miércoles, 14 de noviembre de 2012

                                        CRISTINA
Ahora, que el verano se ha dormido entre hojas secas, que lo vivido se escribe con tinta de recuerdos, que las sensaciones se guardan en el armario del alma para revivirlas al atardecer de un sentimiento. Ahora, que el presente dibuja lejanía, y escribe ausencias en el folio de cada amanecer. Ahora, que el tiempo no pasa y se pierde su pasar entre el afán diario y el deseo por realizar. Ahora, que cada noche es una página oscura a la espera de la luz del amanecer, que la madrugada es amiga inseparable, que la música es abrazo amigo, cómplice de mil paseos por las calles del recuerdo, cuando los pasos se miden a fuerza de añoranzas. Ahora, que lo cotidiano se hace paisaje, que buscas en cada rincón la chispa que encienda tu amanecer. Ahora… se ha tornado verde la luna llena, verde la playa dormida, y verde el mar. Las calles y las gentes, la noche y las estrellas se han vestido de verde esmeralda. Suena verde la música amiga, y el amanecer dibuja en tonos verdes su renacer diario. Verde  el horizonte y verde el camino de una nueva esperanza. Y mientras escribo a la luz de tu  sonrisa el atardecer dibuja en verde el eco de tu mirada.
A Cristina Valenzuela Caballero.
http://youtu.be/U1RY--Jnu6E

miércoles, 26 de septiembre de 2012

                                       GRACIAS
Ahora, que se han cumplido cinco  meses del nacimiento del presente blog, que el número de visitas es a día de hoy de 856, hoy, que es un día más, un día cualquiera, con sus problemas de crisis y demás, hoy quiero por encima de todo decir GRACIAS. Gracias a todos los que habéis entrado en el blog. Unas veces movidos por la amistad, otros por la curiosidad, otros…, por mil razones, cada una de ellas válida. Gracias, a los que entrasteis una vez y no habéis vuelto, porque al menos me habéis conocido, aunque a mí me gustaría conoceros a vosotros. Gracias a los que la amistad os ha abierto la puerta, y cada vez que podéis la traspasáis y os venís un ratito hasta mi ático para compartir conmigo el momento mágico de la lectura a la luz de la distancia. Gracias  a vosotros mis paisanos y paisanas de Campillo de Llerena,  que sé que estáis ahí, unos desde el pueblo y otros desde la ausencia,  vuestro calor es la luz  que ilumina  el cuartito del corazón desde el cual escribo. Gracias a los que visitáis éste ático  rompiendo fronteras, Estados Unidos, Rusia, Alemania, Suiza, Argentina, India, Reino Unido. Gracias por hacer que estas letras vuelen allá donde estáis y sobre vuestro cielo dibujen mi corazón envuelto entre sentimientos. Gracias por llenar mi ático de aromas de otros cielos y de  luces de otras calles, por invitarme a vuestro rincón y vuestro momento. Nada me gustaría más que poder conoceros a todos, uno a uno, y entregaros en mano mi mejor sonrisa y mi abrazo sincero. Gracias también a los que me criticáis, aunque no lo hagáis público.  Gracias también a los que la amistad les dio la llave  de mi corazón y dejan cada día una ilusión, una alegría, una sonrisa, en la ventana de éste ático. Gracias asimismo a los que han repartido la semilla del blog por sus caminos virtuales, por abrir las alas del blog a otros aires y otros cielos. Gracias a todos y todas.  Sólo una cosa más. GRACIAS muy especiales a dos personas que comparten algo más que el nombre. Gracias a ellas, a su empuje, a sus ánimos, a su tesón, a sus ideas, a su cariño inmenso, a su apoyo, a su estar siempre ahí, aunque no se vea, pero SI se nota. Gracias Kris Callado, por ayudarme en todo momento. Principio y matriz, AMIGA. Gracias Cristina Valenzuela, por ser y estar,  por sembrar de sonrisas la aventura de escribir.  A las dos, Cristina y Kris, gracias por llenar de luz y alegría la hoja blanca de cada vivencia, y por dibujar  en mi ventana el sol nuevo de cada amanecer.
http://youtu.be/sNHs25qtAqI

jueves, 13 de septiembre de 2012

                    VIEJO Y QUERIDO CAMPILLO 
Viejo y querido Campillo, que duermes bajo el sol de agosto sobre almohada verde de encinas, y cubres tu cuerpo con sábanas de trigo y sol. Vuelvo a ti, a mi raíz y principio, a mi ser más íntimo, para encontrarme a mí mismo, para sentirte y sentirme vivo. He vuelto una vez más, para dibujar pasos en el lienzo de tus aceras, para  revivir emociones en las paredes del recuerdo, para llenar de momentos mi presente lejos de ti. Una vez  más vuelvo para sentir  como el tiempo dibuja arrugas en tu piel tierra, y como el presente rompe tu cielo azul con firma gris de metal y cemento. He descalzado mis pies en tu tierra madre para sentir tu latir terruño llegando hasta mi alma.Me he sentado en una esquina del tiempo para escuchar al aire contarme viejos cuentos de infancia, he paseado con la torre, orgullosa de blanco y ladrillo,  para revivir historias al cobijo de sus portales y el latir de sus campanas. He vuelto a llenar mis ojos de sensaciones dormidas y mi corazón se ha llenado de sueños escritos en tu cielo de azul infinito y noches eternas de Cañuelo y estrellas. He guardado en un rincón del alma el calor del abrazo amigo, la luz infinita de mil miradas, el latir de la sangre en cada reencuentro, las emociones escritas con lágrimas de alegría. Me ha despertado tu amanecer con música de silencios y cortina de arco iris, he vuelto a pasear de la mano de tus tardes, con el oro de tu sol poniente y el olor de tus campos recién segados. Una vez más Campillo, he vuelto a ti para vivirte, para sentirte dentro. Mañana es día de volver al futuro, y mientras beso tu tierra madre, más allá de Campillo, el presente dibuja esperanzas con la luz del atardecer.

martes, 17 de julio de 2012

DOS AMIGOS

                                                               DOS AMIGOS
Viste ésta tarde Campillo traje gris de invierno y lluvia. Camino calle abajo por la Arrecada aún sin asfaltar. Busco las losas de piedra que forman las aceras esquivando el centro de la calle cubierto de barro y piedras. La luz mortecina de las pocas farolas que hay cabecean al compás del aire y dibujan sombras entre los portales, mientras el silencio  y la tarde se funden un poco más allá de la ermita del Divino Señor, dando paso a la noche. Llego a casa y una candela chispeante me saluda con abrazo cálido, y esparce su calor a golpe de llama y chispas. Arde la leña con traje rojo de fuego, y unas tenazas buscan una brasa para encender un cigarrillo. Una mesa baja sostiene orgullosa una botella de vino, varios vasos y unos platitos con aceitunas, queso o chorizo. Una vieja gorra apoyada en la rodilla derecha  y unas manos con mil historias me saludan, mientras una mirada limpia y sincera, y una sonrisa franca  me dan la bienvenida como siempre. Al otro lado una mujer, luminosa como una mañana de verano, y cálida como una hoguera, me abraza con voz de terciopelo. Ella se afana con sus tareas, mientras el hombre comienza, una noche más, a hilvanar su historia.  Sus pies, Mecánico, un gato amarillo, ronronea complacido al compás de las  gotas de lluvia, que comienza su concierto de música de agua con tambores de teja y canalones de latón. Manuel desgrana vivencias a golpe de callos en las manos y surcos en la frente, al tiempo que Griselda asiente con la cabeza y sus manos dibujan sus quehaceres en la cocina. Colgando del techo, los frutos de la última matanza consuman su madurez a golpe de humo. De vez en cuando Manuel, entre historias, llena los vasos de vino y atiza la candela, que alegra su baile y su música con llamas más altas y un chisporroteo más sonoro, mientras el humo sube lento en volutas grises, camino de la chimenea, para perderse en el cielo gris y fundirse con la tarde. Una tras otra las historias se suceden mientras el tiempo pasa, callado, como de puntillas,  entre las manecillas del reloj. Miro a los dos, ahora sentados juntos, y un río de sensaciones me invade, al tiempo que me cuentan una vivencia más, su lucha, su esfuerzo, sus hijos, el libro de una vida abierto de par en par, unas páginas leídas al calor de una hoguera y que el tempo ha hecho imborrables. Se miran, se sonríen, y prosiguen con una vivencia más. Es tiempo de irse, y tras apurar el vaso de vino  y el cigarrillo miro la escena por enésima vez. Grabo cada detalle en el corazón mientras su sonrisa ilumina el pasillo camino de la calle. Juntos vuelven a la cocina para proseguir sus vidas, Manolo, el hijo mayor y yo nos vamos a intentar vivir las nuestras junto a otros amigos.  Sigue lloviendo en la antigua calle Arracada, en Campillo, pero no nos importa, ambos compartimos un inmenso paraguas.
A Griselda Pascual Coronado y Manuel Valenzuela Vitar, IN MEMORIAN, por compartir tanto al calor de su candela.
http://youtu.be/gc3UBE9_0kU

sábado, 7 de julio de 2012

                                               SARA
Se marchaba julio en las hojas del calendario cuando llegaste a mi vida. Tanto tiempo de espera se unió en tus carnes, tanto sueño se hizo realidad en tus ojos, que cuando te ví por primera vez supe que eras alguien muy especial. Cada vez que podía iba hasta tu casa para verte, y así hice de mis brazos una cuna para ti, para mecer tus primeros sueños, y alguna vez te canté una nana en el silencio del comedor a oscuras, hasta que se apagaban los diamantes de tus ojos. Alguna vez sostuvo mi mano la cucharita donde comías, y alguna vez jugamos juntos mientras tu madre te lavaba, y luego ya  limpita y oliendo a colonia, como nosotros en días de domingo, tu madre te ponía en mis brazos, mientras embobado acariciaba las rosas encarnadas de tus mejillas en flor. Y  fuíste llenando los días de horas de juego interminable, de minutos infinitos de felicidad, de segundos eternos de alegría. Y mi vieja cámara de fotos te buscaba en cualquier rincón, en cualquier momento, y con su lápiz de luz y su ojo mágico dibujaba tu retrato en el espejo de una foto. Y así te dibujó entre muñecas, jugando con Manolo, tu padre, en un sillón, de pié, cuando tus piernecitas apenas te sostenían, o en tu cama recién despertada. Y te buscaba por los rincones de la casa, mientras tú, como una ardilla pequeñita recorrías  el pasillo de principio a fín y buscabas tras las cortinas o las puertas o bajo las sillas la cueva maravillosa donde  esconder tu risa, la misma  que abrías feliz cuando te encontraba. Y fuíste creciendo, y descubriste otro mundo donde había seres como tú, pequeñitos, maravillosos, donde empezaste a vivir la aventura de la vida. Y seguí buscándote y hallándote, de pastorcilla en un belén o de… no sé qué en un carnaval. Y así fuíste llenando mis días, con una sonrisa en los labios y una luz de esperanza en los ojos. Un día, mi destino hizo que el barco de mi vida pusiese rumbo a un futuro distinto, a un puerto diferente. Y llené mis maletas de ilusiones y esperanzas, y también de recuerdos, y así llegué hasta ésta otra orilla, donde lucho y me afano, vivo y amo, donde hallé la otra mitad de mi vida, la que buscamos afanosos, y que hoy pinta mis amaneceres con el arco iris de la felicidad. Y aquí entre ruidos y cables, gentes con sabor  y olor a mar, aquí donde la  distancia se mide a golpe de añoranza, donde los atardeceres se tiñen de oro en el espejo del mar, aquí donde la noche no duerme y se escriben mil historias en cada rincón y cada segundo, aquí guardada en el corazón te recuerdo hoy. Y pienso en aquella muñeca de cabellos de oro, y añoro impotente sus besos al salir de la escuela y el abrazo verde de sus ojos infinitos. Y un día, casi sin querer, sin darnos cuenta apenas, te brillarán los ojos de forma especial, e ilusionada me hablarás de tu primer amor. Y te escucharé feliz mientras unas lágrimas rebeldes recorrerán mis mejillas. Así veré como aquella muñeca de cabellos de oro se vá para no volver, al país donde yace dormida nuestra lejana infancia. Y con el  adiós a la niña daré la  bienvenida a SARA,  la mujer, que nada más nacer llenó mi corazón de alegría, y hoy que se casa llena mi alma de orgullo.-
A Sara Valenzuela Caballero, en el día de su boda.
A Manolo y Mª Jesús, sus padres, por tanta alegría compartida.
http://youtu.be/peWWBdyFD30

miércoles, 4 de julio de 2012

                                              ANTONIO  Y  PEDRO
Hoy quería encontrar la más hermosas palabras para haceros un homenaje,  hoy quería hacer la mejor de mis fotos para teneros para siempre, hoy quería rebuscar entre mis recuerdos para encontrar la mejor de vuestras sonrisas. Hoy quería bucear entre tanto recuerdo para encontrar los mejores momentos, hoy quería  ser el que nunca fui y así dar lo mejor de mí  como abrazo eterno. Pero hoy las letras se han perdido en el mundo de las emociones, hoy  sólo hablan los ojos  con letras negras de lágrimas, mientras el corazón  se  encoge en un nudo que nos ahoga cada instante. Hoy no hay día ni luz, ni aire ni pájaros, ni paisajes… nada, como si repente todo se hubiera ido con vosotros. Mañana será otro día, y nada  volverá a ser igual, y en vuestro lugar, en nuestros corazones, hay ya un hueco eterno imposible de llenar. Hoy ha amanecido un día más en Campillo, un día como otro más, y el en aire de sus calles y  el alma de sus gentes  ya para siempre  vuestro nombre y vuestro recuerdo eterno. Antonio y Pedro,  un abrazo hermano, una oración y hasta luego.
                         Paz profunda
                         De la ola que corre hacia ti.
                         Paz profunda
                         Del aire que fluye para ti.
                         Paz profunda
                         De la callada tierra para ti.
                         Paz  profunda
                         De las estrellas que brillan para ti.
                         Paz profunda
                         De la noche apacible para ti.
                         La luna y las estrellas
                              Vierten su luz benéfica sobre ti.
                          Paz profunda para ti.
                                                                 Bendición gaélica
       En recuerdo de ANTONIO CERRATO TAMAYO Y PEDRO FERNANDEZ SANTOS
                        http://youtu.be/jEmk1zMrkhM

miércoles, 27 de junio de 2012

VACACIONES

                                                                 VACACIONES
                            
Amanece Julio tras la ventana de mi ático y con él llega un nuevo anhelo de vacaciones, que un año más, me llevarán a mi querido Campillo, mi pueblo. Es el momento, con la llegada del verano, de volver a pensar en le viaje hasta allí, de pensar en cada uno de vosotros, a los que me uniré en un apretón de manos para unos y en un fuerte abrazo para otros. Es el momento de los encuentros, anhelados unos e inesperados otros, es un volver a las raíces, a la madre tierra, a paisajes y caras tan queridas y añoradas a la vez. Llegan asimismo las preguntas, y el mirarte de arriba abajo, intentando descubrir un mínimo detalle de cambio, de forma de ser, de físico, como si de un examen se tratase, para mantener la pureza de la raza campilleja. Vendrán después las copas de vino, una tras otra, y los gazpachos, y el cochinillo, y el calor agobiante, y...la siesta, bendita sea. Cuando ya el sol vaya declinando volverán los cantos de los pájaros sobrevolando la torre, y las golondrinas. Volverán las golondrinas con su traje oscuro a cruzar nuestros cielos, nuestras calles, mientras el aire se llena de voces y caras nuevas.
Vendrán días en que uno siente las raíces vibrar con lo propio, lo genuino, lo auténtico, días que se grabarán a fuego y que se guardarán en el fondo de la mente para cuando llegue el otoño y caigan las hojas del calendario y señalen  la vuelta al lugar de exilio voluntario. Para entonces se habrán llenado las maletas de vivencias y el corazón de sensaciones, y los ojos irán saturados de un paisaje y unas calles que serán tan sólo recuerdos cuando las hojas de los árboles se pinten de amarillo y entonen su danza de muerte hasta llegar al suelo.
Hasta entonces tan sólo un deseo, que amanezca Agosto tras la ventana de  mi ático
     vivenciasdesdemiático.blogspothttp://youtu.be/51a84eDbDrU

domingo, 20 de mayo de 2012

                              PEREGRINO DEL RECUERDO


Hoy volví por enésima vez la página de mi ayer más inmediato tratando de romper a golpe de vuelta de hoja una distancia que se me ahoga a cada metro, un tiempo que se alarga a cada minuto transcurrido. Evoco unos recuerdos que aún hoy con sabor a pueblo dan vida y alimentan mi esperanza. Recorro uno a uno los rincones donde yace mi infancia y juventud, tan pasada y tan presente. Vuelvo otra hoja y vuestros rostros se me agolpan en la mente saludándome al pasar. Vuestros nombres, uno a uno, pasean por los ríos de mis recuerdos y son el agua fresca para mis pasos resecos de ausencia. Busco en cada esquina y surgen mil historias prendidas al hilo de una infancia y juventud  dormidas entre calles empedradas y luces bailando al son del aire helado del invierno. Aspiro el aire de la tarde perfumado de rosas y jazmines, periquitos y dama de noche, mientras las oscuras golondrinas recitan versos con rimas de trinos en los cordones de la luz, y firman en blanco y negro en el papel del cielo. Ha pasado el tiempo y en su pasar sin ser notado se llegó para llevarse a amigos entrañables, como se llevó tantas cosas. Se llevó nuestro único parque y también el Caracol, con sus historias escritas en sus ladrillos cocidos, tanta vivencia se hizo escombro y se perdió para siempre. Me duele la ausencia del terruño materno, de sus atardeceres desde el Castillejo, de su amanecer entre las hojas del laurel y del ciruelo. Me duele la ausencia de sus noches preñadas de estrellas, del paseo por la carretera de Peraleda a la luz de cien farolas que el amor enciende al amparo de la oscuridad, con música  de grillos y orquesta de arroyo en flor. Añoro sus días vestidos de luz y perfumados de geranios y rosas, la fuente de la bellota, con sus cuatro grifos incansables, dando vida, mientras las gentes hablan y los burros espantan las pesadas moscas. Revivo el Pilar de la fábrica, con su tanda para llenar los cacharros y el colador para evitar las sanguijuelas, y el limo y los zapateros, mientras algunos animales apagan su sed y me miran con aire despistado. Paso otra página y paseo por calles cubiertas de sol y cuestas, blancas cual palomas las paredes de sus casas, rojos de teja vieja los tejados, cual beso de labios encarnados hacia el cielo azul. Y en ésta, por ahora, última página  vosotros mis amigos, galería de sentimientos encontrados, pasáis, uno por uno, por mi mente, mi corazón, mis manos, en un abrazo ausente escrito desde una distancia que se acorta a cada vuelta de hoja  de un libro  que me ayudáis a escribir a cada paso, tras cada encuentro.-
http://youtu.be/GQnKFfvHYgE
                                             AL CAÑUELO

       En el dorado purpura de la tarde campilleja un hilo de plata cose con puntadas de sueño los juegos de un grupo de niños que en torno a las orillas del modesto arroyo y su puente de un solo ojo han hecho de él un escenario ideal para su batalla estelar o la conquista del Oeste. A su lado un cañaveral, que dando nombre al arroyo surte con sus cañas a la chiquillería de toda suerte de armas fantásticas, bastones ocasionales o pipas improvisadas, mientras en la otra orilla la huerta de Dominguito se vé abrazada por el cinturón de plata del arroyo, y sus siembras y animales se dejan ver por entre el seto de cañas que bordea la huerta. Se ha dormido el sol tras la lejana sierra de Hornachos, y las primeras estrellas apuntan sobre el techo del cielo encendiéndose las luces en el salón de estar de Dios. En el silencio del atardecer tan sólo las ranas rompen con su eterno croar la calma reinante, mientras la luna se asoma por entre viejas encinas y añosos olivos, poniendo velo de plata a un mundo que duerme entre sábanas de agua y almohada de cañas verdes. Van llegando poco a poco los vecinos del pueblo que trabajan en el campo, a lomos de animales, los menos, en tractores, motos y coches los más, de recogida de un día de afán por los campos de Dios, y ponen luz fugaz los faros a la cinta negra del asfalto de la carretera. Unos pasos lentos, unas voces susurrantes, se han acercado hasta el viejo puente, que ahora permanece  mudo en la penumbra de la noche. Se entrecortan las voces y los pasos se adentran entre las cañas y las encinas. Flota en el aire un olor a emociones contenidas, mientras el aire helado corre entre las ramas de los árboles. El campo en silencio y en calma, el cielo oscuro y  tachonado de estrellas son testigos de un amor que se cobija en los brazos amorosos de la luna llena, que pone velo blanco a su intimidad más profunda. Otros pasos, otras voces, se acercan  hasta el viejo puente para, sentados en su pretil, hablar de mil cosas, mil conversaciones que se pierden en el  universo oscuro  del puente con  un solo ojo y el murmullo del arroyo. A lo lejos se han encendido las luces del pueblo, que tiemblan bajo la niebla de la helada, y alumbran pálidamente el camino de regreso. A ambos lados de la carretera, al cobijo de viejas paredes, otras parejas se declaran su amor ignorando el frío, envueltos en la sábana de seda  del ecuador de sus corazones. Invierno en el Cañuelo, con noches frías de heladas ardientes, primaveras entre cañas verdes, con alfombra de hierba en los pies, verano de fuego, con cañas secas y arroyo árido y desértico, otoño de oro entre nueces y hojas secas. Cuatro estaciones plenas de vivencias hoy dormidas, de un arroyo y un viejo puente que fueron a la vez compañeros y cómplices, lugar y origen de un sentimiento que, hoy lejos, nos desborda. Tú Cañuelo, como el río de la vida pasaste junto a nosotros dejando nuestras almas impregnadas de ti. A tu lado yacen dormidas nuestra infancia y juventud, esparcidas en tus orillas amigas. Desde un océano de ausencia te recuerdo, y en eterno agradecimiento he  prendido  un beso de plata y una lágrima de amor entre tus cañas eternas.-



 
                                               http://youtu.be/HBWgzp2Jj98

sábado, 19 de mayo de 2012

                                               GOLONDRINAS


Hoy miré en el libro en colores de los recuerdos, a través de la ventana de mi ático, y en sus primeras páginas resalta con brillo dorado en sus letras eternas la historia de dos golondrinas  que vivían  en la cuadra de mi casa. Sobre el techo de madera y anclado a los maderos un nido de golondrinas llenaba la vieja cuadra  de alegres trinos, cortando el aire con mil piruetas y poniendo un toque de vida, de música y colores a la deshabitada cuadra. De  aquel primer nido fueron surgiendo más y más, al final un día conté nueve casitas de barro, nueve ilusiones en el blanco y negro de sus plumas, nueve esperanzas colgadas del techo, nueve rimas que cada día  se escribían en el cielo de un hogar común y que mi infancia guarda y atesora en un rincón del alma. Con el pasar de los días aquellos nidos llenos de ilusión se fueron llenando de otras vidas en miniatura que empezaban la aventura de la vida bajo el techo de madera. Siguieron pasando los días y aquellos polluelos levantaron el vuelo un buen día y poco a poco los nidos fueron quedando vacíos. Un buen día al mirar, como tantas veces, aquella colonia tan sólo descubrí una pareja de golondrinas con dos polluelos en su nido de barro, los demás habían levantado el vuelo en busca de otros cielos donde volar, otros campos donde hallar comida, en una búsqueda de otros horizontes para los nuevos miembros que llegaban a la numerosa familia, sin perder por ello los lazos con la pareja  que quedaba en la vieja cuadra donde, de vez en cuando, se reunían compartiendo momentos inolvidables. Fueron pasando los años y las viejas golondrinas dejaron el paso a nuevos vástagos, que a su vez llenaban  otros cielos y otros campos de vida, otros mundos  con las filigranas en blanco y negro de sus vuelos. Hoy, que han pasado muchos años, que el olvido es dueño de la vieja cuadra, que la soledad y el polvo, el vacío y la ausencia llenan las viejas paredes, hoy, miré por última vez  hacia aquello que fue un mundo de vida. Hoy, entre los brazos cálidos del atardecer campillejo, cerraba sus ojos la ultima de las golondrinas mayores. El azul de mar de sus ojos cubrió el cielo y abarcando a todos con la mirada hizo en el aire de la vieja cuadra su postrera rima, su filigrana más querida y más difícil, abrió sus gastadas y ya rotas alas y abrazando a todos con su azul mar emprendió el vuelo eterno camino del cielo. Cuando pude secar mis lágrimas miré al cielo y en lo más alto vi como ocho hermosas golondrinas lo recibían mientras en el techo de la vieja cuadra sonaban los trinos más bonitos que jamás se oyeran. En su memoria  estas sencillas letras como homenaje.
http://youtu.be/syMfdVOgpRM

jueves, 10 de mayo de 2012

                                      CINE CERVANTES

Amarilla y vieja, la entrada para el Cine Cervantes abrió un día más la ventana de mi ático a los recuerdos que en carne viva acaricio desde mi ausencia extrema y dura. Cerré los ojos y me vi rodeado de butacas tapizadas en rojo,  con los números sacados de hojas de calendario. Un viejo mostrador olvidado en un rincón, una pequeña habitación donde Zambrano me enseñó a rebobinar las películas, al fondo una pequeña escalera, y al final...la cabina.
 Allí, imponente, majestuosa, llenándolo todo, la vieja máquina proyectora, abonadora de sueños, lámpara maravillosa, esperaba el momento de trazar ilusiones con el dedo mágico de su rayo de luz.  Las paredes de la cabina  estaban todas cubiertas de ruedas para rebobinar,  pareciese que el tiempo se hubiese dormido entre carteles de propaganda ya amarillos, mientras por un agujero cuadrado hecho en la pared asomé mis ojos al universo blanco de la pantalla. Y fueron pasando una, y otra ,y otra, muchas películas, y con ellas tantos y tantos sueños vividos entre butacas en rojo y ruido de pipas.
En los asientos traseros,  la tiniebla era cómplice y amiga de los primeros besos robados a su amparo y cobijo, mientras tito Hacha o Rafael Villar agotaban su paciencia en la ventanilla vendiendo entradas. El techo oscuro de corcho negro ponía velo de noche a ilusiones con manos entrelazadas y ojos emocionados con perlas en las mejillas. Una mano en azul y rojo anuncia la próxima película mientras el THE END se borra lentamente y la música se va apagando entre rincones oscuros y butacas vacías. Poco a poco el local se va quedando solitario, mudo, ajeno a las emociones  que se han grabado para siempre entre sus viejas paredes.
 En el silencio del recuerdo la oscuridad me ahoga, y sin apenas darme cuenta una lágrima se escapa mejilla abajo. De repente, se enciende de nuevo una  luz en la cabina. Entre barras de carbono y sonrisa de cómplice eterno, mi amigo Manolo Valenzuela, hermano del alma, me presta sus lápices de carbono para dibujar ausencias y romper distancias.
 Sobre el infinito blanco de la vieja pantalla su mano hermana dibujó un deseo, un deseo ardiente; SILENCIO, SE SUEÑA .Y, sonriente se ha sentado a mi lado para soñar juntos, como siempre.
Dedicado a todos los que soñamos un día en el viejo y desaparecido CINE CERVANTES, de invierno y verano, a todos los que hicieron posible que soñásemos,   en especial  dedicado a MANUEL VALENZUELA PASCUAL, mi amigo.

                                       Imagen bajada de la red
                             http://youtu.be/hLe9gTKQ4LU                                      

                                       A SOLAS CON EL MAR


Hoy llegó hasta mi ático el eco de la voz del mar y decidí ir a verlo como a un buen amigo. Estaba tranquilo, tumbado en su inmensa cama de agua, tan sólo alguna gaviota madrugadora miraba el espejo de plata buscando su alimento. A lo lejos, la silueta nebulosa y gris de un barco rompía la línea curva  y difusa del horizonte lejano. El sol nacía entre sábanas de plata y dibujaba con el pincel de sus rayos abstractos en rosa y oro entre nubecillas de algodón. Me senté en la arena y empecé a escuchar al amigo, porque el mar también tiene sentimientos. Ama a los barcos y a los marineros, aunque a veces, como hembra herida de celos, se lleva a sus amantes para siempre. El mar habla con la arena de la playa, en el rompeolas, en las rocas, y escribe su paz y su calma, y su enfado y su ira, con un suave acariciar la arena o furioso contra las rocas.
Me habló, escribiendo en la arena, con suave murmullo de olas, y me contó historias de otras playas y otras orillas, y otros mundos que él conoce. Y le escuché mientras  mi mirada se perdía en el horizonte infinito y mi mente viajaba al compás de las olas, mientras el tiempo volaba sobre nosotros sin darnos cuenta. Y  le hablé de otro mar, tierra adentro, del cuál yo venía. Un mar también inmenso, de trigo y encinas, con olas de espigas y espuma de amapolas, otro mar con rompeolas de álamos y arena de barbechos. Un mar, mi mar, con barcos de arado y pescadores de trigo y avena, centeno  y cebada, con redes de escoplo y vertedera, donde cada mañana, cada día de sus vidas se enfrentan a las olas caprichosas de las inclemencias del tiempo y a la bonanza de la buena cosecha. Otra orilla que añoro y que sueño en la noche oscura de la distancia, con la barca del deseo varada hasta la singladura del volver. El mar me oyó y yo le escuché, los dos sabemos de caminos, de soledades, de Amistad.
Como  amigo y compañero acarició mis pies, una vez más, y en abrazo fraterno me llegó el agua de sus manos a la cintura. Al volverme para decirle adiós una ola inmensa se estrelló entre las rocas. Era el adiós  de un amigo, el mar, con su pañuelo blanco de espuma.


                                                      http://youtu.be/krYdBlKnwSM


 
 

CAMPANAS

                                                        
                                                             
                                                CAMPANAS

 

Se ha vestido de otoño la tarde en mi ático y con un olor de hojas secas se pasea por calles alfombradas de amarillo. Huele el aire a quietud, a sol poniente, a regreso, a sueño perenne de hojas verdes. Las últimas hojas de los árboles se aferran a las ramas antes de caer  al suelo en una trágica danza de muerte. Envolviendo el aire tenue de la brisa mediterránea un sonido familiar me acarició los recuerdos, eran los tañidos lejanos de unas campanas. Se duermen mis primeros años al compás del toque de las campanas de la querida torre. Allí aprendí la voz de cada una de ellas, la forma y manera de su habla. Aprendí a llorar con ellas cuando sus lágrimas de bronce acompañaban a algún campillejo en su último viaje. Aprendí a reír con ellas cuando jubilosas nos anunciaban las bodas, los bautizos, y tantas y tantas fiestas. También aprendí de la preocupación por los demás, cuando nerviosas nos llamaban  ante cualquier fuego o contratiempo.                                                                                                                                            
Una vida unida a ellas que comenzaba al amanecer, con el toque del Avemaría, a las doce el Ángelus y luego, con la tarde ya vencida la Misa de siete. Continuó luego cuando mozalbete me enseñaron a tocarlas!, Que alegría hacerlas hablar!, !como retumbaban nuestros oídos! cuando su tañido al son del badajo se esparcían por todo el pueblo llenando el aire con su voz de bronce. Hoy, después de tantos años, siguen allí, en lo alto de la torre como un vigía, formando parte de nuestras vidas, con su  eco dormido en mi corazón. En el horizonte infinito del mar, acariciando la arena, un suave tañer de campanas se pierde en la lejanía, mientras la luz del faro del puerto acaricia el cielo con su luz difusa.-

jueves, 26 de abril de 2012

DEPRISA


                                                DEPRISA       

¿Porqué el tiempo corre más deprisa en las ciudades?, allá donde vamos llevamos la prisa como tarjeta de visita, como temiendo se acabase el mundo y nos pille fuera de lugar. Desde el momento de amanecer empieza una carrera contra  el reloj que ya no se detiene hasta la noche, como si la idea central fuese ¡ deprisa, deprisa!. Hay que llegar  temprano al metro, al autobús, para no perderlo y tener que esperar al siguiente, que llegará tan lleno como el primero y como el que venga después, siempre hay colas  y van llenos  los transportes públicos.
Hay que estar pronto en los supermercados para luego no pillar aglomeraciones y colas en las cajas para pagar, colas en las peluquerías, en los bancos, en los ambulatorios, en todos los  sitios hay colas, y para evitarlas hay que ir corriendo para estar de los primeros, corriendo, siempre corriendo.
Cuando al fin llega el viernes por la tarde piensas en que tienes todo el fín de semana para descansar, y empiezas cogiendo rápido el coche para llegar pronto al camping o la playa ó la casita en cualquier pueblecito, y con suerte no habrá caravanas y podrás descansar...hasta el domingo, en que vuelve la tortura de la prisa para no pillar caravanas para volver a casa, e iniciar una vez más la semana.
Por eso, cuando por la ventana de mi ático asoma tímidamente Julio, con sus vacaciones en la mochila un deseo se queda suspendido en el aire “que el tiempo que queda hasta ese día pase…. corriendo, corriendo”.
     http://youtu.be/8UwGl0Yk_jU
                                PEQUEÑA ROSA BLANCA    


Hoy te acogí entre mis manos, pequeña rosa blanca, desde la cuna de porcelana donde duermes el sueño dorado del recuerdo. Ayer fué tu color el blanco inmaculado del espíritu que te sostuvo ante el altar  de Dios. Fuiste presente ante unos ojos que te miraban enamorado del corazón que te entregó a mí. Fuíste aroma en la ceremonia donde dos espíritus rompía amarras y se hacían a la mar en la aventura de la vida. Tú perfumaste el momento de la apertura de la puerta al infinito, el comienzo de un camino que se empezó a andar con las mochilas vacías y los corazones llenos de proyectos de amo., Hoy, que han pasado algunos años después de tanto tiempo andado te contemplo en tu rigidez descolorida. Y  desgrano mi felicidad ante tí desde mi  yo más profundo y escondido, te desvelo mil secretos dormidos en nuestros pensamientos, mil senderos recorridos entre los pliegos de nuestra piel, en nuestros corazones, entre miradas infinitas. Y te seguiré contando cosas cada día que pase, aunque ya no seas blanca ni estés lozana y fresca. Aunque el tiempo haya borrado tu color  sin mancha y lo cambiase por el ocre de la tierra madre que te dió la vida, y tu frescura por la rigidez marchita que te aprisiona en tu cuna de porcelana, aunque pasen mil veces mil años, siempre serás nuestra pequeña rosa blanca.
      http://youtu.be/t0gmHaWck2w
                       UN DIA MÁS, BARCELONA


Me asomo un día más Barcelona a la ventana de mi ático para contemplarte, mientras los demás  duermen. Una luna llena te ilumina poniéndote pendientes de plata y tenue luz para alumbrar complicidades .El mar se ha llenado de tintes rosas y te baña en oro como en un cuento oriental ,mientras lanzas destellos de tu luz mediterránea al mundo que empieza a vivir entre las venas de tus calles. Colón, inmóvil y eterno, faro y guía de turistas apunta con su dedo inequívoco hacia ese mar que te baña los pies con plata y esmeralda, hacia ese sol que ilumina tu cara poniendo luz de candileja solar al teatro de tu devenir diario. Abres tus brazos amorosos a cualquier raza, cultura ó religión sin importarte su pasaporte, sin preguntar nada, acogiéndonos  a todos bajo tu cielo. Tus ramblas de las Flores, como espejo de la humanidad y crisol de culturas, nos muestra cada instante a cada una de ellas, con su grandeza y su miseria, cualquier búsqueda haya en tí, Barcelona, una aventura por vivir, una historia por contar, un sueño por realizar. Eres a un tiempo arcilla y pintura, modelo y roca, materia y musa para el espíritu que se prenda de tí y se une con su obra en el interior de sí mismo. Coges mi mano y me haces caminar entre senderos infinitos tachonados de luces, me asombras  con mil caretas de neón multicolor haciéndome sentir la otra Barcelona. Lentamente recorremos avenidas donde se entremezclan gentes que inician el día y bohemios que apuran la noche mientras el horizonte de púrpura y mar  se despereza entre barcos que regresan y gaviotas con rimas con sabor a sal. Poco a poco un hormiguero humano te recorrerá colapsándote, llenándote ruídos y humos, vida y muerte, tu cielo azul se llenará de un sinnúmero de olores, de voces en todas las lenguas mientras los brazos de tus calles se llenarán con el abanico multicolor de ropas de mil tonos, y verás como un día más la vida en tí se hace a golpe de prisa, sin tiempo siquiera para contemplarte, mientras amanece un día más.
Se apagan las luces del día y como mujer coqueta pintas tus labios, antes de mar y montaña, con  neón de mil colores, tus ojos verde esmeralda con el negro de la noche, y con un traje de azul mediterráneo tachonado de estrellas acompañas a los que viven tu otra cara, tu otro yo dormido entre el mar y la montaña, el cielo y el suelo Caen las horas y con ellas la madrugada, ha llegado el momento de despedirnos por hoy. Te digo adiós con un beso lanzado a tu cielo, a tus calles, a tus gentes, en especial ...a tí, y en el silencio de la noche, mientras cierro la ventana de mi ático me has despedido  como siempre, con un guiño de semáforo y un beso con sabor a mar.-
     http://youtu.be/54dCl1XDDuI

sábado, 21 de abril de 2012

TERRUÑO

                                              TERRUÑO

                                                                                                                     

Durante mucho tiempo he intentado pasar al papel los sentimientos que se cuecen en el alma cuando uno tiene que dejar su terruño.
La primera sensación es de vacío total, como si de repente te  hubieran arrancado de tu tiesto, como si te cortasen el cordón umbilical que te une a un pueblo, a unas gentes que lo son todo. Sientes como una parte importante de tu vida va quedando tras de  ti, entre jirones de un paisaje que se duerme en la distancia. Hay algo en ese momento trágico que te quema las entrañas y te anuda la garganta. Miras una y otra vez hacia atrás buscando en el horizonte la silueta de la torre, se crispan las manos intentando parar el tiempo, mientras sin apenas darte cuenta recorres una y otra vez estas calles, éstos campos que te han visto crecer, y vuelves a jugar a las bolas, al repión, al tocadé ,y vuelves a ir a la escuela, y en un segundo acuden mil imágenes a tu mente, vivencias guardadas en el baúl de tu corazón. Entonces, sólo entonces, empezarás a darte cuenta del valor del terruño. Sólo entonces valorarás en su justa medida  las tardes de sol cuajadas de giras e historias, las mañanas de luz infinita, y las noches inmensas bordadas de estrellas con sabor a Cañuelo y Castillejo .Sólo entonces comprenderás el valor de un vaso de vino, de un apretón de manos, de unos ojos que te miran ansiosos por darte un abrazo cargado de amistad y cariño, de tantas  cosas que no se pueden describir con palabras.
El camino sigue adelante y Campillo no es ya sino un recuerdo ausente, ni siquiera un punto en el horizonte que se aleja, sigue dormido entre las brumas del amanecer que te conduce a tu  destino.
Casi sin darte cuenta han brotado dos lágrimas en tus ojos, y arrancando desde el fondo de tu alma, desde tus entrañas, un grito se queda mudo en tu garganta: VOLVERE


                                     

PAJAROS

PAJAROS



Amaneció una mañana como otro día cualquiera, con sus ruidos, con su quehacer diario, como siempre, o mejor, casi siempre, porque en el transfondo de los ruídos un sonido llegó a mis oídos haciéndome vibrar: unos jilgueros anuncian con sus trinos  su matrimonio en el árbol más cercano. Y casi sin querer mi mente voló  hasta mi tierra, Campillo, y reviví las mañanas que me despertaba con el canto de los aviones que sobrevolaban la torre en círculos sin fín, y los gorriatos, con su piar incansable, los volandones, en sus primeros y torpes vuelos, con un grupo de niños tras ellos. Y las  golondrinas. Ellas que anuncian la primavera dibujando rimas en el aire de calles y plazas con su trino inconfundible y familiar, todo tan cercano y tan lejos a un mismo tiempo. En esta colmena de asfalto y hormigón hemos sustituido los pájaros por otros, por ...pájaros de acero, y sus trinos por el rugido de los motores, tan sólo las gaviotas, con su traje blanco y su canto de mar, y las dulces y tiernas palomas rompen el aire plomizo y gris de esta selva de cables y antenas. Resuenan en mi mente el canto jubiloso de los jilgueros en mi patio, y los tordos, los verderones de rosal en rosal, y algún perdigón en un corral cercano.Todo pertenece a un mundo real y verdadero, tangible y cierto, que alcanzo alargando la mano...al corazón,  poque mil kilómetros de ausencia me separan.
Un día más me desperté con la sensación de estar en dos mundos a la vez, compleja realidad para un corazón que sueña sus raíces y que vuela hasta Campillo una y otra vez, un día tras otro, tras la ventana de mi ático.

http://youtu.be/NWtxMNtkP70




sábado, 14 de abril de 2012

                                ACACIA   MIMOSA 
                                                                   

              
Unas manos anónimas te plantaron en medio de la plaza hace ya muchos años, cuando el tiempo pasaba sin prisas y las cosas se hacían por el orgullo del trabajo bien hecho. Fuiste creciendo con los días y poco a poco te hiciste mayor dominando la plaza con tu figura, y así un día te conocí cuando amanecían mis seis años, y me puse frente a tí por primera vez. Aun perdura en mi mente la impresión que me causó tu tronco robusto, tus ramas imponentes, el olor profundo de tus flores, el color de la resina al herir tu piel. Cuando la primavera vestía los campos de verde y llenaba de vida el aire tú te ponías un vistoso manto verde turquesa con pequeñas perlas que, en racimos, colgaban de los brazos de tus ramas. Pasados unos días se abrían las perlas y un universo de flores amarillas te cubría toda la copa y perfumaban el aire llenándonos del olor de la nueva primavera. Fueron pasando los años  y ambos fuimos creciendo, tú  como un árbol imponente, yo como un hombre, aún hoy sin completar, y fuiste mi amigo, y juntos hicimos un uno compartiendo juegos y sueños, noches de verano con melones en tus pies y tardes infinitas acariciando tu piel corteza al compás de algún juego así día tras día fuiste ocupando un sitio en nuestras vidas. Aún recuerdo con sabor a infancia que al salir de la escuela eras punto de encuentro para comenzar, con la tarde que acababa, la aventura de la vida disfrazada de niños jugando en torno a un árbol. Y te unías a nosotros con tu corazón madera encendido, y juntabas tu voz verde de murmullo de hojas con  nuestras voces, y juntos reíamos, jugábamos...vivíamos. Fueron pasando los años y ahí seguías, dando sombra durante el día y lavándonos el aire por la noche con el oxígeno de tus pulmones. Eras también a un tiempo testigo mudo de alguna cita amorosa que en algún momento se cobijó bajo tu manto, aunque sólo fuese para mirarse a los ojos, como saben mirar los enamorados, y al día siguiente una herida con forma de corazón marcase tu piel de madera y brotase de ella la sangre de tu resina, quedando tu cuerpo marcado con un tatuaje de amor. Y un día sin saber porqué, como casi siempre ocurre, empezaste a secarte, a morirte  un poco cada segundo,  tus hojas, antaño de un verde eterno, ahora yacían secas por el suelo, tus ramas ayer vigorosas hoy semejaban esqueletos de madera  en su sequedad y desnudez macabras fuiste perdiendo trozos de tí, como se pierde  un trozo de vida tras cada segundo vivido, y al final de tus días  tan sólo quedó de tí un tronco reseco y vacío, mudo y muerto,  con las ramas de lo alto implorando al cielo, como trágico testimonio de tu presencia entre nosotros. Hoy paseaba por entre tiendas y en una de ellas vi unas flores como las tuyas y me pareció que me llamaban. Me acerqué con el corazón encogido por el recuerdo del viejo amigo. Las acaricié con cariño, aspiré con fuerza y el viejo y familiar olor llenó mis pulmones y llegó al corazón. Una vieja foto tuya reinando en tu plaza, muerto ya, me hace viajar hasta ti y acariciarte como siempre. Las hojas de mis manos y la resina de tu recuerdo escribieron éstas letras para ti en el papel de mi corazón  en tu memoria, compañero.
A la acacia mimosa que hubo en la calle de Bartolomé.
http://youtu.be/6WXxmuX_Bg8
                                  DESDE  MI ATICO

                                        VIVENCIAS


Es mi calle una más de un laberinto llamado Barcelona, y mi ático un rinconcito más de una colmena llamada Barcelona. Desde mi ventana puedo ver la prisa cotidiana, compañera inseparable aunque odiada, que camina por la acera mirando sin ver, extrañamente sola entre mil gentes. Puedo ver la indiferencia, que vestida de cuero y oliendo a perfume caro pasa junto a un mendigo,  ajena al drama que se debate a un metro. Puedo ver el pasado que, encorvado, se afana en tomar un baño del tibio sol de abril en los bancos de un parque, mientras pasa un día más la película de su vida contada por enésima vez. Puedo ver el futuro con su bufanda al cuello, de la mano del presente y con la mochila repleta de proyectos de hombre. Y el presente, que un día más luchará contra la prisa, la indiferencia, la cuenta del mes, y...puede que contra él mismo, en una batalla diaria por unos sueños dibujados en el papel del deseo .Puedo ver la nostalgia prendida en un cielo que han enmascarado de gris borrando su azul luminoso, en un aire que no huele a primavera, en unas montañas que cubren su rostro con una careta de nieve sucia. Y casi sin querer he adentrado la barca de mis sueños mar adentro, en otro mar, un mar de terrones y olivos, trigo y encinas, y entre olas de recuerdos me acerqué a un tiempo que vive paralelo, sin medida, a una realidad llamada Campillo, a un puerto sin riberas donde marineros del arado y pescadores de trigo me recuerdan que estoy vivo, y en las cestas de pesca de sus manos me ofrecen su mejor cosecha. SU AMISTAD.                  
A todos los CAMPILLEJOS que fueron,  a los  que somos, y a los que serán.
      http://youtu.be/8hPMSzYf9tA

Saludos

Vivo en una gran ciudad, con sus pros y sus contras, en un ático. Y es desde aquí te invito a un encuentro personal, a un viaje interior, con vivencias de ayer y de hoy,  donde el pasado y el presente se encuentran para, unidos en sentimientos, conformar un paisaje interior que te invito a recorrer conmigo. Nos acompañará también la música, si así lo deseas, porque la música es amiga, pero también inspiradora de éstos paisajes que compartiremos, paisajes a los que sólo le he puesto letra. Así que, abro la puerta de mí mismo y te invito a entrar. Sé bienvenido/a, estás en tu casa.-