viernes, 24 de abril de 2015




                        SENSACIONES AL OCASO
 
 
 
 
Desde mi más tierna infancia busqué cielos azules donde pintar los cuadros de mis sueños, orillas donde ver pasar las estaciones a golpe de hojas de árboles, calles dónde el tiempo se dormía a golpes de sueños, dónde la flor de la amistad crecía por doquier. Aprendí a soñar contemplando el vuelo en rimas de blanco y negro de las golondrinas, a descubrir la magia de la imaginación de Dios en la más pequeña margarita nacida en la cuneta de una triste y olvidada carretera, cuando la primavera llenaba de colores la palma inmensa de su mano. Descubrí también la fantasía en colores de los aromas de las flores y mis manos se llenaban de sensaciones cuando las acariciaba. Aprendí a ver la sonrisa de Dios en atardeceres de oro y púrpura con música de cigüeñas en lo alto de la torre. Un mundo de sensaciones se abría a mis ojos llenando mi infancia de vivencias. Recorrí unas calles, a veces de piedras, a veces de adoquines, dónde se quedó mi infancia dormida entre juegos, compartí escuela con los que hoy son mis amigos, y entre día y día llenamos nuestras vidas de sensaciones, escribimos páginas de un libro que en la distancia releo por enésima vez. En esta tarde de abril cuando el sol nos brinda su último rayo llueve sobre mi corazón, sobre mi alma, en la tarde campilleja, en el ocaso de este abril, se apagó la última luz que me alumbraba desde la distancia, la última raíz que me unía a mi solar natal. La llama de su luz, junto a la de otros, será faro y guía de este peregrino del recuerdo. Por ello cada nueva vivencia que sueñe, cada nuevo encuentro con el blanco del papel en el mundo de los sueños, será un pequeño homenaje a mis raíces, un abrir de par en par el alma a su luz, en suma un encuentro entre líneas con mi yo más profundo.
 
 
 
                                                    
                                                      https://youtu.be/c6_V_ZZju7o