaganda ya amarillos, mientras por un agujero cuadrado hecho en la pared asomé mis ojos al universo blanco de la pantalla. Y fueron pasando una, y otra ,y otra, muchas películas, y con ellas tantos y tantos sueños vividos entre butacas en rojo y ruido de pipas.
En los asientos traseros,  la tiniebla era cómplice y amiga de los primeros besos robados a su amparo y cobijo, mientras tito Hacha o Rafael Villar agotaban su paciencia en la ventanilla vendiendo entradas. El techo oscuro de corcho negro ponía velo de noche a ilusiones con manos entrelazadas y ojos emocionados con perlas en las mejillas. Una mano en azul y rojo anuncia la próxima película mientras el THE END se borra lentamente y la música se va apagando entre rincones oscuros y butacas vacías. Poco a poco el local se va quedando solitario, mudo, ajeno a las emociones  que se han grabado para siempre entre sus viejas paredes.
 En el silencio del recuerdo la oscuridad me ahoga, y sin apenas darme cuenta una lágrima se escapa mejilla abajo. De repente, se enciende de nuevo una  luz en la cabina. Entre barras de carbono y sonrisa de cómplice eterno, mi amigo Manolo Valenzuela, hermano del alma, me presta sus lápices de carbono para dibujar ausencias y romper distancias.
 Sobre el infinito blanco de la vieja pantalla su mano hermana dibujó un deseo, un deseo ardiente; SILENCIO, SE SUEÑA .Y, sonriente se ha sentado a mi lado para soñar juntos, como siempre.
Dedicado a todos los que soñamos un día en el viejo y desaparecido CINE CERVANTES, de invierno y verano, a todos los que hicieron posible que soñásemos,   en especial  dedicado a MANUEL VALENZUELA PASCUAL, mi amigo.

                                       Imagen bajada de la red
                             http://youtu.be/hLe9gTKQ4LU                                      

                                 A SOLAS CON EL MAR


Hoy llegó hasta mi ático el eco de la voz del mar y decidí ir a verlo como a un buen amigo. Estaba tranquilo, tumbado en su inmensa cama de agua, tan sólo alguna gaviota madrugadora miraba el espejo de plata buscando su alimento.

A lo lejos, la silueta nebulosa y gris de un barco rompía la línea curva  y difusa del horizonte lejano. El sol nacía entre sábanas de plata y dibujaba con el pincel de sus rayos abstractos en rosa y oro entre nubecillas de algodón.

 Me senté en la arena y empecé a escuchar al amigo, porque el mar también tiene sentimientos. Ama a los barcos y a los marineros, aunque a veces, como hembra herida de celos se lleva a sus amantes para siempre.

 El mar habla con la arena de la playa, en el rompeolas, en las rocas, y escribe su paz y su calma, y su enfado y su ira, con un suave acariciar la arena o furioso contra las rocas.

Me habló, escribiendo en la arena, con suave murmullo de olas, y me contó historias de otras playas y otras orillas, y otros mundos que él conoce. Y le escuché mientras  mi mirada se perdía en el horizonte infinito y mi mente viajaba al compás de las olas, mientras el tiempo volaba sobre nosotros sin darnos cuenta. 

Y  le hablé de otro mar, tierra adentro, del cuál yo venía. Un mar también inmenso, de trigo y encinas, con olas de espigas y espuma de amapolas, otro mar con rompeolas de álamos y arena de barbechos.

 Un mar, mi mar, con barcos de arado y pescadores de trigo y avena, centeno  y cebada, con redes de escoplo y vertedera, donde cada mañana, cada día de sus vidas se enfrentan a las olas caprichosas de las inclemencias del tiempo y a la bonanza de la buena cosecha.

 Otra orilla que añoro y que sueño en la noche oscura de la distancia, con la barca del deseo varada hasta la singladura del volver. El mar me oyó y yo le escuché, los dos sabemos de caminos, de soledades, de Amistad.

Como  amigo y compañero acarició mis pies, una vez más, y en abrazo fraterno me llegó el agua de sus manos a la cintura. Al volverme para decirle adiós una ola inmensa se estrelló entre las rocas. Era el adiós  de un amigo, el mar, con su pañuelo blanco de espuma.


                                      Imagen bajada de le red

                                       http://youtu.be/krYdBlKnwSM


CAMPANAS

                                                        
                                                             
                                                   CAMPANAS

Se ha vestido de otoño la tarde en mi ático y con un olor de hojas secas se pasea por calles alfombradas de amarillo. Huele el aire a quietud, a sol poniente, a regreso, a sueño perenne de hojas verdes. Las últimas hojas de los árboles se aferran a las ramas antes de caer  al suelo en una trágica danza de muerte. Envolviendo el aire tenue de la brisa mediterránea un sonido familiar me acarició los recuerdos, eran los tañidos lejanos de unas campanas. Se duermen mis primeros años al compás del toque de las campanas de la querida torre. Allí aprendí la voz de cada una de ellas, la forma y manera de su habla. Aprendí a llorar con ellas cuando sus lágrimas de bronce acompañaban a algún campillejo en su último viaje. Aprendí a reír con ellas cuando jubilosas nos anunciaban las bodas, los bautizos, y tantas y tantas fiestas. También aprendí de la preocupación por los demás, cuando nerviosas nos llamaban  ante cualquier fuego o contratiempo.

Una vida unida a ellas que comenzaba al amanecer, con el toque del Avemaría, a las doce el Ángelus y luego, con la tarde ya vencida la Misa de siete. Continuó luego cuando mozalbete me enseñaron a tocarlas!, Que alegría hacerlas hablar!, !como retumbaban nuestros oídos! cuando su tañido al son del badajo se esparcían por todo el pueblo llenando el aire con su voz de bronce. Hoy, después de tantos años, siguen allí, en lo alto de la torre como un vigía, formando parte de nuestras vidas, con su  eco dormido en mi corazón. En el horizonte infinito del mar, acariciando la arena, un suave tañer de campanas se pierde en la lejanía, mientras la luz del faro del puerto acaricia el cielo con su luz difusa.-

 


                         Foto Juan José Hernández Maldonado

                                    https://youtu.be/1gQpu_Ciyug

jueves, 26 de abril de 2012

DEPRISA


                                                DEPRISA       

¿Porqué el tiempo corre más deprisa en las ciudades?, allá donde vamos llevamos la prisa como tarjeta de visita, como temiendo se acabase el mundo y nos pille fuera de lugar. Desde el momento de amanecer empieza una carrera contra  el reloj que ya no se detiene hasta la noche, como si la idea central fuese ¡ deprisa, deprisa!. Hay que llegar  temprano al metro, al autobús, para no perderlo y tener que esperar al siguiente, que llegará tan lleno como el primero y como el que venga después, siempre hay colas  y van llenos  los transportes públicos.
Hay que estar pronto en los supermercados para luego no pillar aglomeraciones y colas en las cajas para pagar, colas en las peluquerías, en los bancos, en los ambulatorios, en todos los  sitios hay colas, y para evitarlas hay que ir corriendo para estar de los primeros, corriendo, siempre corriendo.
Cuando al fin llega el viernes por la tarde piensas en que tienes todo el fín de semana para descansar, y empiezas cogiendo rápido el coche para llegar pronto al camping o la playa ó la casita en cualquier pueblecito, y con suerte no habrá caravanas y podrás descansar...hasta el domingo, en que vuelve la tortura de la prisa para no pillar caravanas para volver a casa, e iniciar una vez más la semana.
Por eso, cuando por la ventana de mi ático asoma tímidamente Julio, con sus vacaciones en la mochila un deseo se queda suspendido en el aire “que el tiempo que queda hasta ese día pase…. corriendo, corriendo”.
     http://youtu.be/8UwGl0Yk_jU